27 de Marzo de 2006
Manifiesto contra la precarización y la privatización de la Cultura
Leo en David Bravo, Sonia Blanco e Indymedia Estrecho. La iniciativa a la que hace referencia reunió a casi mil personas en un cine abandonado hace una semana.
Podéis leer el manifiesto aquí abajo.
Más allá de los focos de la atención de los medios de comunicación y el glamour de las estrellas de Hollywood, las artes y la cultura hoy atraviesan un momento difícil para todos aquellos que quieren crear y vivir con y de sus creaciones.
Las irrisorias ayudas públicas a jóvenes creadores, la vinculación asfixiante entre espacios de consumo y cultura ( cine, teatro, música) y la falta de promoción de espacios de experimentación cultural y lugares de ensayo, están privatizando la cultura.
Mientras banqueros, empresarios y constructoras diseñan sus negocios, los demás ciudadanos asistimos con asombro a la precarización del empleo, el encarecimiento de la vivienda y la privatización de lo público. Nuevos planes amenazan con hacer de la cultura exclusivamente un negocio....
Queremos locales de ensayo, salas donde actuar, apoyo real a los artistas locales, espacios públicos y centros culturales.
Por todo esto los y las abajo firmantes apoyamos estas demandas y las actividades de la iniciativa LUCES, CAMARA, CULTURA, ACCIÓN!" Plataforma de precari@s del arte y el espectáculo, vecinos y ciudadanas contra la privatización de la cultura.
Algunas firmas destacadas:
Carlos* San Juan (Actor de la compañía Animalario); Alberto Rodríguez (Director de "7 Vírgenes" y "El factor Pilgrim"); Javier Corcuera (Director de "Invierno en Bagdad" y "La Espalda del Mundo"); Alex O'Dogherty (Actor de "Camera Cafe"); Jorge Dragón (Fotógrafo y Creador multimedia); José Pérez de Lama (Arquitecto y Profesor de la Universidad de Sevilla); Raúl Sánchez ( Escritor, miembro de la Universidad Nómada); Marcelo Expósito (Artista Plástico y Coordinador del MACBA); Eduardo Salvador Vila Merino (Profesor de la Universidad de Málaga); Santiago Cirugeda (Arquitecto y Artista); Diego Cañamero (Secretario General del SOC); Antonio Romero Ruiz (Diputado y Miembro de la Mesa del Parlamento de Andalucía); Eduardo Serrano (Arquitecto y Profesor de la Universidad de Granada); Francisco López Baena (Profesor de la Universidad de Málaga); Antonio Sáseta Velasco (Arquitecto, Ex-Director de Escenografía del CAT y Premio Nacional de Escenografía); Amador Fernández Savater (Ensayista yDirector de la revista "Archipiélago"); J.Ramón Fernández Durán (Ensayista); Agustín Gómez (Secretario CGT Andalucía); Naomi Klein (Escritora y Periodista, autora de "No Logo"); Luca Casarini (Portavoz del Movimiento Italiano por los Derechos Sociales); Asociacion Trayectos Multimedia; Intermedia Producciones; Editorial Atrapasueños ; Editorial Traficantes de Sueños; Revista La Dinamo; RolaBola Teatro; Wadada Sound Sistem (Músicos); Indymedia Estrecho; Grupo Teatro Social; Tantatrampa Batucada (Músicos); Tabletom (Músicos)"
Guillermo Zapata a las 12:31 PM | Referencias 0Lo que voy a decir es un tanto impopular, pero alguien tiene que decirlo ante tanto lloriqueo. Esta peña del cine nunca tiene suficiente: con la excusa de denunciar la "precarización" (que siempre hace quedar como mazo concienciado) lo que en realidad están pidiendo son *más subvenciones*. No creo que haya un cine tan subvencionado como el español, todo a base del bolsillo del contribuyente, que paga dos veces (primero en impuestos, luego en taquilla).
¿Qué tiene de especial el cine, que no tiene, pongamos por caso, los fabricantes de zapatos? (también en crisis). Si por mi fuera, les quitaba toda subvención y que se sometiesen a la competencia, como cualquier otra industria. Ya vale de usar la cultura como parapeto. La excepción cultural apesta.
Javi | 27 de Marzo de 2006 - 04:05 PMSaludos Javi. Te voy respondiendo debajo.
Lo que voy a decir es un tanto impopular, pero alguien tiene que decirlo ante tanto lloriqueo. Esta peña del cine nunca tiene suficiente: con la excusa de denunciar la "precarización" (que siempre hace quedar como mazo concienciado) lo que en realidad están pidiendo son *más subvenciones*.
No. Te equivocas. De hecho, tengo la sensación de que ni siquiera te has leído el manifiesto. Esta "peña" no es "del cine", sino de los movimientos sociales andaluces. Gente que trabaja en proyectos autogestionados, muchas veces sin apoyo alguno, que defiende la cultural libre y el copyleft. Y que, en concreto pide:locales de ensayo, salas donde actuar, apoyo real a los artistas locales, espacios públicos y centros culturales.
Así que la parte que relaciona la excepción cultural con éste manifiesto, te la has inventado. Ahora viene la parte especifica sobre la protección al cine.
No creo que haya un cine tan subvencionado como el español,
El frances, por ejemplo. O el Americano, que tiene todo tipo de ayudas fiscales para la productoras y distribuidoras, además de tener un mercado monopolista y completamente cerrado a cualquier competencia exterior, como puede ser el animé, o el cine Indio, la industría nacional más prolifica del mundo.
todo a base del bolsillo del contribuyente, que paga dos veces (primero en impuestos, luego en taquilla). ¿Qué tiene de especial el cine, que no tiene, pongamos por caso, los fabricantes de zapatos? (también en crisis).
Pues según el ministerio de Cultura y la gente vinculada a la cultuta de éste país, muchas cosas. Pero yo, simplemente creo que merece la pena que una institución pública dedique parte de su presupuesto a apoyar aquello que le compete.
Si por mi fuera, les quitaba toda subvención y que se sometiesen a la competencia, como cualquier otra industria.
Hacen lo que cualquier otra industría, exigen apoyos del estado para que una situación de competencia injusta, sea nivelada. La "competencia" no es algo abstracto, tiene que ver con el potencial de penetración de determinadas industrias en determinados contextos, con condiciones de monopolio, etc. Lo que habrá que exigir es que esas ayudas sean transparentes, que se exijan resultados, que las decisiones sean democráticas, etc. Pero considerar que un país tiene que poder desarrollar una cultura propia, que tiene que ver con su lengua, con su memoria, con su identidad colectiva, con sus profesionales, etc. No parece nada malo.
Ya vale de usar la cultura como parapeto. La excepción cultural apesta.
Estaría bien dar algún argumento, aparte del olor. Si estás en contra de que el estado protega determinadas expresiones culturales, o de considerar la cultura un "buen público", pues perfecto. Que cada cual viva en el mundo de fantasía que quiera, pensando que ausencia de control y apoyo estatal es sinónimo de libertad y "libre competencia".
Guillermo Zapata | 27 de Marzo de 2006 - 04:26 PMPrimero, gracias por responder. Solo unas cosillas que quiero puntualizar. Dices:
Pero yo, simplemente creo que merece la pena que una institución pública dedique parte de su presupuesto a apoyar aquello que le compete.
Lo que pasa que yo te niego la mayor: no creo que la creación industrial sea cultura. Es muy diferente en general, la creación cultural de la creación industrial. Y es muy diferente la creación cultural entre sí (pintura y música, por ejemplo) y la creación industrial entre sí. Todo es conocimiento, todo es propiedad intelectual pero los medios de difusión, los efectos sobre la sociedad y los costes de esa creación pueden ser abismalmente diferentes.
En realidad, yo haría desaparecer el ministerio de cultura. Si lo piensas, su función es puramente ideológica (campañas anti-piratería) y pesebrera (repartir subvenciones al mundillo de la cultura para que luego apoyen al gobierno). No hace falta. Nunca ha hecho falta fomentar la Cultura (con mayúsculas). Como tampoco hace falta fomentar el pensamiento (imagínate un ministerio del Pensamiento). Lo que hacen falta son bibliotecas, buenos colegios y universidades, buena investigación y recursos públicos.
Y para acabar explico por qué apesta la excepción cultural: porque pretende persuadirnos de que la producción artística (o intelectual) encierra un valor metafísico que no tiene un ingeniero de puentes, un informático, un albañil o un empresario. Y para ello exige un trato preferencial aunque a la hora de la verdad (propiedad intelectual) se comportan como cualquier empresario (lo que importa es el lucro). No lo critico, pero si lo que importa es el lucro, no veo razón para darles ningún trato que no se dé al resto de empresarios o profesionales, que también las pasan canutas para prosperar con sus negocios. La excepción cultural es pues hipócrita, alienta una casta de parásitos-artistas y no devuelve nada a la sociedad (la cultura que perdura se hace generalmente al margen de esos circuitos de "profesionales").
Javi | 27 de Marzo de 2006 - 08:17 PMLo que pasa que yo te niego la mayor: no creo que la creación industrial sea cultura. Es muy diferente en general, la creación cultural de la creación industrial.
Yo tampoco creo que la industria sea cultura, pero si creo que hay industrias culturales, hay cine sin industría, si. Hay cine con industria, también. La excepción cultural es una medida para la industria.
Y es muy diferente la creación cultural entre sí (pintura y música, por ejemplo) y la creación industrial entre sí. Todo es conocimiento, todo es propiedad intelectual pero los medios de difusión, los efectos sobre la sociedad y los costes de esa creación pueden ser abismalmente diferentes.
Completamente deacuerdo.
En realidad, yo haría desaparecer el ministerio de cultura. Si lo piensas, su función es puramente ideológica (campañas anti-piratería) y pesebrera (repartir subvenciones al mundillo de la cultura para que luego apoyen al gobierno). No hace falta. Nunca ha hecho falta fomentar la Cultura (con mayúsculas). Como tampoco hace falta fomentar el pensamiento (imagínate un ministerio del Pensamiento). Lo que hacen falta son bibliotecas, buenos colegios y universidades, buena investigación y recursos públicos.
Supongo que todo eso (bibliotecas, colegios, etc.) Se tendría que gestionar desde algún sitio. Personalmente no me preocupa mucho el nombre que le pongamos.
Y para acabar explico por qué apesta la excepción cultural: porque pretende persuadirnos de que la producción artística (o intelectual) encierra un valor metafísico que no tiene un ingeniero de puentes, un informático, un albañil o un empresario. Y para ello exige un trato preferencial aunque a la hora de la verdad (propiedad intelectual) se comportan como cualquier empresario (lo que importa es el lucro). No lo critico, pero si lo que importa es el lucro, no veo razón para darles ningún trato que no se dé al resto de empresarios o profesionales, que también las pasan canutas para prosperar con sus negocios. La excepción cultural es pues hipócrita, alienta una casta de parásitos-artistas y no devuelve nada a la sociedad (la cultura que perdura se hace generalmente al margen de esos circuitos de "profesionales").
En general estoy deacuerdo (menos en lo de "la cultura que perdura") Efectivamente, la lógica de la excepción cultural viene de una concepción mistificada de la producción cultural y del "artista" como una especie de narcisismo peligroso.
Pero mi planteamiento sería el contrario: reconocer que TODO es conocimiento, TODO es producción cultural y todo es político (¿acaso no lo es decidir que invetiga un científico y para qué?) Y en vez de quitarle la protección a algunos, se la daría a todos. Y no a las industrías, sino a los creadores del conocimiento, o sea, las personas. Antes de cualquier excepción cultural preferiría que existiera una renta universal garantizada para todo el mundo y libre acceso a los recursos del conocimiento, etc.
No es distinto, por cierto, a lo que exigen los movimientos que firman el panfleto que origina ésta discusión.
En cualquier caso, una medida de justicia sería que cualquier apoyo a la producción cultural se devolviera convirtiendo ese producto en reaprobechable por todo el mundo, por ejemplo, a través de licencias copyleft.
Guillermo Zapata | 28 de Marzo de 2006 - 12:06 PMbueno un saludo antes qw nada lei tu articulo porque estoy preocupado por la cultura en mi pais, yo soy guitarrista clasico y me gustaria saver que ventajas y q desventajas nos lleva la privatizacion de la cultura
carlos | 19 de Septiembre de 2006 - 02:32 AMLlegué tarde al debate sobre la excepción cultural. Pero más vale tarde que nunca. Estoy harta de la hegemonía cinematográfica yanqui, y por lo pronto, la única manera de frenarla es la excepción cultural. La industria del "resto del mundo"... no está al nivel de hollywood por el simple de hecho de que está última TIENE MILES DE MILLONES DE DOLARES para poder manejar a su antojo el resto de la industria. Además, si sólo dejamos que se muestre la forma de expresarse de Hollywood, olvidaríamos nuestra propia identidad cultural.
Romina | 23 de Octubre de 2006 - 10:10 PM


