10 de Diciembre de 2007
Blerrinad. Capítulo 28
En el que Elorap empieza a poner en marcha su plan. Sabemos de Leo y conocemos a Verbo, el abuelo de Fango. Un hombre que hace muchas preguntas
Podéis leer el capítulo completo en el post extendido y el relato al completo aquí
Segunda Parte
Capítulo Veintiocho
Tener un plan era algo maravilloso. Elorap adoraba tener planes. A veces le gustaba más tener el plan en sí, que el resultado del mismo. Incluso le gustaba diseñar el plan y dejarlo así, diseñado, previsto. En permanente estado de espera. Pero las cosas habían cambiado. Ahora no bastaba con “tener ideas”, había que hacer algo con ellas. Vale que las Manos de las Palabras no estaba resultando exactamente como ella esperaba, pero en algo eran dignos de admiración: Hacían cosas. Habían creado su pequeña sociedad paralela a la de los silenciosos y conseguían hablarse usando “El Código”. Eso había que reconocerlo.
Así que Elorap había empezado a tener un plan y a ponerlo en práctica. Eso implicaba una considerable cantidad de minutos dedicados a la elaboración de su plan que no podía dedicar a otros menesteres. Afortunadamente, esos menesteres no la interesaban demasiado e incluían ir a clase. contar historias y cuidar de su hermano Leo (que se había incoporado con gran éxito al club de narradores de los más pequeños, dónde paradójicamente se dedicaban a inventar palabras. Su hermano estaba condenado a repetir lo mismo una y otra vez. Eso sí, ésta vez no había obligación ninguna de inventarlas. Lo hacían porque les daba la gana y eso resultaba suficientemente divertido. Venia cada día con sus “Gufles” y su “Pordolear”- que era una verbo- y así)
Había descubierto, además, que cuanto más despistada estaba mejor la trataban los demás. Tenía su plan y se agarraba a él con tal fuerza, que todo lo demás le importaba relativamente. En realidad, muy poco. Así que inventaba las historias que tenía que inventar y Gris estaba cada día más contento con ella. Había descubierto quesi encontraba cierto método era relativamente sencillo inventar historias. Bastaba con coger elementos sueltos y darles un sentido general. Incluso estaba aprendiendo los trucos adecuados para que la gente que las oía se emocionara. Que si dejaba alguna pista de lo que iba a pasar después para que la gente lo viera venir, que si esa pista era en realidad otra cosa, etc, etc. A veces, el mecanismo le resultaba tan sencillo, que perdía la noción de lo que hacía. Gris le reñía en esos casos diciéndole que había “perdido el sentido de la historia” Y le hablaba de los personajes y de la coherencia y ella escuchaba mientras su cabeza seguía poniendo en marcha su plan.
Además, tenía prisa por desarrollarlo porque quería enseñárselo a alguien. Y ese alguien era el abuelo de Fango, que se estaba muriendo. Había ido a visitarle varias veces desde que inició su plan. Era un hombre muy mayor, que- curiosamente- hablaba poco. Elorap creía que sería como Gris, siempre respondiendo y hablando y contando historias. Pero no. El abuelo de Fango, al que llamaban “Verbo”, lo que le gustaba era escuchar y hace preguntas. A Elorap le caía muy bien y creía que ella a él también le caía. Gris le trataba con mucho respeto, le llamaba “maestro”, aunque “Verbo” siempre le reñía por llamarle así.
Fango también estaba allí cuando hablaban y le contaba a su abuelo miles de historias, lo cual también había sorprendido a Elorap porque ella creía que debía ser al revés, ¿no? El abuelo contando las historias. Ella no hablaba. Estaba pensando en su plan. Y así fué hasta el día en que “Verbo” habló con ella.
Los dos estaban solos en la habitación dónde Verbo tenía su cama. Había allí básicamente libros, muchísimos libros amontonados por todas partes. La cama de Verbo era enorme y él estaba en el centro, diminuto. Con unos ojos pequeños dentro de unas gafas enormes. Fango había ido a por agua y Gris no les había acompañado esta tarde. De pronto, Verbo la miró y le dijo.
-Elorap, ¿qué te parece Las Manos de las Palabras?
Elorap respondió automáticamente.
-Bien.
-Si vas a mentirme tendrías que trabajar un poco más. inventarte una historia a la altura- dijo Verbo- Y eso no te gusta demasiado, ¿no?
¿Cómo lo sabía? Se sintió traicionada por alguien, pero no sabía enfocar a quién. ¿Fango? ¿Gris?
-¿Cómo lo sabe?- dijo.
Verbo sonrío.
-Porque nunca cuentas ninguna cuando vienes a verme. Estás pensando en otra cosa.
Claro, eso se le había escapado. Su plan le ocupaba demasiado espacio en la mente y había descuídado esa parte de su elaborada estrategia. Por otro lado, Verbo no parecía enfadado.
-¿Y en qué cree que pienso?- dijo Elorap un poco desafiante.
-En números- dijo Verbo sin cambiar el tono de voz.
Elorap se quedó blanca. La había descubierto. Abrió la boca una vez. La volvió a abrir. No emitía ningún sonido.
-Ehm...
-¿Por qué piensas en números?- dijo Verbo.
¿Podía confiar en él?
-No lo sé.
-Te he dicho que si vas a mentirme tiene que ser con una historia elaborada.
¿Porque no volvía Fango? Si Fango volviera la conversación se terminaría.
-Es que... tengo un plan.
A Verbo se le iluminó el rostro, que recobró por un segundo su tonalidad natural, en vez del habitual tono amarillento como de colilla de cigarro.
-¿Qué plan?- le dijo. Y Elorap notó que tenía curiosidad.
-Pues... Es que no lo he terminado.
La puerta se abrió. Era Fango. Elorap se dió cuenta de que la conversación había terminado.
-¿Me lo contarás el próximo día?- dijo Verbo.
Elorap sonrió y afirmó con la cabeza.
-¿Que si te contará el qué? ¿Una historia?- Fango estaba visiblemente emocionado ante esa posibilidad.
-Sí- dijo Verbo- una historia sobre una taza cuyo contenido nunca se agota en un mundo lleno de sequía.
A Elorap le pareció la historia más tonta del mudno, pero era evidente que Verbo estaba mintiendo sin usar monosílabos. Se prometió a si misma que la próxima vez que viniera a verle le contaría su plan, porque ya lo tendría terminado. Lamentablemente, no hubo una proxima vez.
Guillermo Zapata a las 10:54 PM | Referencias 0


