31 de Enero de 2007
Marylin Tm. Capítulo 2
"La comunidad virtual de intercambio de servicios sexuales "Eterea" ha sufrido un robo. Marylin ha sido robada y, mientras la policía rastrea la infoesfera en busca del ladrón, un periódista busca su propia historia en medio de obsesiones sexuales y realidad virtual. El universo de Una bengala en una noche Eterna de Fuegos Artificiales sigue creciendo ante nuestros ojos.
Disfruten de este segundo capítulo de obsesión, tecnología y decadencia futurista con purpurina o lean antes el primer capítulo de este singular relato
Capítulo 2
Los niños lo hacen. Se ponen debajo y se refrescan o hacen guerras de agua con ellos. A veces se rompen y eso desequilibra toda la temperatura de la zona, pero los chavales lo siguen haciendo, y hoy lo estoy haciendo yo porque el calor es verdaderamente insoportable. Dejo que el vaporizador me moje el cuello, la ropa, la cara, sólo unos segundos, lo suficiente hasta El Elemetro. Me paso la mano por la cara y me limpio las gafas de cristal LCD.
Ascender y viajar en el Elemetro es como un sueño de infancia hecho realidad. Es como subirse en una montaña rusa exclusiva que te transporta a través de la ciudad. No es tan rápido como una montaña rusa, pero tampoco tan lento como uno de esos monorraíles que hacen de guías turísticos. Es un medio de transporte para quien puede pagarlo: las calles y los túneles son para las abejas obreras, ascender a la elite es un privilegio de quienes viven en el nivel medio de Metrópolis, de policías, de conductores de Elemetro que luego vuelven a casa usando los túneles...y de periodistas con pase exclusivo a zona B2. Bueno, y para cualquiera que pueda pagarse un pase de este tipo y que desee utilizar su dinero en algo así.
Mientras asciendo piso tras piso en dirección a la comunidad de apartamentos “Sinparedes” me hago algunas preguntas que me ponen nervioso: Carlos duerme en la habitación de al lado mientras yo navego por la red y observo imágenes o videos en los que hombres de mi edad, perfectamente esculpidos, con unos pezones duros y tersos, el pecho sin una arruga, completamente irreales, se lamen, se besan, se muerden con cariño y violencia y finalmente hacen el amor separando los carrillos y penetrándose sin protección alguna (es algo que me llamó la atención la primera vez) Y mientras lo pienso noto que tengo una nueva erección, y me entran ganas de buscar un baño y masturbarme otra vez ¿por qué?
Carlos duerme en la habitación de al lado y podría entrar y quitarle la ropa mientras le despierto o comerle la polla mientras duerme hasta que no lo puede evitar y se corre dentro de mí. Podría hacerlo y algunas veces lo hago, pero... ¿Por qué? ¿Y por qué esos hombres? Esos tipos irreales, ¿Por qué mis entrevistados follan con hombres perfectos y mujeres perfectas? ¿Por qué alguien querría robar un holograma? Pienso en eso mientras subo piso tras piso en dirección a la comunidad de apartamentos “Sinparedes” donde vive un hombre que crea a esos hombres y esas mujeres perfectas. Pienso eso y pienso ¿Con qué se masturbará él? ¿Con quien follará él?
Una habitación blanca. Un blanco doloroso, intenso, como la luz de una bombilla. La habitación parece brillar unos segundos, pero luego me fijo en que se trata del efecto del sol sobre la superficie nacarada de los muebles (aunque creo que debe ser nácar cubriendo fibra óptica porque lucen todos de una manera especial)
Absolutamente todo es blanco, salvo una enorme cristalera (más de veinte metros de la pared frontal) que se compone con una levísima estructura de vidrio y un material transparente a través del cual puedo ver Metrópolis en su toda su superficialidad. (Desde tan arriba sólo se ve lo suntuoso: Las aguas, el puente del sur, el Edificio Tzu de comida rápida, las torres de comunicación, los A-Uves, los hospitales gravitatorios…)
Donde no hay superficie blanca hay pantallas. Pequeñas pantallas táctiles que muestran imágenes de flores o de agua. Motivos naturales en su mayoría. También hay criptogramas chinos e imágenes de imaginería orientalista de diseño. Un Haiku se materializa cada cierto tiempo en una de las superficies y cae en cascadas de color negro mezclando caracteres orientales sin orden aparente.
De pie contra el ventanal hay una figura alargada, de unos dos metros. Una melena morena le cae hasta la altura de la espalda. El pelo es abultado, una buena mata, muy limpio, y empieza a formar briznas de pelo algo más alargadas que, con un cuidado desorden bajan unos centímetros por la espalda. Es fibroso y moreno de piel y viste con una especie de traje de paño de color grisaceo, casi parece un pijama, sólo que mucho más ligero. Un tatuaje de color rojo intenso recorre la espalda, es una de esas terminales informáticas de última generación. Tiene los ojos estilizados y observa todo con una profundidad extraña, como si no estuviera allí.
En estos momentos me siento como una mancha en medio de una tienda de electrodomésticos, soy un borrón. Yo lo sé y él lo sabe.
Tomamos asiento y conectamos (si, ambos) los aparatos de grabación.
-Es para mi bitácora personal- Me dice.
No sé porque lo llama personal si la leen miles de personas, supongo que se refiere a que solo la usa él.
-Preferiría no hacerlo.
Mi mira con gesto extrañado.
-No me entienda mal, me gusta tanto como a cualquiera que retransmitan mis charlas de trabajo en tiempo real, pero quiero hacerle preguntas particulares y... no me sentiría cómodo si sé que...
-¿Qué hay gente mirando?- Se sonríe y echa la cabeza hacia atrás, de nuevo como si nada importara.
-Si, la verdad es que...
-Nada de lo que le diga sería diferente si hablaramos “off line”. Transparencia total, es mi política.
Ya.
-Bueno, pues grábese usted sólo. Así los dos estaremos cómodos.
Acepta sin problemas. En realidad la estrella es él, yo no soy más que el borrón. Lo conecto todo. Ahora dos cámaras le enfocan a él, la mía y la suya. La mía es sólo para mi, la suya es para todo el mundo.
-Han tenido un robo...
-Hace tres días, un usuario de nick “Geraldine” se saltó nuestro sistema de seguridad...
Da bastantes datos sobre como “Geraldine” se saltó el sistema, cosas que no comprendo y que no me importan, pero que quizás a su público sí. Cuando le pregunto porqué cuenta todo eso me dice que luego les envían posibles soluciones a los fallos de seguridad.
-Y desde entonces... – No me cuentes detalles idiotas.
-Desde entonces “Geraldine” vive una vida muy triste y solitaria.
Se a lo que se refiere, pero no responde a mis preguntas, responde a su audiencia, que también sabe lo que significa. La pregunta real es: si yo se a que se refiere, ¿porque estoy aquí preguntándole todo esto que ya se? La respuesta real es que yo no pinto nada en todo esto, la estrella es él. Eso es el periodismo: gente que no es importante lleva información sobre gente importante de un sitio a otro. Como periodista decido si voy a hablar bien o mal de esa gente importante, pero sólo decido qué decir, no sobre quien decirlo. Esa es la cuestión.
La solitaria vida de Geraldine implica que le están buscando. Que la infoesfera es un territorio hóstil para él (o ella), que las dos o tres huellas que sólo él (o ella) tiene están siendo escaneadas y cotejadas... Geraldine no se va a salir con la suya.
-Le voy a hacer una pregunta, le pido que me responda como si yo no tuviera ni idea de informática, ni de simulación, ni de realidad virtual. ¿Qué significa exactamente el término “robado” en todo esto?
-Significa que una copia no autorizada de Marylin ha sido sustraída de nuestro sistema.
-Pero... Si yo me conectara ahora mismo a Eterea y quisiera tener relaciones con Marylin... ¿podría hacerlo?
-Por supuesto.
Me responde como si respondiera una obviedad absoluta, pero para mi no lo es. Mis preguntas le ponen nervioso, no porque den en ningún clavo sino por mi ignorancia. No concibe que algo tan aparentemente sencillo se me escape.
-¿Dónde está el delito?
-El delito está en que Marylin no le pertenece a ese asaltante, le pertenece a Eterea y a mi mismo, que soy su creador. Cuando la gente se conecta a Eterea paga por una experiencia concreta, ¿me explico?
Ahora vamos bien.
-¿Cree que Geraldine puede estar utilizando a Marylin gratuitamente?
-Estoy seguro.
Las puertas trasparentes se cierran detrás de mi. El salón es frío y distante, muy cuidado, sin una mancha de polvo. Vuelvo a sentirme raro, con mis cables que se ven y mis gafas LCD de hace treinta y no se cuantos siglos... Bien niños, ¿qué hemos aprendido hoy sobre arrogantes hijos de puta? Nada, siguen igual de aburridos que siempre. Pensé que conocer al creador de Marylin y algunos otros de los avatar (hoy he aprendido esa palabra, aunque no sé si la uso bien) que pueblan Eterea me haría comprender mejor todo éste fenómeno, pero nada más lejos de la realidad, sigo sin saber nada.
¿A dónde va ésta historia? Un holograma del placer ha sido “robado” por un asaltante de nombre Geraldine y yo me paseo haciendo preguntas que no me llevan a ningún lado. Me paseo como los buitres, buscando carroña y respuestas, pero sin cadáver no hay carroña y los hologramas no sangran.
¿Qué hago aquí en realidad? Yo pedí cubrir ésta información, quería ver de cerca las tripas del invento. Ya no me interesa todo esto. Estoy demasiado cerca. No estoy aquí por los motivos adecuados. No es un reportaje sobre Eterea y sus culos esculpidos y su sexo. Ni me hago las preguntas a mi mismo ni consigo sacar nada de los demás. A mi éste robo me da igual y Geraldine también, pero tengo una intuición, algo que he visto en la pantalla de mi ordenador, algo que he visto en los ojos de los usuarios entrevistados, en sus retinas blanquecinas, en sus manitas regordetas y sus dientes alienados con varias imperfecciones. He visto algo que tiene que ver con el deseo y la posesión. Creo que estoy demasiado cerca como para que lo que veo me guste, pero no tanto como para entender qué pasa. Buitres. Tripas.
Tengo una llamada.
-“Si quiere conocer a Geraldine suba al coche”
Continuara el Viernes 3 de Febrero
Guillermo Zapata a las 10:54 AM | Referencias 0Auch! que bueno!
lu | 31 de Enero de 2007 - 12:08 PMUYUYUY!!
Esto se empieza a poner interesante...
a mi me ha engachado.
Espero leer el tercer capítulo rápido...
Tengo que leer "Una bengala...", en su día no lo hice.
¿Sabes más o menos cuántas entregas van a ser?
Hola Kanae. No es necesario leer "Una bengala" para entender lo que pasa en éste. Leelo si quieres :=).
El Miércoles que viene se acaba el relato. Quedan dos entregas. ¿Qué tal? ¿Te está gustando?
Guillermo Zapata | 31 de Enero de 2007 - 10:33 PMHola!! No me refería a que no lo entendiera^^, sino a que me han entrado ganas de leerlo.
Sí, me está gustando mucho!! A ver qué pasa, intriga intriga...
Kanae | 1 de Febrero de 2007 - 06:54 PMhola no yo solo queria saber q significado tiene mi nombre y chauuuuuuuuu
marylin | 28 de Abril de 2007 - 06:42 PM


