Diciembre 14, 2009
Crónicas del Hype Diciembre y novedades
Mi artículo de dicimbre de Cronicas del Hype se llama Hype and the ciy y no solo habla de "Sexo en Nueva York". Como siempre, en el imprescindible libro de notas.
Y novedades novedosas, para cubrir de forma cotidiana ese agujeraco entre mes y mes de los artículos, he lanzado un tumble de Cronicas del Hype con todos los extras habituales.
Algunas cosas que quizás no se hayan mencionado…

1.- Estas son unas notas muy superficiales sobre el asunto que ha monopolizado la información en Internet y fuera de Internet en las últimas semanas: El anexo a la ley de economía sostenible que habla de la propiedad intelectual y la reacción ante el mismo. Son notas a partir de una sensación. Creo que son cosas que nadie (o casi nadie) está comentando, pero es evidente que puedo equivocarme (Es probable) Ya que es imposible leer TODO lo que se ha escrito estas semanas sobre el tema. Quizás estás cosas se hayan dicho ya. Quizás no.
2.- En 1999 nació la red Indymedia con motivo de la cumbre de Seattle de la OMC. Hace 10 años nacía de manera pública una nueva forma de estar en la calle, de componer organizaciones sociales. Acompañando esa nueva forma de organización y de expresión de conflictos, apareció una herramienta que rompió el cerco informativo y puso en las manos de la gente los medios para expresar lo que estaban viviendo. Es casi imposible pensar la blogosfera sin ese acontecimiento fundador. Razón por la cual tiende a olvidarse que existió. Ese día empezó a
subvertirse el paradigma de la contrainformación. No se trataba de contar la verdad que los medios no cuentan, sino que la producción de comunicación produjera movimiento, conflicto social. El manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet ha sido el último de una larga de acontecimientos comunicativos sellados con el mismo ADN. Tiene bastante que ver con su inmediato predecesor en nuestro país. El llamado “pásalo” durante el 11-M.
3.- El “éxito” del manifiesto no es su contenido, ni quién lo ha escrito, sino su distribución y como ha apelado a la tripa de suficientes personas que han decidido ponerlo en movimiento. Es la circulación de la información la relevante y no tanto la información en si. En ese sentido, toda la conversación posterior tiene sentido
para matizarlo y complejizarlo, pero no para tapar su enorme potencia.
Situar el éxito del manifiesto en lo tecnológico (twitter, facebook, etc.) es perderse el dato fundamental: Los cientos de miles de personas que se han visto apelados de una manera general por la iniciativa.
4.- Ese “sentirse apelado” no ha sido una filiación ideológica clásica. Es dificil identificar si es de derechas o de izquierdas, si es exclusivamente ciudadano o también empresarial, si se sostiene sobra una articulación política más compleja o es una expresión de descontento más general. Tampoco hay ninguna estructura clásica de la representación política detrás del fenómeno (Aunque a posteriori las gramáticas de la política clásica hayan intentado capitalizarlo y representarlo como ha sucedido en los últimos 10 años con cada expresión política venida desde abajo)
Más bien remite a un deseo de activar un determinado discurso de manera pública. Un deseo de decir algo. Una expresión sumergida de mil formas complejas que emerge en un momento concreto a partir de una amenaza concreta. Es una acción, por tanto, defensiva. Y quizás tampoco conviene mediar la complejidad del fenómeno a partir de la misma, pues quizás lo interesante es la sombra del mismo, lo escondido, lo cotidiano.
5.- Las reuniones posteriores con personas vinculadas a la red en diferentes ámbitos no puede considerarse tampoco la reunión con los delegados elegidos por un movimiento, que ha seguido discutiendo y conversando de forma autónoma e independiente a dichas consultas, pero es importante recordar que probablemente sea la primera reunión con un ministerio público de alto nivel que ha tenido una transparencia casi total. De nuevo, la transparencia no viene determinada por una cuestión tecnológica (las reuniones se pueden televisar desde hace muchos años, pero sólo ahora se retransmiten vía twitter) Esto nos remite a una nueva composición social, que se organiza de forma nueva y, fundamentalmente, distinta. Y que tiene la transparencia (y por tanto la democracia) como centro fundamental.
6.- Como en casi cada ocasión que se ha puesto sobre la vida pública desde ese 99 de Seattle, la pregunta que nos tenemos que hacer es “¿Y ahora qué?” y la respuesta más razonable que podemos dar es “No lo sabemos”. No saber no es una respuesta de alguien confuso, sino de alguien que no tiene un modelo terminado de las cosas, “no saber que va a pasar” no quiere decir “no saber nada” y tampoco quiere decir, sobre todo, no hacer nada. El éxito del manifiesto no una casualidad. La pregunta es ¿qué rebela ese éxito? ¿Cúal es la sombra que ilumina?
7.- Puede rebelar un puro uso instrumental y cínico de la red que busca, como se repite machaconamente desde muchos púlpitos, que la “cultura sea gratis”. O puede querer decir otra cosa. Esa otra cosa es una potencia, una posibilidad. La posibilidad de que la cultura sea libre. Que es algo muy distinto.
Quizás esas 100.000 personas también estaban defendiendo la biblioteca más importante y heterodoxa de la historia de la humanidad.
Quizás esas 100.000 personas también estaban defendiendo la posibilidad de modelos de negocio más transparentes y menos monopolistas.
Quizás esas 100.000 personas también estaban defendiendo la libertad de elegir los contenidos a lo que quieren acceder superando los filtros tradicionales, las fronteras nacionales.
Quizás esas 100.000 personas también estaban defendiendo a los creadores de los intermediarios, demostrando que en el contexto actual su función es mas parasitaria que nunca.
En fin, quizás esas personas también estaban defendiendo la cultura y el conocimiento. Es decir, lo común.
Pd.- Ahora toca volver al territorio de sombra, a la retaguardia (que en realidad no está "detrás de nada") de la expresión cotidiana y compleja del movimiento: A la producción de discurso en torno a la cultura, a la experimentación con nuevas formas de expresión, a la producción de software y cultura libre, a las discusiones públicas al respecto, a las experiencias formativas que tienen la red como centro y, claro, al el uso constante de las redes de pares para compartir el conocimiento en todas sus formas. Es decir, ahora toca seguir ensamblando las herramientas que tenemos a nuestro alcance. Herramientas que no son solo tecnológicas, sino fundamentalmente socio-políticas, éticas, experimentales.
Herramientas que son el fruto de un complejísimo proceso de resistencias, afirmaciones productivas y organización de nuevo tipo.
Y en eso estamos.



