Febrero 16, 2009
Camino- La fantasía y la religión
Aunque no os lo creáis, Camino es la segunda película que veo en el cine en lo que va de año. Así ando de tiempo. La lista de películas pendientes es más que grande, es vergonzosa.
Camino es un peliculón como la copa de un pino y nadie debería perder el tiempo leyendo mis chorradas y salir a la calle a ir a verla. En serio. Camino cuenta la historia de una niña que vive en el seno de una familia muy religiosa ligada al Opus Dei. Camino es una niña normal y corriente en un contexto nada normal y nada corriente (aunque ojo, con muchísimo fieles y seguidores) Camino quiere interpretar La Cenicienta en el grupo de teatro de su barrio, quiere salir con sus amigas, quiere ver a su hermana. Camino cree en cosas maravillosas y normales como los vestidos bonitos, estar guapa, enamorarse o comer pasteles de crema. Camino, además, tiene una enfermedad rara y compleja que la está matando bstante rápido y además, con unos dolores espantosos. Y ahí empieza lo bueno. Porque cuando uno cree ciegamente en Dios, cuando no hay lugar para el "no-saber" ni espacio para la duda razonable. Cuando todo en nuestras vidas está determinado por un poder superior, benevolente por naturaleza, el dolor, la enfermedad y finalmente la muerte, son regalos que debemos agradecer.
La religión entonces se revela como autoridad. Como mecanismo de dominio y control. Como trampa para los deseos. Se rebela como lo contrario de la vida. Y Fesser retrata ese mundo de silencios, secretos, miedo y sospecha a las mil maravillas.
Y además lo hace con complejidad. Tres ejemplos.
1.- En el contexto de la familia religiosa de Camino y las gentes que les rodean no hay un solo personaje que piense lo mismo que otro sobre la cuestión religiosa, la vida de la niña y el Opus Dei. Si la diferencia más importante es la de ese padre ESPECTACULAR lleno de dudas, miedos, al que se le niega permanentemente el afecto de sus hijas. No es menos compleja la rebelación de esa madre que pasa de ser una hija de la gran puta con rebabas (hablemos claro) a un ser humano que sólo tiene la religión para darle un sentido a lo que le está pasando a su hija.
2.- La relación entre los sueños de Camino y la realidad no son mecanismos para hacerle fácil al espectador la película. Al contrario, la fantasía sirve para ilustrar la realidad y explicarla. Para darle fuerza a la dureza de lo concreto y también para demostrar de una vez por todas que no hay imagenería más perversa y morbida que la católica. Todos los sueños están impregnados por esa carácteristica genial de las pesadillas que es hacer aflorar lo siniestro de nuestro inconsciente. De la misma manera hay quién ha dicho que las operaciones a Camino, narradas de forma hiperrealista, eran un ejercicio casi gore y morborso: CHORRADAS. Cuando estamos en un mundo que apela constantemente a la espiritualidad para explicar la cosas, hay que contar que, al final, los seres humanos somos carne, piel, huesos y músculo.
3.- La película además establece una maravillosa diferencia (Especialmente en la antológica secuencia final) entre "Fantasía" y "Religión". Y de algúna manera habla del sentido de los cuentos y las narraciones frente a las Reliogiones y las ideologías. La fantastía es un ejercicio de autocontrucción (Tú mundo) que sirve para orientarte en la vida. No es trascedente. No te habla del más allá sino que utiliza elementos fuera de lo real para orientar la realidad. Y siempre es un ejercicio de remezcla, cambio, reapropiación, etc. Cuando esa fantasía se narra de forma pública se convierte en un relato construído socialmente. La religión es lo contrario. Es un discurso cerrado, dónde no hay orientación, sino normas, porque no hay flexibilidad y la reapropiación es imposible. No hay forma de tomarla en las propias manos y hacerla de uno. O se acepta o se niega. Y es trascendente y adermás instrumental. la religión no nos dice como vivir nuestras vidas, sino como vivir nuestras vidas para poder disfrutar de otra cosa. Es táctica. Y en ese sentido, mucho más hipócrita que un buen cuento de hadas. Que es lo que Camino muestra a las mil maravillas.
Actrices y actores alucinantes. Tramas secundarias llenas de intensidad (La historia de Manuela Valles y todo el mundo de las casas del Opus Dei es terrorífico) Una director, unos efectos especiales y una fotografía de escándalo y un guión al que quizás sólo le falta un poquito más de rebeldía en algunos de sus personajes.
Puede que la cosecha de películas del Cine español del 2008 no fuera maravillosa, pero me juego una mano a que hay más mala leche, más radicalidad, más riesgo y más verdad en cualquier minuto de Camino que en el 80% de las producciones de Hollywood de este año. Oscars incluídos.
Un amigo mío decía que él no creía en Dios, pero sí creía en los Angeles. Pero claro, mi amigo era un adolescente jugador de rol, que imaginaba otros mundos para poder vivir en éste. Y eso a la religión, nunca le ha gustado.



