31 de Diciembre de 2009
02. Inglorious Basterds Quentin Tarantino (2009)

Como alguna película tiene que ser la mejor de cuantas uno ve en el año, yo creo que la séptima película de Tarantino va a ser la mía. Digamos que todo lo que otros han señalado a mi me ha convencido también: La absoluta falta de respeto por la Historia, la forma de encubrir una historia de mujeres (y que mujeres) dentro de una historia de hombres, la reivindicación del cine como mecanismo para transformar la realidad, lo divertidísima que es, la tensión, los personajes, la falta de respeto por la estructura tradicional de organización de la información, la calidad literaria de los textos, la música, etc, etc, etc.
Pero no es por eso por lo que Tarantino me ha llegado al alma, sino por otros dos motivos. El primero es que vi la película acompañado por dos personas que no sabían lo que iban a ver y pude asistir en directo a la experiencia de un espectador que entra el cine sin sobredosis de información, sin “a prioris”
La segunda es que es una película que juega con los mitos y las representaciones (La importancia del idioma y las diferentes formas de hablar de la gente, por ejemplo) Le da la vuelta al mito del judío como víctima. Conecta el Nazismo de los años cuarenta con la segregación de los negros en Estados Unidos en esa misma época (y en adelante) Y finalmente hace una crítica al oportunismo, a la falta de palabra, a esos hombres que pueden hablar muchas lenguas para salirse con la suya porque el fin y al cabo no tienen palabra y lo deja claro: Hay cosas que no cambian por quitarse el uniforme. Pura dialéctica. Hitler dice “No, no, no”, El teniente Aldo Reine, el último antifascista dice “Sí, sí, sí”.



