Enero 29, 2008
Festín de Cuervos: Los Siete salven a Brienne de Tarth

Primer libro del año.
Gozada.
Extrema gozada.
Y algún que otro Spoiler a partir de aquí, conque ojo.
En una serie de televisión de las buenas buenas (y en el prólogo a la edición española de éste libro hay un texto de Alex de la Iglesia que compara Canción de Hielo y Fuego con las mejores series del momento) siempre hay un momento en el que los protagonistas se dan un garbeo y los secundarios asaltan la pantalla para demostrarnos que no son los protagonistas por pura casualidad, pero que podrían serlo. Eso en 1 capítulo. Una vez. En una semana. A la siguiente vuelven los de siempre. O sea que cuando George R.R. Martín escribe Festín de Cuervos hace algo mucho más espectacular que un capítulo de una serie. Porque no es una semana, son dos años entre un libro y el siguiente. Y no son cuarenta minutillos, sino casi 900 páginas de personajes secundarios. 900 páginas sin Jon Nieve, sin Tyrion, Daenerys, etc. 900 páginas de gente buscando cosas que tú ya sabes dónde están (casi siempre) y da igual, te las bebes. Te las devoras. Te las comes con patatas.
Arya, Samsa, Sam y ese maravilloso personaje que es Cersei Lannister, esa puta loca, alcoholica, que querría ser un rey, que querría ser algo diferente en un mundo asquerosamente machista y que se encuentra siendo una gran conspiradora y una terrible regente. Cersei, corazón, a los fanáticos no hay que darles armas, nunca.
Festín de Cuervos es una gozada de transición. Es el libro que uno escribe sabiendo que no va a superar la intensidad de Tormenta de Espadas (porque es imposible) y se sale por la tengente y hace el más dificil todavía con capítulos que son casi monólogos interiores. Con pasajes maravillosos como ese Sam en ese barco enterrando a su maestro, como esa linea final del capítulo final de Arya (Me cago en tus mil padres Martín, que quedan dos años para el próximo libro y ahí ella igual ni sale) Como ese "gorrión" contando los desastres de la guerra de los poderosos.
Y luego está Brienne de Tarth. La fea Brienne. La bruta Brienne. La enamorada Brienne. La desconfiada Brienne.
"-O sueltas esa ballesta o te la meto por el coño y te violo con ella dentro
-Antes tendrás que violarme a mi- dijo Brienne recortándose contra la oscuridad
-Antes violaría un mulo."
Diosssssss. En fin. Sabe a poco. A muy poco. A poquísimo. Dice Alex de la Iglesia que es como una serie de televisión. Ojalá, entonces habría capítulo la semana que viene.
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