24 de Mayo de 2010
Parte Uno de Cinco: 100% Televisión.

“Si la gente se pierde con los viajes en el tiempo… tenemos a Sawyer sin camiseta”
Carlos Cuse: Productor Ejecutivo y Creador de la serie
El final de Perdidos se ha convertido en un acontecimiento global (tan global como la serie, pero de eso hablaremos más tarde) Hoy, la serie que durante cinco años había pasado semi-desapercibida para los medios de comunicación españoles, tiene artículos, expertos, etc. Es justo empezar por el principio. Son los fans de Lost los que han construido este fenómeno y quizás los únicos que tienen derecho a mirarnos al resto y decir “Teníamos razón…” Por mi parte ni una queja: Fans de Lost, teníais razón. Gracias.
Es posible que entre toda esta maraña de artículos y reflexiones caigamos en la tentación de hablar de Perdidos como una cosa que no es (una metáfora que sirve para hablar de todo) o le coloquemos el san Benito de “producto audiovisual” como una generalización y nos olvidemos del otro punto de partida esencial: Perdidos es televisión. Ni más ni menos.
Cuando Alan Moore pone en cuestión las adaptaciones cinematográficas de sus tebeos lo hace porque sus historias no se entienden sin el lenguaje y las técnicas expresivas del noveno arte. Es imposible que una novela, una película o una serie pueda expresar mejor que una viñeta lo que Moore nos quiere contar. Con Perdidos pasa exactamente lo mismo.
Puede que existan libros o películas que amplifiquen el universo de la serie, pero solo en el lenguaje de la televisión se consigue lo que Perdidos ha conseguido.

¿Y que ha conseguido?
Ha conseguido construir una narración que funciona solo a partir de la serialidad. Solo por sus constantes interrupciones. Solo a partir de la espera semana a semana. Del “venir a por más”. Pura televisión.
Ha sido, además, televisión muy inteligente. Que ha sabido capturar a su audiencia con una actualización de los clásicos lugares comunes del medio televisivo: El héroe, el triangulo amoroso, la tensión sexual no resuelta, los giros imposibles y melodramáticos, los repartos amplios, las grandes historias de amor y desamor, cierta sensiblería, los "one liners" la explotación de los arquetipos, etc. Y a partir de ahí le ha ido planteando un reto cada vez más complejo con una ruptura absoluta de las convenciones del tiempo y el espacio que han llegado a desgarrar el tejido mismo de su realidad. De flasbacks a flasforwards, de tiempo lineal a diferentes líneas temporales, de un universo a varios, etc.
Además de ser pura televisión ha sido televisión orgullosa de serlo. Televisión que ha homenajeado desde los seriales matutinos a los programas de aventuras (No en vano empezó siendo una versión de ficción de supervivientes) pasando incluso por el culebrón latinoamericano o las series de ciencia ficción de bajo presupuesto.
Y como buena televisión ha tenido su dosis correspondiente de “cosas-que-no-caen-en-su-sitio”. En una película la improvisación de soluciones narrativas es una anécdota, los tiempos de rodaje son relativamente pequeños y existe un guión y uno solo. En una serie de televisión la producción se mantiene durante años y existen cientos de guiones, decenas de personajes encarnados por decenas de actores y actrices que pueden caerse, embarazarse, morir o, simplemente, no negociar bien sus contratos. Mantener una serie en marcha es como atravesar una lluvia de meteoritos con una estación espacial: puede hacerse, pero va a haber bajas, el casco va a sufrir golpes, se va a estropear y va a haber que arreglarla, etc. Perdidos no es una excepción.
No es incompatible pensar que, si bien la serie tiene una cotas de coherencia envidiables y una progresión dramática y de escala narrativa de lo más rigurosa, también tiene su porcentaje de historias a medias, expectativas no cumplidas, callejones sin salida, personajes desaparecidos de pronto, etc. Lo que pasa es que, además, ha conseguido integrar muy bien sus “cosas-que-no-caen-en-su-sitio” con las “cosas-que-están-justo-dónde-deben-estar”.
Pero Perdidos no es solo televisión clásica, sino también el gozne entre la televisión del pasado y la televisión del futuro, especialmente en lo que se refiere a la relación con el público.
Hablaremos en las otras cuatro partes de este artículo largo y tendido sobre esa relación, pero es evidente que en lo que al medio televisivo se refiere, Perdidos lanza un punto y aparte. Quizás desde Twin Peaks no veíamos una serie que articulara su discurso teniendo tan en cuenta a sus fans, la diferencia es Perdidos ha llevado la “conversación” sobre los capítulos, desde los primeros “boards” de noticias y las bbs de las bibliotecas, los grupos de usuarios, etc. Hasta las comunides on-line, la red 2.0, etc. Siempre manteniendo un equilibrio excelente entre lo que los creadores de la serie querían contar y lo que el público les demandara. Demostrando también que en un contexto de sobredosis de información y expectativas, la única forma de alcanzar cierta originalidad y grandeza es a través de la decepción. Decepcionar no es otra cosa que darle a alguien cosas que no espera, única forma de abrir la caja de lo imprevisible.
En una entrevista publicada hace pocas semanas con motivo del final de la serie, Damon Lidelof y Carlton Cuse hablaban de que es poco probable que pueda existir una serie de la envergadura de Perdidos en la televisión del futuro. Probablemente tengan razón en todo lo que tiene que ver con la escala de la producción, pero no la tienen si piensan en las herramientas narrativas que nos han proporcionado, en su cuidado por los personajes y la progresión dramática y en su relación con el público. Eso son los regalos que el equipo de creadores de Perdidos nos ha legado. Son las armas que contamos para lanzar preguntas, entretener y emocionar y para eso solo hace falta tiempo, una mesa dónde conversar, un portátil y una impresora.
La televisión intentará hacer otros “Perdidos”, unos serán buenos y otros no tan buenos, pero lo más interesante será la traducción de los principios rectores de la serie en nuevos proyectos innovadores, rompedores y arriesgados. Ese es el reto y ahí está el listón.
Mañana: El camino que va de la ciencia al Mito. El Misterio en Perdidos.
Guillermo Zapata a las 06:43 PM | Referencias 0hacía tiempo que no comentaba, pero me parece que me va a interesar mucho tu reflexión :)
María* | 24 de Mayo de 2010 - 09:30 PMHoy hago esta reflexión en voz alta, ¿nos hemos dado tod@s cuenta de que ahora somos nosotros (los fans),los guardianes de la isla?
un abrazo. Gran trabajo Guillermo como siempre.
Ojala, cuando llegue le momento, podamos partir TODOS juntos.
Deacon Frost | 25 de Mayo de 2010 - 12:41 AM


