26 de Mayo de 2010
Parte Tres de Cinco: Harás caso a tu padre, guardarás secretos, no te harás preguntas” El origen y la autoridad en Perdidos.
“-¿Por qué tachaste mi nombre?
-Porque te convertiste en madre… pero si quieres, el trabajo es tuyo”
(Jacob 16x06: What The Died For))
Durante bastante tiempo una de las pegas que le ponía a Perdidos y uno de los motivos por los que no seguí la serie de principio a fin era que los personajes no se contaban nada. Había un monstruo en una isla, era algo bastante evidente ya que se había comido al piloto de un avión enorme, y los personajes que lo sabían no se lo decían a los demás. Un tipo encontraba una escotilla extrañísima en el suelo y no le decía nada a nadie. Aquello me volvía completamente loco. Cuando decidí volver a ver Perdidos desde el principio e intentar llegar al final de la serie en “directo” tuve que asumir que iba a taparme la nariz y tragarme todo ese asunto de los secretos otra vez. Sin embargo, en un segundo visionado empecé a notar que la decisión de no contar las cosas se sostenía sobre una base constante: el personaje X encontraba algo y no lo decía porque o bien creía que lo había encontrado él y no otro por una razón o bien creía que contarlo iba a poner en peligro a todo el mundo. Locke y Jack eran expertos en seguir su propio camino sin preguntar. El hombre de ciencia y el hombre de fé eran, básicamente, señores autoritarios buscando respuestas o confirmando creencias
Pero es que en la segunda temporada el asunto del secreto se volvía casi demencial cuando una serie de simpáticos elegidos por el azar tenían secuestrado a Benjamín Linus en la escotilla (Un personaje que justifica su supervivencia y su poder sobre la base de que sabe cosas que nadie más sabe) le interrogaban y no le contaban a los otros lo que había dicho. En ese momento empecé a pensar que el asunto de los secretos no era un error, sino que, al contrario, era premeditado por parte de los guionistas. Ellos querían hablar del secreto como mecanismo de control y de poder. Un mecanismo justificado de mil maneras: para proteger a los idiotas, para tener una posición ventajosa en un determinado conflicto, para separarte del resto como un elegido, etc.
Mantener la información en secreto generaba muchísimos más problemas de los que resolvía. El secreto era la madre de la violencia. No contar las cosas, no ser honestos, no ser transparentes, todo ello justificaba la creación de unas jerarquías determinadas que se iban perpetuando por la vía de la violencia.
Así que Perdidos nos niega respuestas y a la vez nos dice que cuidadín con quién nos niega las respuestas.

La otra forma en la que Perdidos nos habla de los secretos es a través de su forma de rebelarlos: La mentira. Los personajes de la serie mienten sistemáticamente, pero sobre todo son controlados por la mentiras de otros a los que creen porque
a.- La respuesta se ajusta a sus necesidades y deseos
b.- La respuesta está imbuida de un determinado aparato estético-ideológico (Drama parece científica, luego debo creerla. Jacob parece un dios, luego debo creerle)
c.- La respuesta viene santificada por el tiempo y el mito del origen.
La idea de que el origen determina la realidad es una de las bases de la autoridad, porque nunca conocemos el origen y por tanto puede ser cierto o no. Que el humo negro no consiga salir de la isla nos permite mantener la duda sobre si lo que Jacob decía era cierto o no. Una respuesta en ese sentido habría decantado la balanza en una dirección u otra y no habría permitido desarrollar correctamente una narrativa crítica de la autoridad y la forma que tenemos de relacionarnos con ella.
Es curioso que una historia que maneja conceptos de la ciencia-ficción clásica más potente (Desde los viajes en el tiempo, al electromagnetismo, los experimentos sobre la conducta y el condicionamiento humano, etc.) Dedique todo su tiempo a viajar hacia atrás, hacia el origen de las cosas (La serie, si exceptuamos la realidad creada para la sexta y última temporada, se mueve tan solo cuatro años en el futuro con respecto al capítulo 1. Y de esos cuatro, la mayor parte son elipsis)
A través de ese viaje hacia atrás vamos desmitificando y destruyendo todas las teorías que se nos habían presentado como verdaderas
Los hombres de ciencia tienen las manos manchadas de la sangre de los habitantes originarios de la isla, pero los habitantes originarios de la isla tampoco podemos afirmar que sean 100% originarios, sino sujetos de su propia mitología, que tampoco tiene garantías de ser cierta. Y también tienen las manos manchadas de sangre.
“Across The Sea”, el capítulo que nos lleva hasta el punto de origen más cercano a un hipotético inicio es premeditamente esquivo. Jacob, el aparente guardian del libre albedrío es un manipulador de cuidado. Su hermano, que defiende la libertad por encima de todas las cosas, es un mentiroso cruel que no duda en asesinar para conseguir sus objetivos.
La serie dinamita sistemáticamente cuantas figuras de autoridad aparecen en ella, el caso paradigmático son los propios personajes: se cuentan con los dedos de la mano los que no tienen serios problemas derivados del mundo que heredaron de sus padres o directamente con éstos. Las figuras de autoridad y los sucesos traumáticos en el origen determinan la existencia de unos personajes que se debaten entre quienes quieren escapar de esa herencia, quienes la asumen alegremente sin hacerse muchas preguntas y quienes buscan redimirse a través de ella. Siendo el caso de Jack el más paradigmático. Un hombre que elige defender el poder de la isla porque no tiene otra cosa en la vida.

La figura de Jacob es la figura del padre simbólico en la serie. Aquel al que debes obedecer sin hacer excesivas preguntas. Aquel que sabe lo que es bueno.
Pero lo cierto es que Jacob, más allá de un complejo plan y un sistema de intrincadas normas absolutamente arbitrarias, no tiene respuestas y no está seguro de hacer lo correcto. Al contrario, está espiando un error (lo cual no impide que mande a Ben a buscar elegidos con interminables listas de nombres por un sistema de ensayo y error algo maquiavélico o que le diga que tiene que asesinar a toda la iniciativa Drama para unirse a sus filas) Cuando le preguntan porqué les eligió para defender la isla, Jacob dice que porque estaban solos, pero a muchos de ellos los eligió de pequeños, antes de saber cómo iba a ser su vida. ¿libre albedrío o sistema de poder en torno a un bien superior del que no se tienen pruebas? La serie es premeditamente ambigua y deja la decisión al espectador.
Pero lo mejor de todo es que la arbitrarias normas de Jacob, las limitaciones del humo negro, los rituales variados se nos presentan bajo una lógica aparentemente inamovible y, sin embargo, muy poco rígidos. Funcionan solo porque se cree en ellos. El ejemplo de la cita que inicia este texto es clave. Jacob escribe los nombres de los candidatos en la piedra (nada menos) y luego los tacha. Uno diría que el actos de escribir y borrar tiene importancia, pero lo cierto es que el propio Jacob indica que no es así.
La mayor trampa en la que los personajes se ven sujetos es la de la dialéctica “buenos” “malos”. El par de opuestos que articula toda la política del enemigo posmoderno.(Incluyendo la de que el enemigo es como el gas, puede aparecer en cualquier parte y ser cualquiera
Al enemigo se le conceden los valores que nos repugnan y nos asustan y nosotros nos auto-representamos como valedores del bien. ¿Cuántos “otros” hay en la isla? ¿Cuántas generaciones de “otros”?
Cuando los personajes intentan impedir que el humo negro abandone la isla lo hacen en nombre de la lucha del bien y del mal, pero lo cierto es que es una lucha entre la conservación y la libertad. Entre la permanencia y el cambio. Una lucha que los personajes aceptan (al menos aquellos que se autoimponen la tarea de defender la isla) y que funciona en la medida en que la creen, de nuevo, sin pruebas más allá de que la ética particular de Jacob y la del humo negro son un poco distintas.
Digamos que por encima (o mejor, por detrás) de las figuras paternas y las mitologías heredades hay una entidad que tiene, o parece tener, una cierta consciencia de si: la isla. Y si nos fijamos en las mitologías que se construyen en torno a la isla tenemos tres caminos y todos ellos son validos tal y como se presentan en la serie.
-El corazón de la isla es un volcán.
-El corazón de la isla es una fuente de energia electromagnética
-El corazón de la isla es una fuente de luz mística que genera vida, muerte y renacimiento.
No me voy a extender sobre la conclusión de la serie, porque de eso hablaré mañana, pero baste decir que si la isla tiene una conciencia de sí, es posible que toda la mitología creada en torno a ella sea una mitología de la autoconservación. Algo tan sencillo y natural como que la isla no quiere dejar de existir. No lo hace por el mundo, no lo hace por el bien y no lo hace por el mal, sino por puro instinto de supervivencia. Por tanto, la isla es una entidad muy humana: caprichosa, vengativa, corrupta, pero también capaz de cooperar, amar, ayudar, etc.
Mientras tanto, ya sabéis: si hacéis caso de lo que digan vuestros padres, si al enteraros de algo no lo contáis o usáis ese secreto para obtener poder, si mentís y seguís siempre las normas, tarde o temprano alguien os mandará que matéis matar u os condenará a morir.
El hombre de ciencia piensa científicamente y está dispuesto a aceptar, cuando las pruebas así lo indican, que hay un poder que escapa su entendimiento y decidir defenderlo. El hombre de fé termina asesinado por la espalda, sin esperanza y sirve de receptáculo de aquello que beneraba en su forma más perversa. Eso para que luego digan que Perdidos es una serie "religiosa".
Mañana: ¡PAM! Perdidos. La conclusión.
Guillermo Zapata a las 09:50 PM | Referencias 0Geniales tus análisis, de verdad, me parecen interesantísimos.
NetDancer | 27 de Mayo de 2010 - 01:17 AMGeniales tus análisis, de verdad, me parecen interesantísimos.
NetDancer | 27 de Mayo de 2010 - 01:17 AM"El corazón de la isla es una fuente de energia electromagnética"
Reconozco que no pasé de la primera temporada, pero cuando leo todos esos intentos de intentar lo inexplicable me acuerdo del episodio de los Simpson:
- Cuando algo de eso pase, recuerden: lo hizo un mago
- Vale. Pero en el episodio número...
- !Lo hizo un mago!
Me pregunto cuánto en Perdidos es una variante del "lo hizo un mago"...
Arturo Quirantes | 27 de Mayo de 2010 - 07:41 PMYo lo que me pregunto es cuanto tiempo habrá que aguantar a gente que opina sobre cosas que no ha visto.
Lo cúal llega a extremos dolorosos cuando se opina de una serie que no se ha visto en un post que tampoco se ha leído. Si piensas que esto de va intentar explicar lo inexplicable pues... me temo que no. Que es más bien al contrario.
Bravo.
Guillermo Zapata | 27 de Mayo de 2010 - 08:31 PM


