23 de Octubre de 2007
Blerrinad. Capítulo 25
En el que Elorap cuenta su primera historia y no tiene el efecto deseado
Podéis leer el capítulo completo en el post extendido y el relato al completo aquí
¡Gozad del regreso de nuestra heroína infantil!
¡La aventura crece!
Segunda Parte
Capítulo Veinticinco
Elorap estaba sentada en la azotea. Había escuchado las estúpidas historias de sus no menos estúpidos compañeros de clase. Historias rarísimas y complicadísimas de las que luego sacaban conclusiones completamente delirantes. Hasta la historia de Fango, que era el más listo de todos los de la clase, le había decepcionado un poco. Iba de la señora de la compra que habían visto antes. Resulta que, según Fango, lo que la
señora compraba no eran cosas. No era comida, no era ropa, etc. Era tiempo. Fango llamaba a la señora de la bolsa de la compra “Horas”, lo cual también era algo extraño, pues Elorap no había visto en ningún momento que Fango le preguntara su nombre. Y además ese no era el tipo de nombre que tendría un silencioso. Los nombres de los silenciosos no eran “Horas” ni “Teclas” ni nada que se le pareciera. Pero claro, a ver quién se lo explicaba a esa pandilla de cabezotas.
El caso es que “Horas” compraba tiempo y lo llevaba en una bolsa. El tiempo de “Horas” no era para ella, sino para otra gente. Gente que no tenía tiempo. Horas lo regalaba. Para entonces, Elorap ya se había perdido. Y a nadie parecía importarle que el tiempo no se comprara ni se regalara ni nada por el estilo. El tiempo era una unidad de medida, si ibas más rápido hacías más cosas en el mismo tiempo, pero el tiempo, como tal, no se podía vender, ni comprar. Para empezar, no sobraba ni escaseaba. Justo cuando Elorap estaba pensando en esas cosas, Leo empezó a hablar del “banco del tiempo”. Ahí desconectó. Volvió a conectar cuando escuchó los aplausos de sus compañeros, todo el mundo parecía emocionado por el relato que acababan de presenciar. Eso significaba dos cosas. Una poco importante y otra gravísima. La poco importante confirmaba que la distancia entre sus compañeros de clase y ella misma era notable. La grave lo que decía era que ya no quedaba nadie para contar la historia, solo ella. Gris estaba apoyado contra una chimenea de color oscuro y la miraba invitándola a salir. Elorap se puso se pie y caminó hasta el centro del tejado... De pronto estaba nerviosa al ver todos esos pares de ojos
mirándola. Miró a Fango, pero no la estaba mirando. Miró a Gris, que levantó la bárbilla indicándola que ya podía empezar.
-Bueno…- titubeó- Mi historia no es tan complicada como las vuestras. Va de un hombre que cogía clips.
-Cuéntala Elorap. No nos digas de que va. Simplemente cuéntala.
-Si… Erase una vez un hombre gordo con barba que había perdido un clip.Como llevaba unos papeles en la mano necesitaba sujetarlos con algo, así que tenía previso usar el clip… Pero lo había perdido, así que no podía usarlo. Iba andando por la calle muy preocupado. Y como iba preocupado iba con la cabeza gacha y fue así como vio un clip tirado en el suelo. Lo cogió inmediatamente y lo puso con sus papeles, que ya no se movían ni nada…
Elorap sintió que necesitaba algo más para rematar su historia.
-… Y… El hombre se marchó muy feliz por haber resuelto su problema. Fin.
Nadie dijo nada. Fango la miró y la sonrió, pero no parecía muy convencido de lo que estaba haciendo. El resto estaba simplemente mudo. Gris la miró un segundo, casi podía oír su respiración. Elorap no entendía que demonios pasaba. ¿No había hecho lo que le habían pedido? Querían una historia y tenían su maldita historia, no había mucho más que hablar.
-Bien- dijo Gris- la clase ha terminado.
Todo el mundo salió corriendo menos Elorap. Que se quedó mirando a Gris sin decir nada, ¿estaba enfadado con ella? Fango también remoloneo un poco antes de irse, pero Gris le indicó que se marchara y el chico lo hizo cuanto antes. Al pasar al lado de Elorap le dijo “Luego te llamo”. Elorap consiguió no ponerse roja delante de Gris. ¿Por qué tenía Fango que hacer esas cosas? Acababan de conocerse. Nadie la llamaba en su antiguo colegio. Era un idiota. Si la llamaba no pensaba cogerle el teléfono.
Gris se acercó y la miro con cariño.
-No te preocupes- le dijo- Es el primer día, es normal.
Elorap no entendía a qué venía eso. Supuso que se trataba de un comentario por la reacción tan fría que habían tenido sus compañeros.
-No me importa- dijo Elorap- Con los niños de mi otro colegio tampoco me llevaba muy bien.
Gris la miró extrañado.
-Me refería a la historia- dijo Gris- la reacción de los chicos es normal. La historia era muy floja, pero es normal, es la primera vez que lo haces.
Elorap caminó un par de pasos alrededor de Gris. Podía callarse y quitarse de encima lo que estaba pensando. Sabía que no era una buena idea seguir por ese camino, pero no lo podía evitar.
-No creo que fuera una historia floja y tenía otra historia además de esa. Otra versión, pero decidí contar esa.
-¿Por qué?- dijo Gris con sorpresa.
-Porque me gusta más.
Gris miró a Elorap y la rebasó sin decirla nada. Tuvo un gesto cercano a un soplido. Es como si él tampoco quisiera hablar del tema, pero tampoco podía evitarlo.
-¿Esa historia te gusta más? Te creía más lista. Es una historia sin emoción.
-¿Y?- dijo Elorap desafiante.
-Que las historias deben encogernos el corazón, hacernos volar, mostrarnos otros mundos, lazarnos preguntas... Hacernos más grandes.
-Pues entonces busca a alguien que sepa contar historias de esas. A mi no me interesa.
-Nosotros no somos así- dijo Gris con severidad.
Elorap notó como algo creía en su interior. Un gesto de rebeldía primario, irracional.
-¡Pues yo sí soy así!- dijo.
Gris la miro. Se sostuvieron la mirada un segundo.De pronto, Gris sonrío.
-No pasa nada, Elorap. Mira, te llamo como tú quieres. No pasa nada. Ya le irás cogiendo el truco y pronto te gustará. Estoy seguro de que harás historias mejores que las de Fango.
La idea de superar a Fango la tentó unos segundos, pero en seguida se dió cuenta de que Gris estaba usando un truco con ella. Le molestó darse cuenta. Gris no era como los demás, no podía usar los trucos que usaban los demás para convencerla. Sin embargo, Gris si que consiguió algo, no le replicó. Cuando su mente ya estaba preparada para lanzar un “porque querría ser mejor en algo que no me interesa”, decidió sustituírlo por un murmullo.
-Menos be, más menos raiz cuadrada de cuatro a ce partido de dos a.
Gris iba delante de ella y se dió la vuelta.
-¿Que has dicho?- preguntó.
-Nada- mintió Elorap.
Gris no dijo nada, pero Elorap sabía que la había oído. De pronto sintió frío y se dio cuenta de que le apetecía que Fango la llamara esa noche... No sabía que los planes de Fango eran un poco más... directos.
Guillermo Zapata a las 12:24 AM | Referencias 0Bieeeeeeeeeeeeeeeeeeen :)
Kanae | 24 de Octubre de 2007 - 08:48 PM


