21 de Noviembre de 2008
Caldera: Back to The Future... past

Leo hace unos días en Público un "artículo de fondo" de J. Caldera (Ex- Ministro de Trabajo y asuntos sociales) para más señas a cuenta de la crisis económica. Caldera es en estos momentos el "Secretario Federal de Ideas de Programas del PSOE" (Han oído bien "secretario de ideas". No sé si es el único que tiene ideas, pero al menos parece el responsable del PSOE para tal fin) El artículo se llama "Frente a la crisis, socialdemocracia" y me ha dejado pasmado.
Dice Caldera.
Las crisis, aunque dolorosas, suelen ofrecer una oportunidad para el cambio. Y ésta es profunda. No estamos sólo ante una crisis del sistema financiero; estamos ante una crisis de todo el sistema, del modelo de desarrollo económico. Por ello debemos aprovechar esta oportunidad para promover un cambio de paradigma,
Tremendo principio, aunque un poco contradictorio con el título. La socialdemocracia no es un "cambio de paradigma", ¿no? Es el sistema que ha gobernado España, al menos, desde la pasada legislatura..
una globalización distinta que no sólo se guíe por los principios de efectividad, sino también de justicia, solidaridad y responsabilidad ante los ciudadanos.
Aquí ya parece que el problema no es de modelo de desarrollo económico, sino de una cuestión ética.
Y lo importante no es cambiar, sino cambiar a mejor, lo que implica detectar las causas de esta situación para después encontrar las mejores soluciones. Y ni unas (las causas) ni otras (las soluciones) son ajenas a la ideología, como quieren algunos hacernos ver.
Aquí ya se va claríficando un poco más la cuestión. No es exactamente una cuestión "ética" sino ideológica (quién lo iba a decir a 40 años de Mayo del 68 y del "fin de las ideologías) Es decir, una cuestión "cultural", de bandos. De buenos y malos.
Detrás de la crisis no hay errores de orden técnico, sino una determinada concepción neoconservadora y neoliberal del mundo: la no regulación. De este modo, se ha tratado de imponer como necesidad económica lo que tan sólo era una preferencia ideológica: los mercados funcionan mejor sin regulación alguna, sin la intervención de los poderes públicos.
Esa es la política que ha seguido el PSOE en los últimos seis años y antes del gobierno de Aznar. Entiendo por tanto que son un partido neoliberal neoconservador. O eso, o lo importante no son tanto las políticas concretas de regulación (o no) de los mercados, sino el discurso en torno a ellas. El ejercicio semántico produce identidad e identifica bandos y entonces poco importa que los neo-cons y los socialdemocratas hayan aplicado exactamente las mismas políticas en los últimos quince años, sino identificar cada cual su bando.
Porque, ¿qué es lo que ha pasado? Se dejó de regular. El Sr. Greenspan, presidente de la reserva federal norteamericana, lo dejó muy claro: “No hay nada en la regulación federal (gubernamental) per se que la haga superior a la autorregulación del mercado”, afirmó, y hoy sufrimos las consecuencias.
Lo grave es que el Sr. Greenspan determinara la política económica mundial junto con el FMI, el Banco Mundial, etc. Y nadie pudiera hacer nada por evitarlo.
Desregulación, pues, financiera: productos, como los derivados y los hedge funds al margen de cualquier supervisión. Pero no sólo hubo esta clase de desregulación. Este fenómeno no se circunscribió a la economía y a los mercados: también se extendió a la política. Tras la Segunda Guerra Mundial, la comunidad internacional decidió prohibir las guerras de agresión. El uso de la fuerza debería autorizarse por Naciones Unidas e ir dirigido a misiones de paz o humanitarias.
¿Como la guerra de Afganistán? Aprovada por la ONU, el PP y el actúal gobierno que- de hecho- pretende incrementar el límite de 3.000 soldados españoles en el extranjero para- entre otras cosas- fortalecer su presencia en Afganistan. ¿Fue Afganistán quién atacó a Estados Unidos? ¿En serio? ¿No era Al-Qaeda?
Esta regulación molestaba las posiciones neoconservadoras y decidieron ignorarla, promoviendo la invasión y ocupación de Irak al margen de las normas de regulación internacional. En materia medioambiental ocurrió otro tanto: las reglas trabajosamente alcanzadas en Kioto fueron ignoradas. Su protocolo (regulación internacional dirigida a conseguir un mundo sostenible) de nuevo fue ignorado. Y así, las fuerzas del mercado, sin que nadie les pusiera ningún freno, acabaron provocando estas crisis: financiera, política, de seguridad, ambiental.
¿Quiere decir ésto que Endesa, Repsol, etc.? Si cumplen con el protocolo de Kioto. ¿Aquí y en Latinoamerica?
El resultado de esta política neocon desde un punto de vista ético, incluso diría desde un punto de vista humano, no ha podido ser más regresivo. Un mundo más desigual, menos cohesionado, más injusto. En los países donde se ha aplicado esta doctrina con más intensidad, como Estados Unidos, los ricos han visto aumentada su riqueza, mientras la clase media perdía poder adquisitivo y los trabajadores calidad en los servicios públicos y en la protección social.
Bueno, las recetas del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el G-8 se aplicaron en Argentina con el consenso de todo el mundo y no podemos decir que la situación haya sido mucho mejor.
El crack financiero nos ha demostrado que su modelo no sólo era injusto en términos de valores, sino también ineficaz en términos económicos. No es que su modelo fuera insolidario; es que, además de ello, nos ha conducido a la peor crisis económica desde la Gran Depresión.
¿Y ahora qué? Creo que la mejor respuesta está en los valores socialdemócratas.
Es muy interesante que Caldera no proponga "medidas" concretas, sino "valores". Teniendo en cuenta que unos párrafos antes había defendido una contradicción del calibre de "Guerra Humanitaria" (Matar para salvar vidas)
Seguramente no es preciso “refundar el capitalismo” como pomposamente se ha dicho.
No sé si se refiere a si mismo al principio del artículo cuando hablaba de cambio de paradigma. ¿El paradigma no era el capitalismo? No entiendo nada.
Basta con aplicar sensatamente criterios de economía social de mercado.
Economía social de mercado y Guerra Humanitaria deberían ir de la mano en los diccionarios.
Un modelo basado en la economía real y productiva, no en la deslumbrante riqueza financiera (las más de las veces irreal. En Estados Unidos, el mercado de derivados ha crecido de 106 trillones de dólares en 2002 a 531 trillones en 2008, al principio de la crisis, ¡5 veces en menos de 6 años!).
Aquí patina desde el punto de vista económico y si leyera- por ejemplo- el discurso del presidente Obama el día de las elecciones entendería el porque. La cuestión no es "la economía real" frente a la financiera, sino en todo caso la vinculación de la dimensión "financiera" a la "real".
La cosa es, en realidad, bastante sencilla.
1.- Durante los noventa se impone la desregulación de los mercados y se precariza la fuerza de trabajo de manera salvaje (Situación que se sigue manteniendo hasta la actualidad)
2- Para favorecer la reproducción del sistema es necesario estimular el consumo, sin mejorar las condiciones de vida de los trabajadores el consumo solo se puede estimular a través del crédito, así que se emiten créditos a cascoporro.
3.- Como la lógica del sistema capítalista es la extracción de beneficios allí dónde sea posible, esos créditos se convierten en mercancias y se empieza a especular con ellos (Y es aquí dónde la dimensión real de la economía y la dimensión inmaterial de la misma se van a hacer puñetas)
4.- De pronto, la economía real no puede sostener la economía financiera, nadie puede pagar esos créditos y empieza el crash y el desplome que, acto seguido, pasa de ser crisis financiera y crisis del cosumo y por tanto, crisis de la economía real.
Esta cosa tiene un nombre muy sencillo: Crisis de acumulación capitalista.
Un modelo basado en inversiones duraderas y sostenibles, en la paz social, en la formación de los trabajadores, en la intervención del Estado allí donde se necesita, en el reparto de la riqueza, en la solidaridad, en la cohesión social. Habrá que innovar, por supuesto, e introducir fórmulas que mejoren el sistema, pero el modelo ya existe. Se llama modelo socialdemócrata.
O sea, que el cambio de paradígma es, en realidad, una vuelta al pasado superado por las dinámicas de conflicto de los trabajadores en todo el planeta. Le falta pedir pleno empleo y defender el estado nación como el espacio de creacción de ese empleo y habremos vuelto al paradigma del Siglo XX.
Pero queda lo mejor...
A los gestores de Wall Street y sus pares (y a sus ideólogos) debemos condenarlos éticamente,
¿Cómo? ¿Condenarlo éticamente? Pero que mierdas está pasando aquí. "Te condeno éticamente y de paso te salvo con miles de millones de euros... Pero te condeno éticamente. Eres malo. Contra la pared. No te olvides de pillar tu dinero... O sea, el nuestro que ahora es tuyo. Y espero que reflexiones"
Guillermo Zapata a las 02:23 PM | Referencias 0Seguimos pues con el "haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga", que bien! ahora el opio nos dan no es la religión sino la ideologia!
muy bueno!!!!!
Viramundeando | 3 de Diciembre de 2008 - 11:27 PMTodo eso es muy bonito, pero a mi entender entraña mucha ingenuidad al creer que son los políticos quienes determinan la economia o tienen la minima posibilidad de regularla. Siempre he pensado en los grandes y sus casi inhumanas políticas de inmigación ¿que protegen? ¿ya lo sabemos verdad?.
Como alguien con un mínimo de humanidad permita que porque alguién juegue bien al futbol o al deporte que sea, que tenga la suerte de tener una buena voz y consiga una buena discográfica o tenga un ben cuerpo y una buena cara (aunque no sepan hacer la o con un canuto y cuya única virtud sea algo que le ha regalado la naturaleza), consiga cifras astronómicas sin que nadie le ponga tope?.
No es vergonzoso que alguien pague por un vermut 11.000 DUS porque se lo sirven con un diamente dentro.
El detalle de las ideologías chocan con que quienes tienen que aplicarlas somos nosotros los seres humanos la peor especie conocida sobre la faz de la tierra.



