22 de Octubre de 2005
Moteros Tranquilos, Toros Salvajes

Peter Biskind realiza un portentoso viaje lisérgico a las tripas del cine de Hollywood de los años setenta, un viaje a medio camino entre la crónica pulp de sucesos y la narrativa del nuevo periodismo gonzo, sin descuídar una importante dimensión analítica.
Las casi seiscientas páginas del volumén se leen a toda velocidad y son un repaso sin miramientos a una de las mejore épocas del cine norteamericano, la época que alumbró a Scorsese, Coppola, Bognaovich, Cooper, etc. La época protagonizada por un puñado de directores educados a medias entre las escuelas de cine, la televisión, el movimiento hippy y el nuevo radicalismo político nacido a raíz del movimiento contra la guerra de vietnam y el movimiento por los derechos civiles. Directores que se pusieron como meta el asalto del cielo del moribundo cine de finales de los setenta y la crisis de los grandes estudios.
Lo que Biskind cuenta se mueve entre el reconocimiento del genio de unos artistas influenciados sobre todo por el cine frances de la nouvelle vague y la fotografía patética de unos seres egocéntricos, consumidos por su propio afán de reconocimiento, casi siempre desmedido. Casi cada capítulo podría ser una película: Coppola en el rodaje de Apocalypse Now, Scorsesse incapaz de dirigir por su precaria salud y su adicción a la cocaina, Speilberg desperado viendo como año tras año le negaban el Oscar que deseaba para si mismo. Bogdanovich consumiendo su vida y su cine por su ovsesión con la bellísima Cybyl Sheperd, y en medio de todo ese delirio maravillas que casi parecen nacer fruto de la casualidad: El Padrino, Taxi Driver, The Las Picture Show, Rojos, El Exorcista, Tiburóin, etc.
Un relato marcado constantemente por la relación entre sueño y muerte (El traumático asesinato de Sharon Tate, los constantes suicidios, crisis de salud, asesinatos, etc.) entre ficción y realidad, con un poso dramático y una crítica lacerante al concepto de contracultura manejado por esta "izquierda intelectual" que, como se señala en el libro puso en marcha una crítica salvaje al autoritarismo militarista e imperialista marcado por la derecha norteamericana y se disolvió a la hora de recomponer el lazo social que debajan sus despojos, el resultado fue una brecha por la que se coló de nuevo el viejo cine de los años ochenta, la contrarevolución iniciada por los estudios contra los directores y algunas de las bases que hoy dinamitan el cine conteamporaneo.
Imprescindible.
Guillermo Zapata a las 06:57 PM | Referencias 0


