29 de Noviembre de 2005
Malas Temporadas- Cada cosa a su tiempo

Jose Luis Martín Cuenca presenta con Malas temporadas su tercer trabajo, el siguiente tras La Flaqueza del Bolchevique. Una agradable sorpresa con excelentes interpretaciones.
En este caso el grumo de su historia es un tiempo muerto. Los tiempos muertos de la vida. Esas zonas de sombra entre decisión y decisión. Tiempos, al fin, duros, pero en los que indudablemente pasan cosas.
Malas Temporadas son tres historias enlazadas de manera muy colateral, sin inmiscuirse prácticamente la una en la otra salvo en momento muy concretos. El ritmo de la película es duro, lento como tienen que ser los tiempos muertos y las zonas de sombra.
Una película silenciosa (peca, quizás, de un exceso de música) con algunas interpretaciones prodigiosas, especialmente soberbios Javier Cámara y Nathalie Poza en sus diferentes composiciones, así como el hijo de ésta en la ficción.
Un profesor de ajedrez que acaba de salir de la carcel, una trabajadora de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) cuyo hijo ha decicido no salir más de su habitación sin un objetivo o motivo aparente, una minusvalida ex- cantante y su marido, un traficante de obras de arte venidas de La Habana, etc. Todos estos personajes construyen las tres historias por las que discurre el relato.
Con una fotografía saturada de blancos, casi documental, poco estilizada (cómo pide la historia) y una narración seca y reposada, Martín Cuenca consigue transmitir valor a su historia. El mayor problema es que sólo una de las tres historias está construída con fuerza dramática suficiente, mientras que las otras dos parecen deslavazarse un poco más. El problema es habitar narrativamente esas zonas de sombra, poblarlas de pequeños momentos que, sin ser nada, narren.
Hay mucha vida en el desierto, narrar el desierto es un problema y un desafío que Martín Cuenca acomete con sinceridad y valentía, con bastante acierto en muchos casos y con cierta falta de ritmo en otros.
Una película recomendable para estas tardes tan frías.
Guillermo Zapata a las 11:45 AM | Referencias 0joder, chatín...
jejejejee, me acabas de robar el artículo...
coincido contigo salvo en el ritmo, que tu otorgas a "las zonas de sombra" de la vida, etc...
yo simplemente creo que es falta de ritmo. si le hubiera quitado 15 minutos de metraje hubiera sido más que interesante...



