4 de Junio de 2007
Blerrinad. Capitulo 14
En el que Elorap anda. Conoce a un idiota y se despide de alguien distinto a los chicos de su clase. Alguien a quién nunca olvidará
Puedes leer el capítulo 14 en el post extendido o leer el relato completo aquí
Primera Parte
Capítulo Catorce
Caminaron. Caminaron un poco más. Y cuando parecía que no podían seguir caminando... Lo hicieron. A Leo le dolían los piés. A Elorap le dolía prácticamente todo. Solo Gris se mantenía firme. No les había dejado que se fueran solos y tampoco había aceptado subir en el metro. Propuso moverse por los tejados, pero Elorap se negó. Con un salto suicida por una azotea había tenido suficiente.
Gris iba delante, mirando al frente. Leo y Elorap caminaban (Se arrastraban, más bien) Detrás de él. Elorap no sabía cuanto rato había pasado desde que le pidió ir a casa, pero suponía que bastante. Sus piernas iban solas como si no pudieran evitar andar a pesar de los esfuerzos terribles que su cabeza hacía para mantenerles quietos. Quería caerse al suelo. Amaba el suelo. El suelo era el lugar donde quería descansar. Gris se dio la vuelta.
-Ya casi estamos.
Elorap no reconocía la zona, pero tampoco salía mucho. Las casas de alrededor eran del color anaranjado de los ladrillos, bastante altas y pegadas unas a las otras. Habían pasado puentes sobre carreteras de doble dirección, subterráneos y escaleras. Leo estaba medio dormido.
-Eso dijiste hace media hora.
-Entonces mentí para animaros un poco- dijo Gris.-Ahora estamos llegando.
Elorap iba a decirle que ahora tampoco le creía, pero estaba demasiado cansada. Su hermano Leo iba agarrado a su mano y prácticamente, iba tirando de él.
Entraron en un nuevo subterráneo para cruzar una carretera. Estaba desierto. A Elorap no le hacían mucha gracia los subterraneos pero se había dado cuenta de que Gris eludía las calles anchas. Estaba segura de que estaban tardando tanto porque no paraban de dar vueltas.
Gris llegó al final del subterráneo el primero y se quedó parado. Elorap iba un poco más atrás y pudo escuchar como mascullaba un taco. Se dio la vuelta y volvió hacia ellos.
-Bueno, ya está.
-¿Ya está qué?- dijo Elorap. De pronto, estaba nerviosa.
-Vuestra casa está al otro lado, ya no os hago falta.
-¿Qué pasa Gris?
Gris la miró de cerca. Elorap se dió cuenta de que sus ojos la miraban con una muestra de cariño
-¿Porqué siempre haces tantas preguntas?
Elorap se encogió de hombros. Leo murmuró “Blerrinad”, pero acabó bostezando.
-Venga, marchaos.
Gris les dió la espalda y empezó a caminar por el túnel, de vuelta. Elorap, de repente se sintió furiosa y no entendía porqué. Tiró de su hermano Leo hacia delante y empezó a andar dando pasos sonoros contra el suelo. Quería que Gris la oyera marcharse, ¿Qué se había creído? ¿Qué no se iba a atrever? ¿Que con no mirarla era suficiente? Llegó hasta la salida del tunel y entonces lo vio.
Efectivamente, estaban en el parque que había junto a su casa, pero la zona estaba llena de gente. La mayor parte de ellos uniformados. Había coches de dos tipos distintos, cada uno con un distintivo. Unos eran de la policía, los otros no los había visto es su vida. Leo se despertó de repente. Elorap lo cogió en brazos. Miró hacia atrás y pudo ver a Gris parado al otro lado del subterráneo. Se le quedó mirando. Estaba ahí, quieto, como si esperara algo. Le hizo un gesto con la mano para que se fuera, pero se había quedado para ver si Leo y ella estaban bien. Llevaba con los mismo compañeros de clase desde hacía años y todavía tenía problemas para recordar el nombre de algunos y, sin embargo, tenía la sensación de que Gris no se le iba a olvidar nunca, aunque sólo se hubieran conocido unas horas y la mkayor parte de ellas las hubieran dedicado a andar en silencio.
-Eh, niña. ¿Eres tú?
Elorap se dió la vuelta. Un chico con uniforme de policía la estaba mirando. Era un chico joven, de aspecto amigable. Desgarbado por lo flaco, aunque elegante con el uniforme
-No soy una niña.
-¿Ese es tu hermanito?
Elorap se dió cuenta inmediatamente que se trataba de una de esas personas que hablaban con diminutivos. Los diminutivos eran patrimonio del pensamiendo más estupido.
-Es mi hermano. Se llama Leo.
El chico sonrío.
-Oh, joder. Tus padres van a estar felices... Y Dantart.
Al oír ese nombre, Elorap recordó la imagen de Miqui acariciendo la bola de color dorado. Se estremeció.
-¿Te ha hecho daño?- dijo El chico. Aco seguido sacó un walkie Talkie del pantalón- Diez cuatro, diez cuatro. La he encontrado- dijo.
-¿Que si me ha hecho daño quién?
El chico la miró con condescendencia.
-Nadie, no te preocupes. Ahora va a ir todo bien.
A su alrededor se estaban arremolinando bastante gente. Volvió a mirar atrás una fracción de segundo. Gris seguía allí. Al otro lado, esperando. El chico, de pronto, le vio.
-Me cago...- Sacó su arma de la cartuchera.- ¡No se mueva! Ponte detrás de mi- le murmuró a Eloap- ¡No se mueva!
Elorap no entendía nada. ¿Por qué apuntaban a Gris?
-Déjale en paz- dijo.
Gris había levantado las manos.
-¡No se mueva!- Insistió el chico. Otro coche de policía iba hacia allí.
Gris la había salvado. La salvó de aquellos hombres que les perseguían. No les hizo preguntas. Les dejó hacer lo que quisieron y respondió a todas sus dudas. Lo que nos les contó fue para protegerles. Estaba claro.
Elorap cerró los ojos y pensó que si se equivocaba al menos habría pateado a un idiota. Sus piernas sin fuerza sacaron energia de alguna parte y se lanzaron hacia arriba. Golpearon en la espinilla del chaval, que se retorció de dolor. Leo empezó a correr por el túnel. Elorap hizo lo mismo. Con los ojos cerrados. Sin control. Escuchó gritos detrás de ella mientras huía de casa, de sus padres. “¡Los ha secuestrado!” Oyó decir al idiota. “No disparéis” “Podríais dar a los niños” dijo otra. Elorap abrió los ojos y se encontró a pocos centimetros de la gabardina de Gris. Se chocó contra ella y se calló al suelo. Miró hacia arriba.
-Eres un imbećil- le dijo a Gris- Te tenías que haber marchado.
Gris sonrío con los dientes amarillos.
-Lo mismo te digo.
Le cogió la mano y se pusieron de pié. Gris agarró a Leo por el brazo. Se escuchaban pisadas en el túnel. Cada vez más cerca. Gris miró a Elorap una última vez y la guiñó el ojo. Luego empezaron a correr.
Guillermo Zapata a las 11:21 PM | Referencias 0Menos mal q no vuelven a casa tan pronto!!! Gris cada vez me cae mejor :)
Kanae | 5 de Junio de 2007 - 10:17 AMMe gusta mucho los giros que das. He de reconocer que hacía tiempo que un "cuento" no me despertaba tanto interés... Esa mezcla de aventura, intriga y digamos "ternura" (no encuentro el calificativo correcto para el sentimiento que me suscita el trato de Elorap hacia su hermano y el de Gris hacia los chavales) son un cocktail muy llamativo. Espero impaciente la próxima entrega!!!
Jolie | 6 de Junio de 2007 - 10:43 PM


