2 de Diciembre de 2005
Ni copyright ni copyleft, socialismo
Aterrado me encuentro. En mi paseo habitual por blogs, diarios webs, etc. He parado en Rebelion, donde se referencia un articulo de Pascual Serrano de título "Ni Copyright ni copyleft, socialismo.
Me dispongo a leerlo por si algunos de los planteamientos que yo y otro montón de gente cómo yo seguimos políticamente desde hace muchos años están equivocados. Lamentablemente el artículo es una colección del peor confusionismo, la SGAE debería publicarlo en sus páginas webs para dejar claro que la izquierda (o al menos la izquierda de la que se reivindica el autor) tiene serias dudas con la libre distribución del conocimiento.
Copio, pego y comento pues a pesar de lo que escribe, en su web permite la reproducción de los textos citando autor y fuente. Cosa que, por cierto, está muy bien.
No pego ni comento todo, pero hay partes que por ser erroneas merecen comentario.
(...) estas afirmaciones fueron puntualizadas por Silvio Rodríguez: “Hay quien piratea para darle de comer a sus hijos, pero hay piratas que lo hacen para comprarse un automóvil nuevo o irse al casino por las noches”, con lo que estableció diferencias entre el pirateo del necesitado y el de los poderosos. (...)
Cuando el material es libre no existe pirateo. Por tanto tampoco es posible la diferenciación "ricos/pobres". Se permite la copia a todo el mundo (siempre que se haga en unas determinadas condiciones, por ejemplo sin ánimo de lucro) independientemente de su renta. Esto hace a los ricos igual de ricos, pero a los pobres mucho menos pobres. Por otro lado éste comentario es puramente ideológico, ya que es imposible controlar quién copia qué, es más, en virtud de las libertades individuales (especialmente de los pobres) es mejor no hacerlo.
Creo que el comentario de Silvio es razonable. Sobretodo cuando las tendencias en conocimiento libre a lo que están llegando es a que los autores renuncien a sus derechos como vía para eliminar a intermediarios y plusvalías que encarecen los productos. Y no hablo de derechos millonarios, me refiero a renunciar a todos los derechos económicos sobre su trabajo.
Esto es un error de bulto. Un producto inmaterial con licencia copyleft,: sea un libro, una película, un disco, un documento de texto, un unesayo, una foto, etc. Permite la remuneración del autor: tanto la directa (cuando hay ánimo de lucro) como la indirecta a traves de conciertos, conferencias relacionadas con la obra, futuros trabajos, etc. El copyleft se basa en que los autores liberen parte de sus derechos sin renunciar a cobrar, por eso funciona y por eso más y más gente lo usa.
Es como pedirle al agricultor que regale sus hortalizas para fastidiar y terminar con los grandes supermercados.
No. En realidad el copyleft tiene pocos problemas con los grandes supermercados y con las grandes corporaciones siempre que permitan que sus productos sean libres. No es un problema, insisto, de escala, sino de libertades. Nadie le pide a nadie que regale nada, y los motivos poco tienen que ver con el fastidio. Al contrario, se trata de que a través del capital relacional de una obra y de su replicación, su valor se multiplique.
En ese mismo coloquio de Mar del Plata, un cantautor cubano recordó que ese problema no existe en el socialismo. Allí los escritores y los músicos cobran un sueldo fijo al mes. No existen por tanto quienes deben mendigar en el metro ni quienes se hacen multimillonarios. Y los ciudadanos tienen acceso a la cultura en la medida en que los libros tienen precios simbólicos, están ampliamente distribuidos en las redes de bibliotecas y los conciertos de música son gratuitos y constantes en todos los rincones del país.
Fantástico el socialismo. Pero el copyleft no tiene nada que ver con eso, que como se puede ver, son manifestaciones materiales, que tienen que ver con la gestión estatal o gubernamental de un determinado tipo de servicios cuya lógica es la de la escasez. En la red eso no exite. Garantizar eso mismo en la red pasa por la reproductivilidad de la obra, no sólo por garantizar el acceso.
Mediante la opción copyleft o Creative Commons y la pretensión de que la ciudadanía pueda acceder a la cultura en el sistema capitalista se consigue, entre otras cosas, que el trabajo de un músico o un escritor sea gratis para un notario que gana seis mil euros al mes.
La verdad es que es al contrario. A más libertad, menos necesidad de notarios. Menos necesidad de pedir permisos y tener que litigar burocráticamente con absurdas leyes de protección de lo improtegible (los bienes inmateriales) Insisto. El copyleft permite que los artistas cobren, los wu Ming cobran y viven de sus libros, las editoriales que usan copyleft, venden sus libros, las personas que los escriben cobran por su trabajo, etc.
Por supuesto los honorarios de los notarios siguen siendo de obligado pago para los cantautores y escritores para los necesitan. En cambio, quizás el producto cultural libre siga sin poder llegar al ciudadano que viva en una aldea remota, no tenga internet o no tenga equipo de música.
Nada de ésto tiene que ver con las licencias, sino con la alfabetización y la capacitación técnológica. El uso de, por ejemplo Software libre, permite que el dinero que anteriormente se gastaba en licencias de programas propietarios se gaste en comprar ordenadores para esa gente. El programa de alfabetización que están implementando en Venezuela o Brasil se basa en éste principio.
El trabajo intelectual está tan desprestigiado que en la mayoría de las publicaciones en las que colaboro, cobra, como es lógico, el portero de la oficina, el administrativo, los de la imprenta, la conductor de la furgoneta que distribuye la revista pero nunca los que escribimos los contenidos. La mayoría de los intelectuales de izquierda se pasean por el territorio español dando conferencias y charlas sin cobrar dinero, incluso en ocasiones en que son solicitados por administraciones públicas que disponen de recursos.
Efectivamente, la fuerza de trabajo inmaterial, los trabajadores del cerebro, siguen sin tener muy claro que son expotados como todo el mundo. Dar una conferencia es parte del trabajo relacional y colectivo que realizan, tanto como lo es el contestar el teléfono en un call- center. Quizás el problema viene de considerar a la producción intelectual un tipo de trabajo producto del a)genio o b)artisteo, o al menos un tipo de trabajo diferente y "esencial" para el desarrollo del ser humano, Puro narcisismo intelectual que se permite el lujo de "ofrecerse grátis" y ahora empieza a darse cuenta de que es un trabajador como otro cualquiera.
Ayuntamientos que nunca se les ocurrirá llamar a un fontanero para arreglar una instalación municipal gratis, pero sí a un escritor para que recorra doscientos kilómetros para impartir una conferencia sin recibir ni un euro.
Razón de más para exigir derechos colectivos y no pasarle una al ayuntamiento en cuestión. Pero, de nuevo, nada de ésto tiene que ver con las licencias, todo sucede en el ámbito físico, y son dos cosas completamente distintas.
La mayoría de movimientos a favor de las licencias libres y de copyleft, en nombre del derecho a la cultura e indignados, con razón, por los beneficios impresionante e ilícitos de distribuidoras y multinacionales, siguen reivindicando la no existencia de derechos de autor para los autores.
Eso también es un error de bulto, una busqueda en google o un vistazo a las páginas de referencia del movimiento copyleft, repletas de bibliografía, dicen lo contrario, que defienden los derechos de los autores, pero no contra los derechos de las personas.
Sin embargo, olvidamos que, en mi opinión, la solución es simplemente socialismo. Tal y como sucede con un profesor de universidad o un juez, que cobra un sueldo por un trabajo regular en el tiempo, cuyo fruto es patrimonio de toda la sociedad, el escritor y el músico debería tener garantizados sus ingresos y su trabajo en el mismo marco público prestando un servicio cultural que se convertiría en propiedad de la comunidad.
Me parece estupendo, nada de ésto es contrario a la idea de copyleft, y el desarrollo del copyleft no entra en contradicción con éste planteamiento. Uno puede querer impulsar el copyleft o no, pero no consituye barrera alguna para ese socialismo por llegar.
Alguien me puede responder, ¿y mientras llega el socialismo qué? Lo primero, no perder el horizonte socialista, y después estudiar mecanismos que logren sustituir a grandes distribuidoras y editoriales. Y siempre, recordar las obligaciones de los estados, quienes deben garantizar el libre acceso a la cultura y la subsistencia de quienes la producen.
¿por qué las pequeñas distribuidoras y editoriales son mejores que las grandes en materia de propiedad intelectual? Lo serán en la medida en que garanticen la libre circulación del conocimiento y no se reapropien del mismo impidiendo al mismo tiempo la remuneración de las personas que lo producen y de la sociedad.
Dejar del lado de los estados el acceso a la cultura cuando desde los ciudadanos y creadores se puede no solor hacer presión, sino sustraer a la privatización del conocimiento una gran cantidad de material que va constituyendo una nueva esfera pública me parece un grave error. Esto no quiere decir que no haya una responsabilidad del éstado en materia cultural, por supuesto, pero en todo caso la lucha política cara al estado tiene que ver precisamente con impedir que desde los mecanismos puestos en marcha por el mismo (subvenciones, software en administraciones públicas, legislación a favor de las entidades de gestión contra los ciudadanos, aumento del control social con la excusa de la pirateria, etc.) se siga privatizando el conocimiento.
Guillermo Zapata a las 01:55 PM | Referencias 1Lo leí esta mañana y escribí a Pascual Serrano. La verdad es que es un asunto que obviamente no domina.
David Bravo | 2 de Diciembre de 2005 - 08:02 PMMuy buenos los comentarios y está claro que Serrano no se ha documentado, sólo añadir que la Renta Básica es algo que desde el copyleft debería potenciarse más. Pero bueno la cosa sigue...
saludos
pedro jiménez | 6 de Diciembre de 2005 - 10:38 AMEl amigo Gustavo Roig ha contestado en Indymedia BCN
saludos
http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/220542/index.php
Ernesto | 8 de Diciembre de 2005 - 12:47 AMtambién veo respuesta en Tortuga:
http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=2846
Ana | 8 de Diciembre de 2005 - 08:35 PMGran replica y grandisima cagada la de Pascual.
Tanto socialismo, acaba cegando...
Manuel Díaz | 8 de Diciembre de 2005 - 11:27 PMPor lo que ve, Pascual habla de Cuba sin saber exactamente cómo van las cosas. En efecto, los músicos y artistas cobran un salario fijo, pero lo que convenientemente olvido mencionarle ese artista es que también cobran por los conciertos y si viajan al extranjero, pues vienen forrados. Aquí también tenemos artistas millonarios (léase Juan Formell, Chucho Valdés, etc) y en mi opinión muy merecidos que tienen sus millones.
jorge | 9 de Diciembre de 2005 - 12:06 AMAhora que lo leo más detenidamente me parece un error tratar de mezclar el socialismo con las licencias.
Ikki | 9 de Diciembre de 2005 - 12:41 AMMediante la opción copyleft o Creative Commons y la pretensión de que la ciudadanía pueda acceder a la cultura en el sistema capitalista se consigue, entre otras cosas, que el trabajo de un músico o un escritor sea gratis para un notario que gana seis mil euros al mes.
La verdad es que es al contrario. A más libertad, menos necesidad de notarios. Menos necesidad de pedir permisos y tener que litigar burocráticamente con absurdas leyes de protección de lo improtegible (los bienes inmateriales) Insisto. El copyleft permite que los artistas cobren, los wu Ming cobran y viven de sus libros, las editoriales que usan copyleft, venden sus libros, las personas que los escriben cobran por su trabajo
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No tiene que ver eso, simplemente dice que si cobras 6000 te saldrá gratis la musica igual que si cobras menos, pero el resto de la crítica muy bien
Los comentarios al respecto me parecen Ok, pero el problema es que el común de los mortales sigue pensando parecido a Pascual.
Jesus de Baldoma | 9 de Diciembre de 2005 - 11:45 AM
A Pascual Serrano , creo , que le ha cegado , lo mismo que en mayor o menor medida nos ciega a todos , la obsesión de creernos obligados a sudar para poder comer , el no reconocernos el derecho a la existencia sin estar obligados a nada en contra de nuestra voluntad. A esto habría que sumarle el deseo de no perder la panacea o el enchufe que se disfruta en la actualidad
de una vez por todas se debería hacer un estudio serio sobre la repercusión de la red en el mercado discográfico. Yo pongo la mano en el fuego a que están ganando mas que nunca. La excusa del "pirateo" les vale para despedir a la gente sin mala conciencia. A mi sinceramente el copyright me ha quitado mucho más de lo que me ha dado
alex de la nuez | 13 de Diciembre de 2005 - 07:35 PMExcelente analisis. Al parecer el Señor Serrano, como muchos dinosaurios izquierdistas anacronicos no comprenden que la lucha en el ciberespacio va por otro flanco... el de las redes de cooperacion. (que luego se plasman en el mundo real) (va lento pero va). No se si el Copyleft es socialismo , pero se que les golpea fuerte a las grandes empresas de la musica y del libro, se que le molesta a quien escribe para hacer alarde de conocimiento en vez de hacerlo para enseñar. el copileft le molesta a los sitios web que prohiben el boton derecho del mouse para descargar una foto, a sabiendas (o no) que con imprimir pantalla se puede capturar la imagen... le molesta a "los medios de comunicacion" tradicionales : TV, radio, diarios... porque ya no controlan casi todo... le molesta a microsoft.
Señor Serrano: Estas palabras las escribo absolutamente gratis, he gastado unos minutos, y tampoco doy mi nombre, no porque sea cobarde, porque no creao en la autoria. estamos tan en red que todo es copia, y ahora recien nos damos cuenta, pero venimos en red desde el origen de la vida, desde el genoma, todo es copia necesaria para el entendimineto colectivo. Las letras estan, ahora solo las reordeno para transmitir el mensaje que tampoco me pertenece.
Unica solucion Redvolucion!!!
Mucho se ha dicho ya al respecto; gran estruendo, grandes palabras. Wikipedia es demasiado ruido para tan pocas nueces. Nada tiene de revolucionario, salvo que al trabajar gratis -tesitura habitual para los leguleyos bisoños- se le llame revolución: entonces sí. Basta con pensar en el caso probable de que se comercialice la Wikipedia en versión papel. ¿Quién se lucrará con ello? ¿Los esclavos libres que la están dotando de contenidos? Indudablemente no. No sólo no les pagan ni les pagarán (el conocimiento es poder, pero el poder no es dinero), sino que encima sacan tajada de su tiempo libremente cedido y, no contentos con ello, piden donaciones para mantener el tinglado. “Yo estoy haciendo esto por los niños de África, que van a utilizar libros de texto y de consulta gratuitos”, dice Jimmy Wales, el dadivoso fundador del invento. E imaginamos que también les pagará el ordenador con su sueldo. O con el de Ignacio Escolar, que afirma que “En la era digital, el coste de una copia tiende a cero. La distribución vale cero”. ¿Una ONG omnipresente? Un fraude como la copa de un pino.
La Enciclopedia ilustrada fue un proyecto cultural exitoso con hondo calado político; la Wikipedia "posmo", su hermanastra venida a menos, es un proyecto político utópico con nulo calado cultural. La repetición del drama, pues, es farsa, igual que la repetición del conocimiento es plagio u ostentación pedante.
¿Conseguirán estos abnegados héroes anónimos, como ya casi presumen de haberlo logrado, una precisión y una calidad textual mayores que la prestigiosa Britannica? Apuesto el meñique a que no, a no ser que se restrinja el acceso a la edición, con lo que iba a tocar cambiar la palabra "libre" del flamante y demagógico lema del producto. Pero, si se diera el caso, habría que reconocer que, con todas sus miserias y su tortuoso camino de inseguridades y mentiras, se ha aportado un factor de utilidad o mejora al panorama previamente existente. La pregunta que a continuación tendríamos que formularnos es: ¿Hasta cuándo? ¿Con qué coherencia sistemática? ¿Con qué avales para quien consulta en tiempo real y sin revisión garantizada?
Todo el estudio de Nature, con sus ya de por sí poco verosímiles y apañadas conclusiones, se basa, si no me falla la memoria, en la comparación de 42 muestras que se tomaron al azar de artículos científicos en sus respectivos apartados de la Britannica y la Wikipedia. Ahora bien, ¿alguien ha hecho una comparativa del peso específico de las distintas ramas de saber en la Wikipedia? Me refiero, por supuesto, tanto a la cantidad como a la calaña. Seguro que se compadecen mal con los eufóricos resultados que acabamos de citar. Por ejemplo, los temas minoritarios y cuya divulgación carece de un mercado editorial robusto, como la filosofía, no encuentran especialistas fácilmente. Y, en general, todos aquellos que no disponen de una autoridad institucionalizada como la de las ciencias naturales, es decir, humanidades y aledaños, pueden sufrir una censura mucho más voraz que los otros, ya que son espacios "opinables", "privados", "ideológicos". Lo real se impone a lo racional. Otra revolución wikipediana.
¿No da que pensar que el artículo dedicado al "pastafarismo" en la Wikipedia española sea tanto o más completo (y probablemente más serio) que el de la entrada "Dios"? ¿No es vergonzoso que una teoría de la importancia de la Monadología, crucial para entender los tiempos ilustrados, el idealismo o la inteligencia artificial, permaneciera casi inabordada en trazos incompetentes hasta que un servidor se encargó de ella?
Pero la Wikipedia es sólo un mojón (dése al término el significado que se quiera entre los tres posibles) en el psicodélico mundo del copyfight y el neoderecho de los amos de la tecnología. Juego de suma cero. "Quid pro quo" y exceso por exceso, como se verá.
Estoy de acuerdo en que el mercado no debería tener potestad implícita, por razones de interés comercial, para confinar al olvido ninguna obra, y menos si esa obra es relevante, aunque no sea muy conocida y venda poco. También concedo que la relativización del derecho de autor es una forma de cribar la cultura basura, no menos excremental por resguardarse en la propaganda pagada. Vale. Pero se cambian los términos para que todo siga inalterado. Ya que, ¿existe acaso alguna diferencia palpable entre dejarse llevar por los altavoces de los grandes almacenes a hacerlo siguiendo la turba enloquecida? ¿Cambia mucho el que la moda impuesta desde arriba se imponga, tal vez con más fuerza y disimulo, desde la víctima misma, desde abajo? Como en la Wikipedia, hay en el tema del copyleft quien, ávido de fácil notoriedad, se presta a trabajar gratis: esta vez no son los articulistas voluntarios, sino los publicistas voluntarios, enésimo rol del lacayo inconsciente que llevamos dentro.
El copyleft es bueno para gente como yo, que sólo quieren ser leídos y no están en la brecha para ir tirando. Pero, en general, se está promoviendo una concepción lúdica del trabajo, contraria al esfuerzo y a la recompensa, igualitarista, despersonalizada. Hasta las clases más humildes han podido comprarse el libro o el CD que les gustaba con sus ahorrillos, y ahora preferirán destinar su dinero a otras cosas. Con un poco de suerte lo donarán a la Wikipedia. En fin, bromas aparte, ¿qué especie de mano invisible va a hacer que el lucro cesante para un autor se convierta en beneficio años a venir? Sólo funcionará en unos pocos supuestos. Burdas hipótesis. Ningún patrimonio significativo se ha edificado sobre ellas, salvo los pelotazos y los premiados en las loterías.
Se objeta que, además, al impulsarse el uso social de una obra en varios medios interactivos, se fomenta también su transformación enriquecedora. Mas si el talento fuera una moneda tan común y espontánea, su intercambio estaría falto de interés. ¿Por qué no, entonces, empobrecedora? ¿Por qué no se habla de la saturación de la oferta y del desincentivo anejo? O, más crudamente, ¿por qué se deja de lado el insuperable techo de la mediocridad de las masas? Porque eso sería pecar de elitistas y puede que los pobres niños africanos, persuadidos por Wales, nos escupieran en mitad de nuestra burguesa cara.
Todo esto está muy bien (es un decir), pero representa sólo y a duras penas una revolución en la superestructura: Pseudomarxismo. ¿Cómo? Evidente. El que se ocupa de esta clase de bienes del ámbito del ocio, o es un creador nato, o es que ya dispone de tiempo bastante para ello, o puede esperar largamente a que su labor se difunda y se popularice, con lo que tiene cubiertas sus necesidades materiales inmediatas. Al utilizar equipo de su propiedad, como ordenadores, grabadoras e impresoras, así como servicios ajenos (webmasters, dibujantes, etc.), es cabal deducir que tales individuos disponen de poder adquisitivo para dotarse de los instrumentos de reproducción de los frutos del intelecto. Aunque, por lo que parece, no lo tienen o no lo quieren emplear para el producto final, tan maquiavélicamente tutelado -dicen, y dicen medio bien- por los derechos de autor. Pero cuelan mosquitos y tragan camellos. Al divulgador y al promotor gratuitos se suma ahora, en alegre coro, el artista de balde. Invita el "socialismo".
Es hipócrita. Los anti-derechos de copia se defienden con las llamadas vías alternativas de reembolso para el autor. Insisten en que cuanto más se difunda una obra más mercado potencial gana: que si uno piratea un libro y le gusta, puede regalarlo en formato legal; que si se baja música de su agrado, puede ir al concierto de ese grupo, que acabará forrándose por este procedimiento (al margen: ¿gozan los grupos o sus fans del don de la ubicuidad?). O sea, que los ciberanarquistas se guardan siempre un as de legalidad y de derecho en la manga. Pero, ¿qué hay del que no tiene dinero (o ganas) ni para comprarse ese libro ni para regalarlo? ¿O del que no lo tiene (ni ganas) ni para comprar el CD ni para ir al concierto? ¡Socialismo de pega, a la carta del consumidor y para pijos desahogados! ¡Disneylandia! "Cuando el material es libre no existe pirateo". Muerto el perro, sin duda, se acabó la rabia.
irichc | 12 de Enero de 2006 - 06:59 AMno alimenteis al troll
. | 12 de Enero de 2006 - 10:40 AMNo lo hagáis, que luego me engordo y tengo que bajar michelines repartiendo sopapos dialécticos a toda la concurrencia.
irichc | 29 de Enero de 2006 - 09:47 PM¿Un troll dialéctico?, cuanto lo dudo
. | 29 de Enero de 2006 - 10:24 PMPues a mi muchas veces me ha servido positivamente consultar en la wikipeda... menos es nada
miguel | 30 de Enero de 2006 - 08:57 PMEs un tema muy interesante, porque es nuevo. Creo que era Raymond Willians que decia que no hay tarea mas dificil que identificar lo realmente contrahegemonico de una nueva forma de lo dominante. Aquello de la tradicion selectiva y la hegemonia que absorbe lo digerible y desecha lo molesto de las manifestaciones contraculturales podria ser aplicable cuando ibm, sun o novell hablan ya de open source y no de soft libre, de linux y no de gnu. No es un tema que se pueda analizar con el manualcito en la mano y las orejeras puestas.
raul | 17 de Enero de 2008 - 01:17 PM


