31 de Agosto de 2009
Anatomía de un Instante: Javier Cercas le hace una autopsia a la transición.

1.- He intentado escribir esta reseña como cuatro veces. Ninguna me ha convencido. Lo cúal quiere decir que Anatomia de un Instante es un libro complejo, fascinante y contradictorio (o que me produce a mi contradicciones) Y además un libro del que yo al menos querría escribir mucho más, mucho más del espacio que es razonable para este blog y mucho más del posible interés que podría tener cualquiera en saber lo que yo tengo que decir sobre el libro. Así que seré (más o menos) breve.
2.- Por si hay alguna duda. No comparto una gran parte de las cosas que plantea el libro. No porque no sean ciertas, sino porque no comparto el punto de vista del libro o mejor dicho, el sentido que el punto de vista le da al libro.
3.- El libro es una crónica pormenorizada de los meses anteriores al 23-F junto a la descripción pormenorizada de las horas durante las que se llevo a cabo el intento de golpe de Estado. Es una ficción narrativa, que se sostiene sobre la realidad. No es una novela, pero tampoco es un ensayo. Es un ensayo novelado si es que esa palabra sirve para algo. El ritmo, por cierto, es trepidante.
4.- La idea de Cercas como “lector” de un acontecimiento implica una distancia, la misma que la de un médico realizando una autopsia. Y uso ese término por un motivo. Para diseccionar algo es necesario que esté muerto: Anatomía de un instante certifica, quizás, que los mitos fundadores de la transición española (y por tanto de la democracia) están muertos. Así que podemos abrirlos en canal. Problema. La persona que realiza la autopsia, como buen profesional, no juzga esos mitos, ni pone en cuestión su sentido.
5.- Por eso, y a pesar de que las partes esenciales del libro son pura especulación (¿Por qué se quedó Suarez de píe? ¿Y Carrillo? ¿Qué significa esa foto?) La idea misma de la foto es incuestionable. La posición distanciada de Cercas contrasta con la del Sabiano de Gomorra, que para entender la realidad se mete en su centro y opina sobre ella sin dar nada por hecho. En ese sentido, yo prefiero a Sabiano, aunque debo reconocer que así como el libro de Sabiano es incuestionable (Es SU libro) en Cercas hay lugar para el debate. Un debate que se da en la mente del lector.
6.- En ese sentido, el libro disipa las teorías de la conspiración en torno al golpe con bastante eficiencia, porque las propias teorías de la conspiración están mal formuladas. En la teoría de la conspiración absolutamente todo cae en su sitio. No hay falsos entendidos ni medias verdades y, por tanto, es fácilmente rebatible. Pero si pensamos que la lógica del poder es en si misma una conspiración (como lo son cualquier reunión de afines-o no- con un objetivo común) entonces el golpe de estado del 23-F es otra cosa.
7.- Otra cosa que, quizás, no salió tan mal. Otra cosa que, quizás, no estaba tan preparada, sino que tenía una multitud de actores que se fueron apañando según las cosas iban avanzando. En ese sentido, la parte que el libro llamada “la placenta del golpe” es fascinante para cualquiera. Porque si bien indica que quizás no todo el mundo participó en el golpe en sí, a casi todo el mundo (la extrema derecha, el rey, el PSOE, la UCD, los militares, etc.) le venía más o menos bien.
8.- Por último, el libro sigue sin desentrañar la que para mi es la clave sociológica más importante de todas. La que lo define como anacronismo. Que es el mensaje del rey por televisión. Que es la función de control social y producción de imaginarios de la tele. Entiendo que se sale de la materia, pero es que leyendo el libro uno se da cuenta de hasta que punto conocía el rey el poder de la televisión y quién le había enseñado ese poder: Adolfo Suárez.
9.- El tono aparentemente frío de la novela desaparece en las últimas páginas, con una carta del autor a su padre realmente bella y conmovedora.
10.- Total. Una gozada para cualquiera incluso aunque no se esté de acuerdo con algunas de las cosas que dice Cercas, pero eso es lo interesante.
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