3 de Febrero de 2007
Sexo, Mentiras y Holllywood

Primer libro del año. Primero de la era "post Canción de Hielo y Fuego volúmenes uno, dos y tres". Sexo, Mentiras y Hollywood es un nuevo libro del periodista Peter Biskind, tras Easy Rider Ragin Bull. En este caso Biskind no se ocupa del cine de los años setenta sino de la decáda de los noventa. La mera organización de la información ya nos da una pista sobre el cambio operado en el seno de la industria. Easy Rider;R agin BUll era un libro sobre directores y, si acaso, también sobre un productor- autor: Robert Evans. Sexo, Mentiras y Hollywood habla básicamente de una distribuidora- productora: Miramax, de algunas empresas nacidas en su sombre por gentes salidas (huídas, despedidas) de MIramax y de un festival de cine: Sundance. Los directores tienen una importancia colateral y se habla de muy pocos: Soderberg, Tarantino y Kevin Smith.
Para mi lo más interesante del libro ha sido su prólogo y su epílogo (Curiosamente, termina contando como las majors utilizan la excusa de la lucha contra la piratería para controlar a las independientes de cara a los Oscars) El relato que hace de Miramax es también interesante, aunque un tanto repetitivo. Harvey Westein (apodado "Harvey Manostijeras") aparece como un persona interesantísimo. Un vendendor que querría ser un creador. El hombre que sabe como vender las películas: Hacerlas parecer lo que no son. Un monstruo agresivo y obsesivo que a colaborado con algunas de las películas más importantes de la década: Clerks, Pulp Fiction, Sexo, Mentiras y Cintas de video, etc.
Miramax es la puerta de entrada de los independientes a los estudios. El lugar de mezcla, de contaminación. Donde la sensiblidad única y a veces narcisista de los directores "anti" se encuentra con la narrativa clásica y de género asociada a los estudios. La mezcla produce un cine más interesante que el underground despojado de toda capacidad de crítica e intervención social (mál allá de las películas de temática gay de los primermos noventa. Aún así demasiado autorreferentes) y que el edulcorado cine Hollywood.
Sin embargo, uno tiene la sensación de que el cine de los noventa no ha revolucionado la narratia audovisual ni creado obras tan personales como aquel de los setenta. Creo que esto se debe a dos importantes agujeros en el libro de Biskind. Por un lado no trata a directores personalísimos, pero que trabajar dentro de la industria de las majors: Tim Burton o David Fincher son un buen ejemplo. Y el otro agujero es que hay ciertos directores independientes que no aparecen por ningún lado, el caso más sangrante es la desaparición absoluta de dos de los exponentes más importantes de ese cine: Sam Reimi y Los Hermanos Coen que no aparecen en el relato mas de dos o tres veces.
Biskind es un gran periódista que tiende a impregnar sus crónicas de cierto amarillismo, sin embargo este libro es "demasiado poco polémico", no hay nada de sexo, nada de drogas. Comparado con los locos setenta, los noventa parecen un páramo donde solo Tarantino se atreve a narrar con garra y pasarse un poco.
Recomendable aunque, quizás, da demasiadas vueltas sobre los mismos argumentos.
Guillermo Zapata a las 08:21 PM | Referencias 0Putassssssss
Julio Prestes Barros | 2 de Octubre de 2007 - 12:25 AM


