24 de Abril de 2008
Impresionante Saramago
P. ¿Se siente rabia?
R. ¿Rabia por qué?
P. Por estar perdiendo la vida.
R. Pero la rabia es inútil si no se tiene un blanco. ¿Qué rabia sería? ¿Contra mí mismo? ¿Contra un poder superior que hubiera decidido que mi vida se acabara allí? Y aunque ese poder superior existiera, ¿cómo le llegarían los efectos de mi rabia? No, ninguna rabia. Morir, acabar, y sentir rabia, ¿para qué? ¿Quién se cree esa persona para sentir rabia? ¿Creía que tenía derecho a seguir viviendo? Yo creo que sí. Lo admito. Pero lo que me impresiona es la inutilidad de la rabia en circunstancias como ésas.
Saramago habla hoy con una lucidez similar a la que podéis leer aquí arriba en Las páginas de El País
Saramgo habla con la lucidez de sus años, algo poco valorado, digo los años, en esta cultura de lo efímero, poco denso o leve, e inmediato. Saramgo es la metáfora de su Ensayo para la ceguera, habla con la responsabilidad del que ve en un mundo de ciegos. Es un placer leer a este Señor.
Mariana | 25 de Abril de 2008 - 09:45 PM


