14 de Septiembre de 2009
Contar la realidad con hipérboles realistas o con realismo mentiroso
Se han estrenado en las últimas semanas dos películas que, contando dos historias que nada tienen que ver y habitando universos aparentemente distintos, guardan un punto en común (Bueno, dos. Las dos son grandes películas) las dos nos hablan del problema de lo real, desde dos enfoques distintos que llegan a lugares comunes. Se trata de Gamer y de District 9

Gamer utiliza el hipérbole para contarnos la vida como si fuera un videojuego sublimando de paso los dos tabúes motores de nuestra sociedad: El Sexo y la violencia. Si durante la primera parte de la película nos encontramos en el interior de uno de tantos “shooters”, la segunda reproduce un alucinado y lisérgico “Second Life” que se parece demasiado en su estética a la realidad hiperbolizada de gimnasios, modernitos y identidad gay pauperizada por el mercado, etc. Su exageración alocada y salvaje acaba por hablarnos de la realidad. Exactamente igual que ese gordo que pone un espejo deforme en el propio espectador y le incomoda porque detrás de la virtualidad y la imagen hay carne, deseo. La explotación de los móviles por parte de los inmóviles… O como dicen en la película: “Pagas por controlar, te pagan por ser controlado”

District 9 se nos presenta como un falso documental y, como sabemos, en los últimos años hay diferentes ejemplos que nos hablan de la realidad a partir de una ficción narrada como realidad. District 9 va un paso más allá y nos muestra dos realidades con la cámara. Una realidad que reproduce la forma que tenemos nosotros de relacionarnos con “lo real” O sea, un falso documental. Y posteriormente nos cuenta la realidad- real (O la verdad) que enmcascara ese documental. Es decir. Llega a hablarnos de la construcción de la realidad por el método contrario al de Gamer, a través de la deconstrucción de los dispositivos narrativos que median entre la realidad y los espectadores. Es decir, los que escriben que es lo real.
Solo por ese motivo merece la pena correr al cine a ver cualquiera de las dos.
A eso podemos sumarle mamporros, acción trepidante, planificación espectacular, mujeres despampanantes, carreras y el elemento que hace que cualquier película gane muchos puntos. No, no son los zombies (que también) Sino LOS MECHAS: Armazones robóticos creados para repartir amor.
GAMER me dio hasta miedo... ese second life tenía demasiada verosimilitud. Curiosamente contenía elementos de FIN DE LA PRIMERA PARTE, muchos. Todavía no he ido a ver DISTRITO 9 pero va a caer ya. Oye y tú no contestas los emails? ;-)
jordan | 15 de Septiembre de 2009 - 08:53 AMNo he podido ver todavía Gamer, muy a mi pesar, pero District 9 me parece un estupendo ejemplo de realidad contaminada. En cambio, creo, que es el propio simulacro de Gamer lo infeccioso.
Alvy Singer | 15 de Septiembre de 2009 - 09:28 PM


