Agosto 28, 2008
Yo sólo soy un ladrón cuando robo
El debate o la polémica en torno al complejo asunto del cierre de los cines en Madrid (supongo que en otras partes) ha continuado. Chico Santamano, El Pianista (Reborn), de nuevo Blogdecine han seguido comentando lo dicho por unos y por otros al respecto. Con la generalización del debate, el asunto del cierre de los cines se ha ido diluyendo y se ha convertido en un debate más centrado en la piratería, el robo (o no), etc. A raíz del asunto, Daniel Sánchez Arévalo a escrito una nueva columna en El País, dónde opina también del asunto.
Hay dos grandes afirmaciones que sostienen el debate en torno a la copia en la red. Uno- lo hablamos el otro día- es el que dice que una copia realizada equivale a una entrada no vendida. Es decir, que si yo me copio una película dejo de ir a verla al cine. Eso implica que, para empezar, tenía intención de verla en un primer momento y he dejado de hacerlo porque tengo una opción gratuíta. Creo que el problema quedaba más o menos complejizado en el otro post que escribí sobre eso y en muchos de los comentarios y análisis que hay en la red sobre el debate.
La otra afirmación es que el mundo físico y el mundo digital funcionan con las mismas reglas. Y al igual que la primera, esta afirmación es falsa. Copiar algo es una cosa, robarlo es algo muy distinto. Dice Dani al principio de su artículo: "Buenos días, señor panadero, ¿me cobra una barra de pan? Le aviso que me llevo dos, ya que voy de legal, así que no me sea quejica".
Si uno le quita una barra de pan al panadero, el panadero tiene una barra de pan menos, que no puede vender. Pierde dinero.
Luego Dani propone intercambiar los ejemplos que él da (todos en el mundo físico: Flores, casas, coches, etc.) por películas y a los tenderos por trabajadores de la industria audiovisual.
Si uno se compra un DVD original y lo copia y esa copia se la da a un amigo. El tipo de la tienda sigue teniendo la misma cantidad de DVDs para vender. No tiene porque perder un cliente. ¿Puede perderlo? Si. O no. Porque puede que
a)Ese chico nunca fuera a comprarse ese DVD
b)Ese chico quiera tener el DVD original porque la película le ha gustado
c)Ese chico ha descubierto un director (o un actor/ actriz) que le gusta y, aunque no compre el DVD, querer ver otras películas suyas.
d)Ese chico quiere regalar el original DVD, que es más bonito que el copiado.
En la panadería hay una certeza. Menos pan, menos posibilidad de venta. En los bienes inmateriales no. Se abre una incertidumbre.
Por otro lado, el robo es un delito, pero la copia no. Los que roban, son ladrones. Los que no roban, no. Cúando yo me descargo una película de Internet, no soy un ladrón. Cuando la copio, no soy un ladrón. Cuando la veo vía streaming, no soy un ladrón. Cuando me cuelo en el cine para verla, sí.
Por otro lado, ¿no tendría más sentido que en vez de defender un sistema de distribución, recaudación, etc. -Que se va a quedar obsoleto de aquí a pocos años- experimentáramos formas de hacer que esa incertidumbre que se abre con la copia fuera en la dirección de que más gente viera películas (u obras audiovisuales del tipo que fuera) y que, a la vez que se garantiza el derecho de la gente a acceder a los beneficios de la cultura, se garantice el derecho de lostrabajadores de la cultura a ganarse la vida de forma digna?
Bola Extra: Si alguien quiere comprender bien de verdad la diferencia entre robo y copia, entre bien inmaterial y bien material puede leer este ensayo maravilloso de John Perry Barlow: Vender vino Sin Botellas.



