Marzo 12, 2008
Eca de Queiroz: El Mandarín
Vosotros ya conocéis las historia. La tradicional oral nos cuenta historias que se quedan en nuestra memoria agazapadas. En el libro que estoy leyendo el narrador dice "Creo firmemente que tenemos la obligación moral de contarnos cuentos". Leí "El mandarín" de Eca de Queiroz porque me lo contaron. La persona que me lo contó no había terminado el libro cuando me lo contó, así que no pudo terminar de contarlo. Por eso lo leí. Si me lo hubiera contado entero no lo habría leído. La tradicional oral siempre es mejor que la escrita. En la escrita solo están dos personas: El que lee y lo leído. En la oral hay al menos, tres: El que escucha, lo que escucha y el que cuenta.
El libro está escrito con ligereza, velocidad y elegancia. Se lee en un suspiro y parte de una historia que ya conocéis. "Si bastara para convertirse en el rico heredero de un hombre que nunca se hubiese visto, del que nunca se hubiese oído hablar y que viviese en los últimos confines de la China, apretar un botón con el cual se moriría... ¿quién de nosotros no apretaría ese botón, no mataría al mandarín?"
Queiroz cuenta lo que pasa después de apretar el botón. Es decir, lo dificil que es enmendar lo que uno hace o, simplemente, que el tiempo no tiene vuelta atrás. Es imposible volver al punto de partida.
[3]



