Febrero 04, 2010
06. Avatar. James Cameron (2009)
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Probablemente sea imposible comentar nada sensato sobre Avatar hasta dentro de unos años. En estos momentos su condición de fenómeno mediático lo impide. James Cameron ha seguido su máxima de “más grande todavía” y dirige (maravillosamente, por cierto) una historia que mezcla los tres elementos marca de la casa: Innovación tecnológica y capacidad narrativa, entretenimiento con un ritmo apabullante y relatos con un fondo moral algo simplista.
En el caso de Avatar, lamentablemente, el tercer elemento prevalece sobre los demás proponiendo un universo plagado de ideas trascendentes (por mucha justificación científica que las adornen) y una representación del “otro” plagada de tópicos new-age, post hippies y colniales.
Lo mejor de Avatar es- sin duda- la experiencia sensorial que supone, las posibilidades que abre su ambiciosa apuesta estética con una imagen sintética sencillamente espectacular y, por último, una reflexión para el gusto de los espectadores 2.0: El “Avatar”, como en un videojuego, permite ser otro en un mundo con reglas definidas (Las del camino del héroe) que nos proporcionan un goce lúdico que no existe en el mundo real y que se resume diciendo: “Si tienes razón y haces las cosas bien: Ganarás”.



