4 de Abril de 2007
Tristan Shandy: La posmodernidad a pequeña escala

Hay gente que hace películas que son como catedrales (Hace poco que vi 300) y hay gente que hace pequeños refugios. Michael Winterbotton puede que no haga pequeños refugios fílmicos, pero desde luego no hace catedrales. Puede estrenar una película solvente y original al año y consigue ser de las cosas más interesantes del mismo día sí, día no. No siempre acierta, pero esa es la clave de su cine. El riesgo. Me atrevería a decir que ni siquiera es el riesgo, sino la libertad. El Cine le parece algo tan pegado a su vida que no lo considera algo trascendente y terriblemente importante, con lo que puede tomárselo como un juego. El Juego de una mente inteligente. Así puede hacer películas geniales y muy diferentes año tras año. Que a veces se pasa de listo, sin duda. Pero en seguida aparece su siguiente película y te está contando una historia distinta cada vez. Y lo mejor es que nunca da sensación de improvisación (en el mal sentido. En el sentido descuidado) Al contrario, parece un niño jugando.
El Juego, amigos, eso es lo más importante.
Tristan Shandy es la adaptación de un libro que no he leído, pero del qué conseguí algunos datos antes de irme a ver la película: "Tiene nueve volúmenes", "la mayor parte de él son disgresiones sobre el propio arte de narrar", "tarda muchísimo en contar un simple parto" y "tiene una fina ironía" son algunas de las noticias que tengo del mismo. La película es, en ese sentido, una adaptación de lo más fiél a su espíritu. Un ejercicio de metalenguaje de lo más inteligente.
A medio camino entre película de época y reflexión sobre el cine dentro cine. La película resulta a la vez, cínica, tierna y muy divertida. El combate por el protagonismo de su actor protagonista y la reflexión sobre la paternidad están narradas con una gran solvencia. Nunca te aburres (O yo al menos no me aburrí) Una anécdota que nunca termina que contarse, una batalla que nunca termina de verse y unos planes que nunca salen como uno esperaría. Parece que ese es el sentido general de la propuesta. Hablar de la vida hablando de un rodaje. Todo y nada.
Hay un momento en el que uno de los personajes dice "Sólo es una película divertida" y nos vamos a un primer plano de otro qué dice "¿y qué?" "¿Cual es el problema?" Pues eso.
Guillermo Zapata a las 03:30 PM | Referencias 0Viva el juego y viva el riesgo. Después de leer tus posts, creo que me iré a ver "Tristam Shandy" antes que "300". Por cierto, el protagonista es el ENORME Steve Coogan, un actor cómico inglés que ya aparecía en la también ENORME "24 hour party people" y en el mejor sketch de "Coffee and cigarrettes".
Estíbaliz | 11 de Abril de 2007 - 01:30 PMJAjajaj Tristam Shandy post modernidad???
Hay esto de las etiquetas.... sino se estudia bien...
Paula, ¿por qué Tristan Shandy no es una película posmoderna? Cumple la mayor parte de los requisitos del periódo que a mi me enseñaron en la facultad cuando lo estudié. Las etiquetas también son indicadores de procesos (Generación del 98, Neorrealismo, Grunge) Son tanto reduccionistas como expresivas dependiendo de quién y cómo se usen.
Guillermo Zapata | 20 de Abril de 2007 - 03:12 PMYo la quiero ver pero en Cádiz no la han estrenado y en Sevilla creo que tampoco.
PiliHalliwell | 23 de Abril de 2007 - 02:50 AMEsta muy padre
JOSHUA JAFET | 3 de Abril de 2008 - 08:33 AM


