30 de Enero de 2006
Munich: Gran cine y grandes ideas

En una entrevista realizada por Amador Fernández a Wu Ming 4 para la revista El Viejo Topo, les preguntaba por el sentido de los mitos fundadores y su relación con las comunidades, los wu ming respondían lo siguiente: Las historias son el carburante ecológico de las comunidades en marcha. Pero pueden también convertirse en instrumentos opresivos y paralizadores. El patrimonio de perspectivas e historias compartidas, el imaginario, forja una base de cohesión comunitaria, pero no hace falta mucho para pasar de la cohesión, del sentido de un camino que se está recorriendo, a la construcción de una identidad fija, que hay que mantener y preservar de las contaminaciones externas.
Basta pensar en un pueblo nómada y absolutamente "mestizo" como el judío. Éste ha podido sobrevivir, confrontarse a otras culturas, mezclarse con ellas y al mismo tiempo sobrevivir a varios intentos de exterminio, gracias a un bagaje mítico y de historias fortísimo. Su mito más fuerte, el de la Tierra Prometida, transportado por todo el mundo, ha sido un propulsor increíble para la cultura judía durante toda su historia y ha contribuido al desarrollo de Europa. El Judío Errante, con su Tierra Prometida en la mochila, ha sido una de las figuras más fascinantes y sorprendentes de la historia y ha producido personajes como Moisés ben Maimónides, Baruch Spinoza, Isaac Newton, Karl Marx, Sigmund Freud, Albert Einstein, Hanna Arendt... ¡Woody Allen! En el momento en que se ha sacado el mito de la mochila para concretarlo y vincularlo a una identidad territorial cerrada ha terminado por producir un estado militarizado, discriminador, belicoso.
Creo que Munich habla literalmente de lo mismo que habla Wu Ming 4, de la posibilidad y necesidad de resignificar el mito judío del origen. Y quizás el mito del origen orientado a una tierra concreta y a partir de ella a la construcción de una nación. Munich es, en ese sentido, una apuesta tremendamente personal (estoy seguro de que alguien familiarizado con la cultura judía entenderá mucho mejor que yo ésta película) que construye uno de los relatos más fascinantes del cine de acción y espionaje de los últimos años.
A partir de aquí hay algún-leve- spoiler
Spielberg cuenta en Munich una historia de busqueda personal, la del personaje interpretado por Eric Bana, incapaz de saber cúal es su origen, en medio de una familia fuertemente arraiga a Israel a través de su padre (heore de guerra) y con una madre totalitaria y posesiva. La carga profunda que puede haber sacado de sus casillas a las tribunas judias de la peor derecha (esa que está encantada con la victoria de Hamas en las urnas) no son las dudas, ni la humanización y complejización del conflicto palestino-isrealí, sino principalmente la propuesta de un judaismo redefinido en su origen. En ese sentido la última secuencia de la película es absolutamente apabullante, humana, profunda e inteligente.
La película acaba con una imagen de Nueva York con las Torres Gemelas intactas al fondo, no es casual. Spielberg quiere atar su película al presente, nos dice que nuestro Munich fue el once de septiembre, que nuestro septiembre negro es Al-Qaeda. Que la respuesta a éstos ataques no es distinta a la puesta en marcha por Israel: una acción paramilitar ilegal, violando el derecho internacional, inútil en términos militares, injusta en desde el punto de vista humano y sobre todo organizada como herramienta política de un estado militarizado.
A eso podemos unirle una intriga de espejos contrapuestos y variadas identidades que, lejos de la simplicidad de muchas de éstas historias, narra un momento clave en la historia del mundo, con los movimientos de liberación apostando por la lucha armada en medio mundo y la CIA y el KGB jugando a tantas bandas que resulta casi imposible saber quién es quién y a quién se está haciendo daño. La complejidad de la maraña nos revela una imagen aún mejor, la maraña es tan densa porque su único objetivo es perpetuarse, la guerra en sí es lo único que la alimenta.
Spielberg rueda con maestría y pulso de acero las numerosas secuencias de acción que pueblan la película, construye momentos de una violencia desagradable, hiperrealista, terrible (especialmente la secuencia del asesinato de la mujer asesina en su barca). Construye su historia con una colección de imágenes excelentes (más cuanto más se acerca el final de la película) obsesivas, duras. Con pulso de acero mantiene al espectador sentado en la butaca.
Los actores están todos sobervios, pero me ha parecido completamente increíble la interpretación de Ciarán Hinds, que borda su parte.
Y encima es entretenida. No se la pierdan, y si alguien les toca las narices con los finales de Speilberg ya pueden decir, "tienes razón, pero hizo Munich"
Guillermo Zapata a las 09:33 PM | Referencias 0 Guillermo, rescato este post antiguo porque vi anoche "Munich" en el satélite y me pareció muy interesante. No me suelen gustar mucho las "lecciones de historia made in Spielberg", (a no ser que sean de la mano de Indiana Jones), no me gusta cuando se pone transcendente, pero ahora no le puedo reprochar nada a la ecuanimidad de un tipo que hace "La lista de Schindler" (que confieso no haber visto entera nunca) y luego hace "Munich". Además Spielberg es capaz de mantener como nadie la tensión de la acción interna (bombas y tiros a tutiplen) con la interna en la cabecita de Eric Bana y demás, que me transmitió una auténtica angustia. (Confieso que Eric Bana es un un actor al que siempre me da mucho gusto ver por dentro y por fuera, porque es que además actúa y todo....) Pero es que en "Munich" las cosas pasan precisamentte por dentro y por fuera y sostener ese equilibrio no es fácil. Spielberg nos entretiene igual cuando solo quiere entretener o cuando quiere reflexionar. Desde luego, nadie le puede acusar de no saber hacer cine.
No me fijé en lo de las Torres Gemelas del final, pero ahora que lo dices, me parece muy buena tu interpretación.
Hola amigo, dandome una vuelta me he encontrado con tu sensacional blog de cine. Por si no es molestia aqui te mando un comentario particular (mio por supuesto sobre esta película).
Muy buena película de Steven Spielberg, y en donde nos cuenta un drama histórico sobre la matanza que hubo durante las Olimpiadas de Munich allá en el año 1972. Para mi, es una genial película y en donde el director nos muestra lo ocurrido, conforme se van sucediendo los hechos, y aquí está lo extraordinario del filme, que uno va tomando conciencia sobre lo que puede suceder en un conflicto humano de tan enorme tamaño. La película a pesar de su larga duracción (cosa norma) no se te hace pesada, si no todo lo contrario, ya que Spielberg consigue dotarla de un ritmo en el que nunca decae. Buenas interpretaciones, todos en su sitio y muy competentes, haciendo en conjunto una labor sumamente perfecta, aunque en especial Eric Bana y en particular Michael Lonsdale (extraordinario). En fín, una gran película, con un fuerte realísmo y por supuesto un gran trabajo de ese maestro llamado Steven Spielberg. Sobresaliente. Saludos. Espero volver más a menudo. Pablo.
una película considerada como gran cine es la de Before The Devil Knows You Are Dead: antes que el diablo sepa que estás muerto. Se estrenará pronto en las carteleras españolas, y va a provocar numerables respuestas hacía ella. No sólo se ocupa de transmitir un conflicto, sino que también pretende dar a conocer a la sociedad lo que ésta misma realiza...acciones relacionadas con el dinero fácil, la ambición que ésto provoca, la venganza en consecuencia, los celos, la muerte... No os la perdáis.
marisa | 6 de Febrero de 2008 - 12:15 PM


