21 de Noviembre de 2006
Second Life o alguna vida
Leo en una entrevista que Baquia le hace a Enrique Dans lo siguiente a proposito del juego Second Life: Son escenarios interesantísimos en los que iremos viendo como se replican muchas de las actividades habituales de nuestra vida cotidiana. En breve iremos a mundos virtuales como Second Life para hacer muchas cosas, desde reunirnos a desarrollar relaciones, pasando por recibir formación, leer noticias, asistir a conciertos y muchas cosas más que aún no están ni tan siquiera conceptualizadas.
Second Life no debe ser visto como un sustituto de nuestra primera vida, sino como un complemento de la misma capaz de dotarla de una mayor profundidad dimensional. Es una moderna esquizofrenia, una gestión de las múltiples personalidades que todos tenemos o nos gustaría tener, y que en general se compaginará de manera saludable con nuestra vida cotidiana.
Siempre he intentado no tener una actitud conservadora hacia las nuevas tecnologías, me encanta la red y el uso que socialmente se hace de ella. Aunque no juego prácticamente nada, siempre he estado en contra de todas esas tonterías en torno a los juegos de ordenador, los videojuegos, etc. Pero leyendo las palabras de Dans y a pesar de que no he jugado a Second Life, he pensado que estaba hablando de otra cosa, de algo chungo de verdad.
Jugar, desde siempre, es una actividad lúdica y pedagógica, un ejercicio de simpificación de la propia realidad para poder vivirla. La imaginación es una herramienta para la comprensión del mundo, no para negarlo. Jugar, por tanto, necesita de una distancia con lo real y simular implica una distinción entre la simulación y la realidad. ¿Que puede tener de divertido jugar a un juego en el que uno sea uno? Nada en absoluto, salvo que de por sí uno ya no sea uno en su vida cotidiana.
¿No dice mucho de nuestra situación psíquica, erótica y social el hecho de que inventemos simuladores para simular lo que de por sí deberíamos hacer en nuestra vida?
Cuando Dans dice "Es una moderna esquizofrenia, una gestión de las múltiples personalidades que todos tenemos o nos gustaría tener, y que en general se compaginará de manera saludable con nuestra vida cotidiana" parece olvidar que la esquizofrenia no es nada divertida y que, como metáfora, remite a una vida completamente escindida, la negación total de nosotros mismos y el hecho de introducir un concepto ligado a la enfermedad y la clínica remite a una cuestión patológica en las relaciones sociales, a una cura para enfermos o a la vía de escape de- precisamente eso- personalidades escindidas.
Al mismo tiempo, la simulación carece de consecuencias y en ese sentido pierde su carácter pedagógico. Puede simular que eres un homosexual violento y dotado de un poderoso atractivo porque no significa nada, no implica nada. Eso en el mejor de los casos, la otra opción es simular aquello que no podemos ser y, de esta forma, evitar serlo.
Cuando salió al mercado el SIMS ya me eché a temblar, esa maquinaria de producción de imaginario y control social vendida como herramienta pedagógica frente a los "juegos violentos" ha llegado a un nuevo nivel: ¡NO juegue al Sims! ¡Conviertase en un uno! O mejor dicho, juegue a que no es uno porque en su vida real ya lo es. Bravo y Viva por el capitalismo coginitivo y su modo de vida.
Si me disculpan, prefiero mil veces atropellar ancianitas en el Armaggedon, reventar orcos (O elfos) en el Wow, levantar muertos en el Diablo o convertirme en un delincuente en en el GTA.
Guillermo Zapata a las 03:30 PM | Referencias 0Bravo, Guillermo! Tu escrito es,a mi parecer, toda una apología de lo que es VIVIR. Como dices, no hay nada divertido en "simular" lo que vives, pero quizá cada vez son más los uno que ya no son uno en su vida cotidiana.
isabel | 21 de Noviembre de 2006 - 08:52 PMNo tengo ningún argumento psicológico o moral del tipo que das. No recomiendo a nadie Second Life simplemente porque es un aburrimiento de morirse.
jose | 21 de Noviembre de 2006 - 10:57 PM


