25 de Mayo de 2010
Parte 2 de Cinco: El Camino que va de la Ciencia al Mito. El Misterio en Perdidos

¿Qué es la Isla? ¿Qué son los números? ¿Por qué hay un oso Polar corriendo por un bosque tropical? ¿Qué quiere la iniciativa Dharma? ¿Por qué Hurley puede hablar con los muertos? ¿Por qué no nacen bebés en la Isla? ¿Quiénes son Los Otros? ¿Por qué Richard Alpert es inmortal? ¿Qué es el humo negro? ¿Qué es Jacob? ¿Por qué Desmond puede ver el futuro?
Perdidos es una serie con numerosos misterios y numerosas preguntas, creo que esto no es ninguna novedad para nadie. Su desarrollo narrativo no se ha sostenido sobre las respuestas, sino sobre misterios que llevaban a nuevos misterios. Preguntas que conducían a nuevas preguntas. Pero, fundamentalmente, Perdidos ha sido una sobre SOBRE los misterios. Sobre la naturaleza profundamente misteriosa de las cosas y nuestra imposibilidad para comprenderlas de todo.
El pensamiento científico, por si alguien tiene alguna duda, no se preocupa de los sentidos, sino de los funcionamientos. Rebela como las cosas funcionan sin preocuparse de su ser. “Si, vale, el big bang explica el origen del universo, pero no le da un sentido” “Ya, bueno, es que quizás no tenga sentido”.
La conquista de la verdad de las cosas puede dejarnos, por tanto, sumamente desorientados si uno busca un asidero vital en el que existe un plan y todo está más o menos articulado con un sentido general. Por eso, las respuestas científico-técnicas son (atención a la perversidad) la madre del desconcierto para un montón de gente.
Los huecos de sentido que deja el pensamiento científico han sido sustituidos por ficciones articuladas principalmente como magia, filosofía o religión. Esos relatos, y muy especialmente los religiosos (aunque también la mayor parte de las ideologías políticas trascendentes) han producido un saber que se presenta como objetivo y totalizador, cuando aquellos que lo han producido (seres humanos contingentes) son subjetivos y parciales.
La magia por el contrario, no aspira a la trascendencia, tan solo a reconocer el misterio como algo bello. Quédense con esa idea.

Ahora vayamos a Perdidos. La serie ha producido tres tipos de preguntas/respuestas.
-Preguntas/respuestas que han tenido una solución concreta de tipo “científico- técnico”
-Preguntas/respuesta que han tenido una solución de tipo “mítico”
-Preguntas/respuestas que no han tenidos una solución.
Estos tres tipos de “preguntas/respuestas” han sido presentadas además de forma indirecta y subalterna. En muy contadas ocasiones el relato nos ha indicado “mira, una respuesta”.
Las preguntas/respuestas de tipo científico- técnico son, por ejemplo, porqué había un oso polar corriendo por un bosque tropical o porqué hay un “barco pirata” en medio de la isla. Son cosas terrenales y muy concretas y no apelan a un sentido, sino a una forma de orientación en lo concreto (por ejemplo, la historia. Revelar una cronología de acontecimientos que aparecían desordenados nos explica que Jacob colocó a su hermano y a su madre en unas cuevas, que la iniciativa Dharma tenía animales en un zoo o que un barco canario naufragó en una tormenta tropical)
Las preguntas/respuestas de tipo mítico se resuelven de forma concreta (generalmente también eludida) pero le piden al espectador una cierta creencia mágica y, cosa curiosa, no suelen presentar problemas porque en la medida en que funcionan dentro del cuadro “causa- consecuencia” el público las acepta sin demasiados problemas. Las mujeres nacidas en la isla pierden a sus hijos porque un barco reventó una estatua de la fertilidad, Desmond ve el futuro porque recibió una descarga electromágnética, Hurley habla con los muertos porque… los muertos se le aparecen y le hablan, etc.
Las preguntas/respuestas que no se han respondido deben dividirse en dos. Hay algunas de ellas que no se han respondido porque, como hablamos ayer, estos es 100% televisión y eso implica que no todo va a caer en su sitio y hay flecos, asumirlo nos hará más felices. Pero hay otras preguntas/respuestas que no se han respondido aposta. Se ha decidido no responder esas preguntas, tan solo (como veremos cuando hablemos del final) se ha indicado que las cosas a las que hace referencia son “reales”. Es decir, que no son el símbolo de nada, ni son alegóricas, ni una prueba, ni un medio para un fin. Son como las piedras. Uno puede saber qué las a formado, puede usarlas para hacer otras cosas, pero solo puede interpretar que sentido tienen. Por tanto, son un misterio. Perdidos propone que en vez de intentar descubrir el sentido del misterio (lo cúal general respuestas sistemáticamente trágicas o violentas) asumamos la belleza del misterio e intentemos explicar todo lo demás. O como decía esa bella canción de La Mandragora: “Prefiero caminar con una duda, que con un mal axioma”
Hay un último tipo de preguntas/respuestas que responden al orden “Por qué la isla lo dice”. Por ejemplo, la Isla no te deja ser feliz si te vas, la isla no te deja suicidarte, la isla te da o te quita la mortalidad, pero de eso hablaremos mañana, cuando intente demostrar que Perdidos es, básicamente, una serie anti autoritaria (Lo sé, titánica tarea)
Todas estas respuestas aparecen en Perdidos de forma indirecta, aquellos que deberían hacerlo tienen intereses propios para no hacerlos y sus motivos, a veces, son también misteriosos. No solo eso, en numerosas ocasiones la respuesta es polisémica. “Si, hay una fuente de energía mística, pero está en el mismo sitio que condensa una fuerza elecrtomagnética y, ah si, un volcán”.
Por tanto, las respuestas a los enigmas que plantea Perdidos tienen dos posibles aproximaciones.
Una es la del espectador que quiere dar sus propias respuestas y hay su interpretación de lo que sucede. De ahí, las miles de teorías que han sucedido a lo largo de los años de emisión de la serie. La otra es la del espectador que se maravilla no de las respuestas posibles o de las que los creadores dan, sino del juego en si. Las dos respuestas son perfectamente adecuadas y las dos suceden a la vez y hay un rato que uno está en una y otro rato que está en la otra. Los únicos que no pueden apreciar el juego, son los personajes para los que esa ficción es la realidad. Y es a través de ellos que nosotros experimentamos el viaje.
Pero entonces… ¿De dónde vienen las quejas de la serie? Las principales quejas se han orquestado en tres grandes campos. Una es el del espectador que no ha tenido paciencia para encontrar las respuestas y se ha ido (o se ha ido y ha vuelto cuando otros le han asegurado que todo va bien) Otra es la del espectador que ha aceptado una parte de las respuestas y no acepta otras porque las consideran en un orden del relato distinto y que no les convence (Aquellos que aceptan que se viaje en el tiempo porque es científico, pero no que se resucite a los muertos porque es mágico tal y como está presentado en la serie) y aquellos que, si bien aceptan todas las respuestas, no aceptan que no haya respuestas totales.
Los tres tipos de reacciones se dan, de nuevo, a la vez en cada espectador (con diferentes intensidades dependiendo del momento del espectador y la serie, las condiciones de visionado, etc) y son interesantes porque expresan la forma en la que la ficción mainstream se ha construido en los últimos años y expresa hasta que punto Perdidos ha modificado esa visión (Como toda transformación, ha habido violencia, ha habido conflicto y ha habido bajas) suponiendo, como veíamos ayer, el gozne entre lo viejo y lo nuevo.
La ficción mainstream era rápida y daba inmediatamente respuestas para todo. No exigía del espectador un trabajo.
La ficción mainstream era univoca: Se podía jugar a la magia, a la religión a la ciencia, pero no a la vez. Le decía al espectador que el mundo estaba, por definición, ordenado.
La ficción mainstream era terapeútica: El espectador iba a tener no solo todas las respuesta sino respuestas que dieran a ese universo una consistencia y un sentido, que no dejaban vacíos espirituales.
Perdidos es todo eso, pero es también el camino para dinamitar todo eso.
Mañana: “Harás caso a tu padre, guardarás secretos, no te harás preguntas” El origen y la autoridad en Perdidos.
Hmmmm, yo abandoné pero creo que no porque se me acabara la paciencia, sino más bien el interés. Dejé de tener curiosidad por conocer las respuestas, no sé si por ir perdiendo empatía con los personajes allá por la cuarta-quinta temporada, o porqué. De hecho, ahora que la serie ha terminado ni he buscado informarme sobre el final ni estoy procurando evitar spoilers (con lo anti-spoilers que soy yo siempre). Raro.
De todas maneras no descarto terminar de verla, algún día.



