7 de Febrero de 2007
Marylin Tm. Quinto Capítulo

La Historia llega a su fín. ¿Que habrá detrás de la puerta de Geraldine? ¿Cómo se resolverá el misterio? ¿Qué es real y qué virtual? ¿Importa algo eso? Las preguntas se responden en una cascada de nuevas informaciones como código informático vomitado desde un servidor de chromo.
Podéis leer aquí abajo el último capítulo o leer antes El uno, el dos, El tres y el cuatro
Si queréis leer más aventuras de Emisor podéis leer aquí Una Bengala en una Noche Eterna de Fuegos Artificiales.
Marylin Tm.
Capítulo Cinco
Me levanto y voy hacia la puerta. Miro hacia atrás y veo a Geraldine sentado de espaldas, más pequeño si cabe que antes, quitándose las gafas y sin devolverme la mirada. En la puerta hay un puerto de conexión. Probablemente habrá generado una realidad virtual en el interior de la habitación. Desconecto la pistola y me conecto a la puerta.
Clave “Niágara”.
Un leve zumbido me aturde unos segundos. Los oídos me pitan débilmente. Cierro los ojos y noto como la información se carga con un cosquilleo en el córtex cerebral. Las pupilas y las terminaciones nerviosas. Dura un segundo.
Abro los ojos y camino al interior de la habitación. Es un trabajo de mucha calidad, realidad virtual de primera clase. Había estado conectado otra veces a módulos así, pero muy inferiores, con los colores apagados o saturados y los movimientos poco fluidos. Esto no tiene nada ver.
Tumbada sobre la cama completamente desnuda puedo ver a Marylin. Sus formas son redondeadas y sensuales y está girada hacia la puerta. Tiene el pelo rubio muy oxigenado y le cae suelto a los lados de la cara, enmarcando un rostro perfecto, con unos labios rojos y carnosos que me miran llenos de deseo. Se está masturbando mirando a la puerta. Puedo sentir perfectamente su respiración y su lengua pasando por entre los labios de los dientes. Está cerca del orgasmo y tiene las pupilas un poco dilatadas. Tiene las dos manos entre las piernas y separa los labios vaginales con los dedos mientras, con el dedo índice humedecido, se palpa el clítoris. Está así unos segundos y después empieza a susurrar un gemido que se va a haciendo más fuerte segundo a segundo, pero nunca termina de estallar. Al contrario, una de las manos sube hasta sus pechos y empieza a tocarse los pezones mientras cierra las dos piernas en torno a la mano y se contrae.
Me quedo de pie. Mirando sus curvas perfectas. Su lunar negro al lado izquierdo de la boca, su cintura, sus muñecas. Todo ella es perfección. Pero está ahí, respirando para mí, masturbándose e intentando seducirme. Es real y a la vez completamente extraña. Me mira y me dice con la mirada que me acerque. No me muevo. Se da la vuelta en la cama y me enseña su culo redondeado, algo rechondo y sus caderas curvas. Se agacha de espaldas y me deja ver de nuevo su coño, húmedo. Escucho su respiración desacompasada, gimiendo sin parar.
No sabe quién soy, claro. Lo haría para cualquiera que atravesara esa puerta, fuera quién fuera.
En ese momento escucho un sonido apagado, como amortiguado por una almohada. Un sonido extraño que me pone alerta. La sonrío y murmuro, “otro día, preciosa” Ella se ríe deliciosamente echando la cabeza hacia atrás y después pone cara de pena cuando me alejo a la puerta. No puedo evitar pensar en si seguirá allí cuando yo me haya marchado.
Abro la puerta y me desconecto.
La vuelta a la realidad es más dura. Siento nauseas y me duelen los ojos. Noto un fogonazo de luz muy intenso y luego un estallido de color rojo. Me agacho y tomo aire, frotándome los ojos con las manos. Cuando noto que el sentimiento de nausea se me ha pasado, me incorporo y miro a Geraldine, pero Geraldine está muerto.
Una mancha de sangre y sesos recorre la pared detrás de su cuerpo de, aún lloroso y caliente, compungido. Tiene la pistola metida en la boca y está tumbado boca arriba, con los ojos muy abiertos y las manos rendidas a los lados de su cintura. Un hombre pequeño, mirando al techo.
Suspiro y me siento en la silla cercana, mirando esa pared llena de sesos. Pensando en ese hombre pequeño y su angustia (No tan pequeña) Y en esa mujer de allí dentro, seduciendo a cualquiera que entrara por la puerta. Amando a aquel hombre pequeño como amaría a cualquier hombre (o mujer) que entrara por esa puerta. Los sesos chorrean por la pared.
Me enciendo un cigarro y espero a que llegue la policía. Respondo a las preguntas que tengo que responder sobre lo que hago allí. Luego me dejan marchar y me “escoltan” hasta el exterior de ese barrio lleno de huecos y sangre en las paredes.
En casa, sólo, empiezo a trabajar. a juntar las piezas del puzzle. A revisar las entrevistas. A unir los pedazos. Geraldine podría haber reprogramado a Marylin y no lo hizo. Empiezo a inventarme respuestas a preguntas sin respuesta y me pregunto ¿cuánto hay de mi mismo en esas respuestas?
Esa noche entro por primera vez a la zona de contactos virtuales de Eterea y selecciono un chico de unos 27 años con el que me he masturbado los últimos meses. Como en el caso de Marylin, el entorno virtual es casi perfecto, pero más frío, con menos elementos. Geraldine había creado un hogar para Merylin y esto es una habitación de un hotel. Un receptáculo para echar un polvo.
Él me está esperando cuando llego, desnudo, con una erección magnífica que casi no me deja pensar. Nos besamos y le palpo los pezones mientras le quito la camiseta. Me muerde en el cuello y noto como mi propia erección va creciendo. Después me hace una mamada hasta que me corro. Sus ojos son pura pasión.
No controlo cuanto tiempo estoy conectado hasta que me desconecto y descubro que han sido casi dos horas. Mi cerebro está sobreexcitado pero mi cuerpo está relajado, tranquilo.
Por la noche, después de cenar, Carlos y yo nos dormimos juntos. Se queda a dormir esta noche y no me importa. Le veo respirar durante horas, con una extraña sensación de paz íntima, de las que no contarías a nadie. Me acerco a él y me acurruco y me murmura que me quiere medio dormido y su voz y sus palabras son mías esta noche. En exclusiva.
Las piezas del puzzle terminan de coincidir.
Me levanto y, desnudo ante el ordenador, empiezo a escribir.
Pero tú, que no se ha terminado!!! Tiene que haber más!!
Por cierto, las descripciones son estupendas, incluídas las del capítulo anterior (no lo había leído hasta ahora) sobre el barrio por el que camina Emisor.
Máaaaaaaas!!!
Kanae | 7 de Febrero de 2007 - 07:30 PMVaya Final!!!
Buen trabajo, me ha gustado muxo.
Me ha gustado mucho.
Estoy deseando empezar a leer esa novela corta por entregas que has anunciado.
Saludos.
hola como estan



