Abril 06, 2009
Adios, Vampiro.
“Todo empezó en un sótano y todo terminó en un sótano. Las cuatro figuras miraron sus cuerpos sin vida desde hacía ya muchos años. Físicamente no habían cambiado un ápice, pero se sentían mayores, quizás cansadas. Pensaban que ya nunca más tendrían que enfrentarse a nada tan grande. Pensaban que la tarea encomendada había terminado. Quizás avergonzadas por algunas de las cosas que habían hecho, quizás destruidas por todo lo perdido de pronto no tenían ganas de seguir juntos. De hacer como si nada. De volver a su vida con una normalidad imposible.
-Ya está.- Dijo Patrick- Hemos terminado.
Sarah, con una actitud ya conocida por todos ellos dijo “Os dais cuenta de que el mundo no es mejor que ayer”… Ella misma se encogió de hombros “Pero al menos no es peor”.
Se abrazaron. El abrazo de Kurt y Gabriel duró unos segundos más. Se miraron. Si había un momento para decirse lo que sentían el uno por la otra, ese momento había pasado. Como siempre, su error era llegar tarde a todo.
-Entonces, ¿todos habéis muerto?- preguntó Kurt- Yo tengo que volver, tengo responsabilidades con los Kartianos.
Todos asintieron.
-Si me preguntan diré que fue luchando contra el demonio.
Volvieron a asentir.
-Yo no me voy de la ciudad- dijo Sara- así que si preguntan por mi… simplemente no digas nada.
Sara tenía gente de la que cuidar en el bajo-mundo. Responsabilidades.
Patrick y Kurt se dieron la mano con firmeza. Se habían hecho más que amigos, casi hermanos. General y lugarteniente, confidente y compañero.
-¿Dónde vas a ir?- dijo Kurt. Patrick se limitó a guiñar su ojo.
-Yo pienso descansar como no he descansado en mi vida- dijo Sahara.
Sahara, quizás la más optimista del grupo. Quizás aún la más humana. Seguiría haciendo fotos. Bromearon como viejos soldados de una guerra invisible: ¿Habría algún lugar tranquilo para ellos? Luego se hizo el silencio.
Gabriel fue la primera en salir al bosque y mirar al cielo. No dijo nada. Kurt aún no entendía porque lo estaba dejando todo. Pensaba que se iría con Jerod y sería feliz.. al menos un tiempo. Pero Gabriel tenía otros planes, se marcharía sola.
-Un momento- Dijo Sarah- Somos vampiros, podemos volver a vernos dentro de cien años.
-Cien años es mucho- dijo Kurt, que ya empezaba a echarlos de menos.
-Diez- Dijo Sahara.
-¿Dónde?- Dijo Gabriel.
Un silencio.
-En Praga- contestó Patrick con sorna.
Todo rieron. Los cuatro sabían que era imposible volver a Praga.
-Nueva Orleáns- dijo Kurt.
Patrick volvió a quiñarle el ojo.
-Nueva Orleáns.
Ese fue el pacto. Luego fueron desvaneciéndose uno a uno. Kurt, hizo invisible e Patrick como tantas otras veces. Luego, aunque no hacía falta, desapareció él también y se dirigió a la ciudad.
En el sótano, una rata apareció entre los escombros. Olisqueó el aire y percibió algo que le dio un miedo atroz. Una mezcla de muerte y sangre. La rata se marchó. La bombilla del techo se apagó tras un tintineo”
El pasado Sábado terminé de jugar la crónica de “Vampiro: Requiem” que llevaba jugando prácticamente todos los sábados desde hacía dos años. Dos años jugando a la última edición del Juego de Rol con el que me hice mayor en ésto (Vampiro) Dos años y pico interpretando a Kurt Grohl. Un vampiro adicto a las drogas, post-gruge y enamoradizo que poco a poco se ha ido convirtiendo en una especie de torturado asesino implacable cuya humanidad iba decreciendo poco a poco.
La larga crónica ha tenido numerosos finales de acto, pero el sábado por primera vez tuve la sensación de que el tiempo había modificado sustancialmente a los personajes y es probable que se trate del final de historia mas amargo de cuantas hayamos jugado en los últimos diez años. Y cuando digo amargo lo digo con orgullo. Los personajes y el director de juego hemos armado una historia de criaturas que luchan y se dejan la vida, las amistades y el amor, no por mejorar el mundo, sino porque no se vaya definitivamente a la mierda. Y eso es bonito y extraño. Amargo también porque es la primera vez en la que nadie (o prácticamente nadie) ha salido “indemne” de la experiencia. Todo el mundo ha perdido algo. Amor, compromiso, relaciones e incluso la razón.
Quizás con esto de hacerse mayor, las historias van mejorando.
Ahora toca una semanita de reciclado y en breve volveremos al ataque con una nueva crónica que, quién sabe cuanto durará. Pero está vez no seremos Vampiros, sino espadachines y magos. Aventureros y pícaros. Jugaremos al 7ºMar, uno de los juegos de aventuras más entretenidos a los que yo he jugado en mi vida.
Intentaré comentar por aquí como van las historias.



