11 de Septiembre de 2007
Blerrinad. Capítulo 24
En el que Elorap inventa su primera historia
Podéis leer el capítulo completo en el post extendido y el relato al completo aquí
Segunda Parte
Capítulo Veinticuatro
Fango y Elorap caminaban por la calle. En silencio. Eran dos silencios distintos. El silencio de Fango era el silencio de alguien que estaba buscando. El silencio de Elorap era el de alguien que… estaba callado. Llevaban así un rato. En opinión de Elorap lo que estaban haciendo rozaba la más absoluta de las estupideces, pero no lo dijo, porque las dos veces que había intentado hablar con Fango, el chico la había pedido que se callara.
En una plaza ven a una mujer de unos sesenta años arrastrando un carrito de la compra. Es una mujer oronda, con un pañuelo de color azul en la cabeza para protegerse del sol. Se movía muy despacio. Fango se la quedó mirando mientras pasa por el parque.
-Ya está.- dice Fango- ya lo tengo. ¿Tú que tal vas?
Elorap no entiende nada nada.
-¿Que tal voy de qué?
-De la historia, ¿has cazado algo?
Elorap pensó en volver a explicarle que ella no era buena con las historias, que no entendía que tenía esa mujer de fascinante, que lo que a ella le interesaba era sabe la relación entre el peso de la bolsa y el movimiento de la mujer y la diferencia de velocidad que habría en caso de que la mujer llevara un carrito con ruedas y lo que pasaría si el carrito tuviera una rueda más o una rueda menos, pero se da cuenta que la mente de Fango no está preparado para ese tipo de razonamiento. El problema es que no entiende que puede tener de interesante esa señora y lo que es más importante, no quiere fallarle a Gris y hacer un trabajo mediocre. Ni siquiera le gustaba decepcionar a los profesores que le caían mal.
Se sentó en un banco cercano con gesto de abatimiento.
-¿Nada?- dijo Fango.- ¿Ni una historia? ¿No has visto al señor de la barba que iba cogiendo clips del suelo? Esa te la he dejado.
Elorap resopló. Claro que había visto al señor de a barba. Le había visto y le había olvidado a la misma velocidad.
-A mi no se me ocurren historias.- Dijo un poco triste.
-A mi tampoco.- Respondió Fango de inmediato.- Por eso las cazamos. Las historias ya están ahí. A unos nos llama la atención una cosa, a otros otra, le ponemos un poco nuestro porque es inevitable, pero la historia ya está ahí. Cuando empiezas a contarla te das cuenta de que anda por donde ella decide.
-Eso es una tontería. Si estás contando algo que no te gusta lo cambias y listo- dijo Elorap desafiante.
-Nunca me ha pasado.
Se quedaron en silencio. Fango la sonrío con cariño y le dio un golpe en el hombro. Elorap notó que se ponía roja como un tomate y se sintió inmediatamente mal. Odiaba cuando su cuerpo no la hacía caso.
-Si me vuelves a pegar, te machaco.- dijo.
Fango la miró y volvió a reír. Elorap estaba empezando a ponerse furiosa.
-¿Por qué no pruebas con la historia del de la barba?
-Porque no sé contar historias.
-Todo el mundo sabe contar historias- dijo Fango sin un atisbo de preocupación. Al menos todos los miembros de Las Manos de las Palabras. Eso es lo que nos diferencia de… bueno, de los silenciosos.
-Ya- dijo Elorap sin convicción- Equis es igual a menos be mas menos raíz cuadrada de cuatro a ce partido de dos a. ¿Sabes lo que es eso?
Fango se la había quedado mirando sorprendido.
-No.
-Es la formula para calcular ecuaciones de segundo grado.
-Eso son números- dijo Fango- En las Manos de las Palabras los números… O sea, los números pertenecen al mundo de los silenciosos. Ellos son los que lo cuentan todo y lo miden todo.
-Pesnsaba que eras más listo- dijo Elorap desafiante. Le gustaba sentir cierto aire de superioridad con respecto a Fango. Incluso le dio un golpe ella a él en el hombro.
Fango, sin embargo, parecía preocupado.
-Elorap. Eso que has dicho de las ecuaciones y… No lo digas delante de Gris.
-¿Por qué no? Es mi fórmula favorita, aunque me sé un montón.
-A Gris no le gustan los números ni… ni las formulas esas.
Elorap notó una sensación extraña. No era enfado, ni tristeza, sino más bien una inquietud, ¿cómo iba a ser una más entre ellos si no sabía contar historias y lo único que le gustaba era hacer lo que se suponía que no debían hacer?
-¿Por qué no pruebas con la historia del barbudo de los clips?- dijo Fango.
-¿Qué tengo que hacer?- preguntó Elorap. Era buena aprendiendo, podía intentarlo.
Fango se concentró un segundo y luego empezó a hablar.
-Una historia es una cosa que se mueve. Empieza, pasan cosas y luego se acaba. Por eso tiene sentido. La vida de la gente también se acaba y por eso se parece a las historias. Podrías imaginar las historias como una vida en pequeñito. Una vida que afecta a una persona o a muchas. En este caso sería una vida de un señor que recoge clips por la calle. Tiene que moverse. ¿Qué es lo que mueve el mundo?
Elorap sonrió, esa se la sabía bien.
-Las preguntas.
La cara de Fango se iluminó de pronto, se sentó junto a ella en el banco y siguió hablando y hablando. Le dijo a Elorap que se hiciera preguntas sobre ese hombre. Que pensara por qué cogía los clips, por ejemplo.
-Podría ser para cualquier cosa- dijo Elorap.
-No- le respondió Fango- tú sabes que no.
Elorap se concentró. Lo cierto es que no se puede hacer cualquier cosa con unos clips. Se pueden hacer algunas cosas. Los clips sujetan cosas.
-Los clips sujetan cosas- dijo Elorap.
Y Fango le explicó que en las historias hay movimiento, hay preguntas, hay personas y hay cosas. Y las cosas son como… vidas en pequeño. Las historias son más sencillas que la realidad y por eso, de alguna manera, la explican.
-Como una formula- dijo Elorap más animada.
-Más o menos.
Elorap pensó en alguien que cogia clips, era alguien que necesitaba que las cosas estuvieran sujetas. En realidad, ese señor era un poco como ella, que necesitaba una explicación para todo.
-¿Puede ser que ese señor tenga en su casa millones de clips?
Fango se puso de píe emocionado.
-¡Claro que sí! ¡Miles de clips! ¡Millones de clips! ¡Amontonados en los cajones! ¡clasificados por colores!
Elorap se le quedó mirando un poco extrañada.
-Fango, eso es imposible. ¿Cómo va a tener la casa llena de clips? Lo más probable es que se le cayera un clip y al ver otro lo recogiera, ¿no?
Fango la miró con el gesto torcido.
-¿Esa es tú historia?- le dijo.
-Yo creo que sí- dijo Elorap.
-Ehm…
-Puede ser cualquier historia, ¿no?- preguntó Elorap.
Fango carraspeó un segundo.
-Si, supongo…
-Entonces esa es mi historia. La historia del hombre que perdió un clip y necesitaba uno y, oh sorpresa, encontró uno por la calle. Fin.
Elorap estaba satifecha. Era una historia sencilla, muy directa, con movimiento, preguntas, personas y cosas. Estaba lista para volver y contársela al resto.
No entendía porque Fango la miraba con ese gesto tan raro.
Jajajajaja!!! Una gran historia, si!!! Parece mentira que una niña con tantas inquietudes tenga tantas dificultades para inventarse un relato, no? Ánimo Elorap, todos sabemos que lo conseguirás ;P
Jolie902 | 11 de Septiembre de 2007 - 06:24 PMA ver la cara que pone Gris^^
kanae | 12 de Septiembre de 2007 - 12:14 AM


