28 de Octubre de 2007
Vertigo- Inventa una historia 2007
Trenti Trend envía la segunda historia de este atípico concurso sin premio. Una historia de busquedas, miedos y de la gente que nos ayuda a seguir adelante. Que la disfrutéis.
Me llamo Claudia, tengo 39 años y por segunda vez en mi vida siento vértigo.
No soy capaz de recordar como lo superé la primera vez pero si recuerdo interminables noches de lágrimas sin sentido y cientos de horas de lamentaciones. No quiero que me vuelva a pasar, elijo ignorar ese miedo que provoca la incertidumbre y mirando la foto que tengo de forma anónima decido salir a la calle y pelearme con la vida.
Dicen que me muero pero me niego a creerlo. Siempre he pensado que las cosas no tienen por qué aceptarse si tienes el más mínimo interés en rebelarte, en no resignarte, y yo pienso ser de esas personas.
En la mano llevo una foto de la ciudad en la que crecí como persona, donde dejé los mejores años de mi vida, al menos donde dejé que mi cabeza volase cada vez que quise escapar de la realidad, donde dejé el amor y donde fui del todo feliz. Nunca supe quien me la dio aunque siempre imaginé que fue aquel anciano que conocí un día en Central Park, mi ángel.
Si algo tiene grande la vida en la Gran Manzana es lo fácil que es encontrar quien te acompañe por cada camino que vayas, alguien distinto en cada ruta que elijas, y yo, como no podía ser menos, encontré a ese ángel.
Thomas es el típico anciano excéntrico con tanto tiempo libre como dinero para gastar y suficiente sentido común como para no olvidar quien es.
Solía sentarme en el mismo sitio. Con gafas de sol oscuras, y cuaderno en mano, dejaba que mis miedos pasasen de la cabeza al papel acompañando las lágrimas que en ocasiones rodaban por mi cara, y en ocasiones observaba a aquel anciano que a su vez me observaba a mi. Jugaba a imaginar su triste vida, su solitaria existencia.
Curioso cuan equivocada estaba.
Empecé a encontrar a Thomas por cualquier sitio de Manhattan al que yo fuese a escaparme, a refugiarme en las caras y los gestos de los demás y finalmente me atreví a preguntarle
- ¿Es casualidad o debería asumir que estará allá donde yo vaya?
- No, creo que necesita que alguien le ayude ¿me equivoco?, ¿quiere compañía en sus paseos?...
Desde el primer día me inspiró confianza y desde luego me hacía sonreír. Había perdido a su hija, la única que tenía, el 11 de Septiembre y desde entonces había decidido no faltarle a nadie que tuviese el mismo perfil que ella. Y allí estaba, peleando para entrar en mi vida.
Me sacó del agujero en que estaba, y me acompaño a descubrir lo que no sabía de mi misma. Fue mi sombra y mi ángel durante meses, y yo su amiga. Hizo que bajase del lugar en que se encontraba mi cabeza. Consiguió que dejase de sentir vértigo y aún hoy le extraño.
¿Dónde estará ahora el viejo Thomas?...
Hoy, muchos meses después me paseo por Madrid intentando superar la sensación de vértigo que me produce que puedo estar muriendo.
Le echo de menos y por más que miro a mi alrededor no encuentro ningún anciano con ganas de ayudar. Quizá tienen suerte, al menos los que veo, de no haber sufrido una experiencia como la que vivió Thomas aquel día de septiembre pero en sus ojos no puedo ver nada parecido a lo que vi en los suyos.
Desde hace días no suelto la foto que apareció en mi bolso el día que visité junto a Thomas el lugar donde perdió a su hija, esa foto de las grandes torres que el odio hizo caer y que desde entonces no he perdido de vista.
Ahora, intentando cambiar ese oscuro futuro, y sin poder evitar el vértigo, descubro que mi pasado acaba de cambiar, mi foto se ha borrado parcialmente. Mis torres se han ido dejando tan solo el perfil de lo que fueron y es entonces cuando veo que eso voy a ser yo.
Seré el perfil de lo que una vez fui pero volveré a existir, con otra forma, tal vez con otro propósito, pero seré tan importante para muchos como una vez fui para otros.
Y de pronto mi vértigo se ha vuelto oscuridad.
Guillermo Zapata a las 11:42 PM | Referencias 0hola soraya como estas yo ben leelo x fiiiii adw



