28 de Mayo de 2010
Cinco de Cinco: Perdidos, los fans y la narrativa transmedia en la cultura Hype.
“-Cuantas veces tengo que decir, John… Que yo siempre tengo un plan”
(Benjamín Linus)
Perdidos, lo hemos mencionado ya una tonelada de veces a lo largo de esta semana, ocupa un lugar privilegiado en el mainstream. Es un gozne entre lo viejo y lo nuevo. Es televisión clásica y a la vez televisión del futuro, es mito y ciencia ficción. Es cuidado por los personajes y cliffhangers locos, etc.
Perdidos es, aún a riesgo de ponernos un poco etnocéntricos, la ficción más importante del mundo post- 11 de Septiembre.
Perdidos cabalga entre el final del auge neo-con, el renacimiento de las viejas ideologías del estado, el socialismo del Siglo XXI, el fundamentalismo religioso en todo mundo y el new-deal aptísima de Obama, quebrado por el horizonte de la crisis.
Del 2004 al 2010, mientras el mundo parecía llenarse de señores con armas y respuestas que se empeñaban en decir que eran los buenos y que se acercaba la lucha final entre el bien y el mal, millones de personas en todo el mundo (especialmente en Estados Unidos, aunque no exclusivamente) se sentaban ante el televisor a ver a otros señores que no sabían que mierdas estaba pasando y que descubrían que cada nueva respuesta era una nueva mentira, que era muy difícil saber quienes eran los buenos y que, básicamente, preferían la confusión al fundamentalismo. La duda a la respuesta. El Misterio a la certeza.
No creo que sorprenda el decir que Perdidos es la recuperación del “gran relato” en el tiempo de la muerte de los grandes relatos. Un intento por reconstruir una nueva odisea posmoderna y situar a los nuevos héroes en un lugar indeterminado entre el hombre de ciencia y el hombre de fé.
Una serie que, tampoco podemos olvidarlo, ha tenido su esperanzador final en el momento del quiebre global de todas las esperanzas. Y quizás ahí reside también una parte del rechazo de muchos fans y de la adhesión de otros.

Hablabamos al principio de que Perdidos era 100% televisión, esto es cierto, pero también es Internet. Perdidos es una serie que ha aceptado a sus fans como co-creadores de un relato, que ha producido su sentido en relatos que iban más allá de la pantalla televisiva, cuyas claves se encontraban a veces en libros, a veces en webvisodios aparentemente banales, a veces en falsos videos dispersos por la red.
Una narrativa transmediatica que ha comprendido que el modo de narración del presente ya no es cronológico, sino cartográfico. Que no se trata de describir exclusivamente las acciones de los personajes, sino de darles mundos lo más complejos posibles para habitar. Mundos que estallan y crecer en la mente de los espectadores. Mundos llenos de preguntas que, como agujeros negros funcionan como atractores de los espectadores para que sean ellos los que llenen con sus teorías los huecos. Una narrativa fundamentalmente polisémica.
Perdidos ha explotado una realidad que pronto se va a expandir como lo ha hecho Star Wars, Star Trek o Battlestar Galactica. Nada puede garantizar que esos nuevos relatos sean tan interesantes como la serie (o si lo van ser incluso más) pero van a existir o no vivimos en el mundo en el que vivimos.
No vale decir que Perdidos tiene una relación con Internet porque nace con la explosión de las redes sociales, The Wire también y no juega a ese juego. Flashforward también y tampoco, ¿y por qué no? Porque los creadores de Perdidos saben que ellos también son parte del relato, que ellos, como prestidigitadores de un truco de magia deben ser visibles. El truco no, pero los magos si.

Perdidos ha entendido que lo que pasa fuera de la serie es casi tan importante como lo que pasa dentro y a la vez se ha mantenido fiel al adentro. Esa tensión entre el juego constante con el afuera y la coherencia con su narración ha provocado no pocos encontronazos con los fans de las serie. El que piense que la producción de una comunidad de fans en torno a un producto de ficción es un camino de rosas no entiende que la relación con esa comunidad solo puede ser conflictiva. Porque el conflicto es la madre del drama y no hay otra manera de entenderla.
Por eso es tan difícil medir hoy lo que significa Perdidos, saber si su final es una maravilla o un desastre, si es mejor el viaje o el destino, si todo estaba perfectamente artículo o perfectamente improvisado. Es muy difícil porque hoy Perdidos no es una serie, no es una ficción, sino un producto en un sistema de señales. Un espacio en una escala cultural.
El hype ha venido darle un lugar a Perdidos y lo que hemos vivido esta semana es la lucha de los fans contra los agentes del hype. Así de simple y así de claro. En lo que a España respecta es increíble como han actuado la televisión y los medios de comunicación intentando producir un secuestro del sentido colectivo de la experiencia de una serie. La paradoja es enorme, una serie de televisión mainstream (paradigmática del mainstream) que encuentra su medio natural de difusión y crecimiento cualitativo en la red llega a su final y los medios de comunicación y las cadenas de televisión intentar recuperarla de ese medio fértil y darle un sentido.
La idea de la emisión en directo es un secuestro de la multiplicidad y de la palabra y, como casi siempre en estas cosas, resultó decepcionante, pero no solo por eso, sino porque posteriormente, los profesionales del sentido, los agentes del hype, se rebelaron como espectadores normales y corrientes. Esos que debían explicarnos como acababa Perdidos y decretar si el final era decepcionante o maravilloso no parecían tener más herramientas que cualquiera de nosotros para medir la realidad.
Si el final de Perdidos ha tenido un sentido, ha sido a posteriori y es un sentido socialmente construído, pero aún muy atenazado por las garras del hype, del acontecimiento. Probablemente, quienes puedan apreciar la serie con mayor distancia sean aquellos capaces de sacarla de un determinado sistema cultural, salirse de una jerarquía. Quienes la encuentren por casualidad, quienes partan de un vacío para la recepción y la producción de sentido. Quienes puedan, en fin, pensar con cabeza propia, alejados del ruido del momento.
Yo estoy deseando ver que tienen que decirnos al resto. Igual que estoy deseando ver que nuevas vidas, que nuevas mutaciones le salen a esta serie y que nuevas criaturas nos proporcionan sus creadores.
Y creo que por el momento ya está bien.
No se vaya todavía, aún hay más: El Lunes tendremos un post epílogo con grandes frases, imágenes chorras, momentos míticos y debilidades de puro fan. El Lunes tendremos nuestro último post sobre Perdidos en mucho tiempo, y su título: No vamos a Guam, ¿verdad?
Guillermo Zapata a las 06:13 PM | Referencias 0


