Febrero 05, 2008
Los Crimenes de Oxford- Alex de la Iglesia y el género.

Algún spoiler por ahí suelto, conque ojo.
Aquellos que me conocen saben que considero a Alex de la Iglesia el mejor director de cine español del mundo mundial (Así, englobando) No es que sus películas sean perfectas, es que sabe que eso es imposible. Lo perfecto no existe. Somos elefantes haciendo surf en las olas de un tsunami. Como dicen en Toy Story "Eso no es volar, es caer con gracia". Buscar la perfección es tarea de críticos (o de algunos críticos)
Por eso, todas las películas de Alex de la Iglesia me gustan. La que menos me gusta, que es Perdita Durango, también me gusta. Hay gente que dice que las películas de Alex de la Iglesia son de risas. Bueno, sí, vale, te ríes, pero... Ejem, ¿no veis las toneladas de dolor, verdad, sufrimiento, odio y maravilla que hay además de esas risas? En el libro "La Bestia Anda Suelta" Alex de la Iglesia dice que le gusta Hitchcock porque es un gordo obsesivo, un loco, un misógino (No estoy citando, voy de memoria) Pero que engaña a la gente, que se hace pasar por ese señor gordito que hace películas de suspense y ya. A mi Alex de la Igleisa me gusta por lo mismo, pero es que además él no oculta nada, lo cuenta todo. Cuenta lo bueno y lo malo, lo que funciona y lo que no. Es brutalmente sincero (o sea, que miente como todos, pero se nota menos o lo hace mejor o yo no sé)
Bien. Dicho ésto, hablemos de Walt Whitman. Walt Whitman tiene un verso conocido sobre la singularidad (Ese de "oh, mi yo" que recita Robin Williams en El Club de los Poetas Muertos) pero tiene otro que a mi me gusta mucho más: "Soy inmenso, contengo multitudes". Contengo multitudes... ¿Saben que la idea de multitud suele estar vinculada al diablo? El diáblo es múltiple, lo múltiple da miedo, porque sale por cualquier parte. Al contrario que esos seres que son uno y por tanto son previsibles (Yo que sé, Ken Loach, por poner un ejemplo de alguien que también me gusta y cuyas últimas tres películas me he negado a ver porque tenía la sensación de que ya las había visto) Los multiples son muchos. Un múltiple: Billi Wilder.
Fernando Trueba dice que el estilo es inevitable. Que no le gusta porque es aquello que hace que uno sea siempre uno. No es una seña, sino un límite.
O sea, que mola ser muchos a pesar de que uno sea siempre más o menos el mismo.
Sí, sí. Ya llegamos a los Crímenes de Oxford. En realidad, hemos estado hablando de ella todo el rato.
Quienes dicen que Alex de la Iglesia ha "perdido su personalidad" son- lo siento- tontos.
Los Crímenes de Oxford es tan personal como muertos de risa. NADIE hace una película durante dos años y luego resulta que "no es personal" ¡Pero si es tu puta vida de dos años!.
Algunas pistas para saber cómo es de personal los crímenes de Oxford: Habla de que la busqueda de la perfección te volverá un desgraciado. Habla de que la libertad y el egoísmo van muchas veces de la mano. Habla de que el problema no es conocer la verdad o no, sino vivir la vida o no vivirla. Ser espectador o agente activo. Anomalia en los margenes Y sujeto en pleno centro del universo. Habla de que uno puede perderse dentro de si mismo y destruírse (¿No es espectacular hasta decir basta esos cinco minutos de narración sobre el proceso delirante de Alex Cox? ¿Dónde hostias hemos visto eso en el cine de éste año? En Zodiac, quizás, un poco)
Los Crimenes de Oxford es triste como son tristes las películas de Alex de la Iglesia. Entonces, por favor, que no me jodan con la personalidad.
Pero además es distinta, porque Alex de la Iglesia es inmenso, contiene multitudes. Está rodada de forma escrupulosa y en una época de thrillers sobrenaturales soplapollas se permite el lujo de hacer una película de gente escéptica, atea y que le gustan las matemáticas. O sea, lo contrario que la tontería del Código Dda Vinci, Medium, etc.
Y, como en Zodiac, cuenta un misterio que, en vez de ser un perfecto mecanismo de relojería y diseño es un prodigio de a)Improvisación y b)Control a partir de lo que otros piensan o desean.
Mi única crítica es que, aún entendiendo el sentido de colocar a Leonor Watling en semejante papel. A pesar de ser la más clara representación de la carnalidad y el deseo frente al cerebro y el ensimismamiento del bueno de Elijah (que está muy bien, aunque no también como el mítico Hart) Resulta - para mi- un poco artificial, más una función que un personaje y entonces siempre tengo la sensación de que va a tener en la historia un papel dentro de las claves del género y resulta que no, lo cúal confunde un poco.
Ah sí y encima te lo pasas bien.



