20 de Febrero de 2011
Amor se Escribe Sin Hache

Hay muchos motivos para leer libros. Yo he leído "Amor se escribe Sin Ache" por diferentes motivos prosaicos. Por ejemplo, la portada (La podéis ver aquí arriba) Por ejemplo, la curiosidad por el prologo de David Trueba. Por ejemplo, la confianza en el trabajo editorial de Blackie Books, que han editado uno de mis libros favoritos en los últimos tiempos: Cosas que los nietos deberían saber.
También quería empezar el año leyendo algo de un autor español, clásico. Comedia, a poder ser. No había leído ninguna novela de Jardiel Poncela. Acabo de comprar otra: La Tourné de Dios. También editada por Blackie Books.
Leer a Jardiel Poncela ha sido como leer a un Chesterton castizo. Quizás con un sentido menor de la ironía y la paradoja, pero con una mayor capacidad para el surrealismo y la poesía.
Si la historia del humor es la crónica del fracaso del hombre desde que decidió andar y terminó en el suelo por culpa de una piel de plátano (O regado por su propia manguera) La novela de Jardiel Poncela es la crónica del fracaso de la posibilidad de un amor romántico entre hombres y mujeres o el fin del idealismo, a secas. De ahí que su humor sea a la vez la lírico y tan violento, tan de las cosas, tan material.
Hay quién ha tachado la literatura de Jardiel Poncela como misógina (quizás con razón) Pero me temo que, como a veces pasa en Chesterton, es una forma de misoginia tan heterodoxa que termina por resultar reveladora y, sobre todo, divertidísima.
"Amor se escribe sin Ache" es un ataque frontal a las novelas románticas y sus personajes y no se pueden entender fuera de ese código. Más que parodias de personas son parodias de formulas literarias. Tanto Zambombo, el inútil caballero enamorado, amante del drama e imbécil hasta la nausea como su amada. Lady Brums, una manipuladora egoísta, que se aburre cada cinco segundos y que después de esperar paciente y románticamente al hombre de su vida, ha decidido follarse todo lo que pueda, lo más rápido que pueda, usando cualquier arma (Leído así, casi es ella el personaje más interesante de todo el asunto)
Si a eso le sumamos una trama inteligentísima, llena de disgresiones, como si el propio autor se aburriera de si mismo y estuviera buscando permanentemente mecanismos para divertirse (El y divertirnos a nosotros) encontramos que la primera novela de Jardiel Poncela es comedia de la de llorar de la risa.
[1]
Guillermo Zapata a las 06:45 PM | Referencias 0Leí esta novela en una edición de Cátedra cuando yo era un jovenzuelo, y recuerdo que me divertí mucho, la devoré casi de una tacada y me pareció que tenía cosas que incluso ahora (o entonces, cuando yo era joven) resultaban modernas.
Eso sí, escribe bien el título de la novela, que poniendo la imagen al principio del post, no tienes excusa. :-D
Está bien que la prologue David Trueba, es un heredero de la vanguardia humorística jardielesca. A mí también me gusta, a pesar de la misoginia,que es mucha.
4M | 22 de Febrero de 2011 - 12:34 PM


