21 de Mayo de 2007
Blerrinad. Capitulo 13
En el que Elorap valora con mayor responsabilidad la posibles consecuencias de saltar de la cornisa de un edificio y se mantiene una breve conversación en torno a la existencia o no de la magia, además del sentido de las ecuaciones para evitar contar hasta diez
Podéis leer el capítulo en el post extendido y el relato completo aquí
Primera Parte
Capítulo Trece.
La limitada experiencia que Elorap había tenido con “las alturas” le llevaba a pensar que efra algo que la disgustara del todo. Sin embargo, balancearse a muchos metros del suelo en un cable era algo que distaba mucho de ser divertido. Leo, en su habitual inconsciencia, no paraba de reír, pero Elorap estaba viviendo una de las experiencias más traumáticas de su (por otro lodo breve ) existencia. Al llegar abajo empezó a pensar que Gris era un imprudente dejando que dos niños pequeños hicieran según que cosas, pero ¿qué iba a hacer? Era ella quién había decidido bajar. Gris no la había obligado, ni mucho menos.
En realidad, el propio Gris ni siquiera la estaba mirando. Paseaba de nuevo con su palanca y el cable en la mano, buscando seguramente un lugar donde conectar su cable y conectar los dos eficios.
-Si no estás ampliando la zona gris, ¿qué estás haciendo?
Elorap estaba disgustada y tenía ganas de pelea. Le pasaba a veces con su hermano o cuando no conseguía resolver un problema. Se ponía nerviosa y deseaba chillarle a algo. En este momento ese algo era Gris, lo que pasa es que el hombre gabardina no parecía muy dispuesto a seguir su juego, lo cual la enfurecía mucho más.
-Conecto ese punto de allí arriba, con éste de abajo- dijo Gris sin mirarla.
-Ya lo sé, no soy tonta- dijo Elorap detrás de él.
-Yo no he dicho tal cosa.
-Ya sé que no lo has dicho.
-Sí, sabes un montón de cosas.
Ni siquiera la miraba a los ojos. Elorap pensó en una ecuación de segundo grado y se puso a resolverla mentalmente. En el colegio le habían dicho que para calmarse debía contar hasta diez (En realidad se lo habían escrito. El presupuesto del colegio era limitado) Pero era un ejercicio demasiado fácil. Gris había encontrado su plancha, la había arrancado con la palanca y la había vuelto a romper. Elorap no se acostumbraba a aquello. Gris estaba manipulando los cables mientras Elorap intentaba resolver su autoproblema y Leo jugueteaba con la bolsa de materiales de Gris.
-Aquí está.- Dijo Gris.
Conecto el cable y se escuchó un leve zumbido.
-¿Que ha sido eso?- dijo Elorap, que no había podido terminar su ecuación.
-Magia.
Lo que faltaba. La estaba tratando por idiota.
-La magia no existe. La gente llama magia a las cosas que no puede explicar.
Gris sacudió la cabeza de un lado al otro.
-¿Eso es lo que te enseñan en el colegio?
-Sí.
-No me extraña que no sepas distinguir lo que está bien de lo que está mal.
Si Elorap hubiera tenido una piedra se la habría tirado a Gris allí mismo. Ella sabía distinguir el bien del mal con una claridad fría y disciplinada: Matemática.
-No es magia. Será el zumbido de la electricidad al pasar.
Gris la miró.
-Entonces, ¿por qué lo has preguntado?
-Para confirmarlo- dijo Elorap con desden.
-¿Estás enfadada?- dijo Gris como si acabara de verla por primera vez. Por supuesto que estaba enfadada.
-No creo que sea lo más adecuado andar tirando niños por los tejados de la ciudad.
-Estoy deacuerdo. El día que haga tal cosa, por favor, dame una reprimenda.
Gris sacó un mapa y se sentó en el suelo. Elorap se le acercó. Estaba enfadada, pero sentía curiosidad.
-Gris, ¿qué es eso?
-Un mapa.
-Ya sé que es un mapa, pero ¿que son todos esos círculos rojos?
Gris la miro y Elorap adivinó un gesto de cercanía y cariño por su parte.
-Siéntate, anda.- dijo Gris.
Elorap se sentó a su lado.
-Mira Elorap, creo que es mejor que no te cuente mucho, por tu propio bien.
-Eso es cosa de mayores, pensáis que protegernos es no contarnos las cosas y eso es muuuuy trsiste- Elorap quería que quedara claro el grado de tristeza.
-Ya lo sé, cielo- ¿Cielo?- Pero en éste caso es mejor que no lo sepas, de verdad.
-Pero, ¿por qué?
Gris se pasó un dedo por la boca un segundo, pensando. Después chasqueó la lengua y la sonrío. Sus dientes eran amarillentos, como las puntas de sus dedos.
-Elorap, lo que tu hermano y tú habéis hecho es peligroso. Os están buscando y venir conmigo no os va a ayudar.
-Solo nos hemos escapado de ese sitio estúpido.
-No, Elorap. Ese sitio no es estúpido. Es aterrador.
Elorap miró a Gris, preocupada.
-Vivis en un mundo donde la gente paga para poder hablar. Para que la gente acepte pagar por las palabras deben creer que éstas son algo extraño, misterioso. Como un animal que solo unos pocos saben mimar.
-¿Cómo mi hermano?
Estaba empezando a llover. No un gran chaparrón, más bien una lluvia fina y lenta. Leo se acurrucó junto a ellos. Estaban debajo del ala de una chimenea.
-Esos pocos son los que llaman “creadores” y para ellos son muy importantes. No van a permitir que estéis solos, y menos conmigo.
-¿Por qué?
-Porque no y basta.
-Para ellos tu hermano es como un diamante. Un metal precioso. No lo pueden dejar escapar. Dantart...
-¿Conoces a Miqui?- dijo Elorap excitada. De pronto recordó las palabras de Gris en el callejón a los guardias.
Gris parecía contrariado por lo que había dicho.
-Eso da igual, Elorap.
Se produjo un silencio extraño entre los dos. Leo parecía estar quedándose domido. La lluvia se hizo un poco más intensa. Elorap no sabía describir lo que le estaba pasando, pero sintió que las palabras de Gris iban en serio, que de alguna manera él estaba a muchos kilómetros de distancia de allí, aunque estuvieran juntos. Quizás la aventura ya había durado demasiado.
-Quiero volver a casa- dijo Elorap.
Y se dio cuenta en ese momento de lo cansada que estaba y de lo mucho que quería ver a sus padres.
Guillermo Zapata a las 11:42 PM | Referencias 0Menos mal q sé q todavía queda mucho, porque eso de "la aventura ya había durado demasiado"... es mentira!!!
kanae | 22 de Mayo de 2007 - 11:16 AM


