5 de Septiembre de 2005
Sin Perdón- Violencia y consecuencias.

En 1994 Clint Eastowood dirigió e interpretó en uno de sus papeles principales, el que quizás sea el último western puro y duro (con las salvedades correspondientes a su época, a la inflencia de directores contemporaneos y a la adaptación de técnicas narrativas estrictamente contemporaneas), la película en cuestión se llama Sin Perdón, y es una de las cosas más maravillosas que ha dado el sépito arte, un análisis sobre las causas y las consecuencias de la violencias (especialmente esto último) sobre lo justo y lo injusto, sobre el mito y la realidad y sobre la ética.
Eastwood interpreta al ex- asesino y ex- alcoholico, William Munny, un hombre de unos sesenta años, regenerado por su esposa, ya fallecida, que trabaja criando cerdos en una granja en medio de ninguna parte, y que recibe por parte de un joven fascinado por su leyenda (por las leyendas en general) la oferta de acompañarle a asesinar a dos hombres a los que unas prostitutas han puesto precio por haber cortado la cara y el cuerpo de una de ellas.
Sobre esta premisa sencilla se construye un relato en paralelo, por un lado Munny, junto con Scaufild Kid (el chico joven) y Ned Logan (Siempre correcto Morgan Freeman)- un antiguo y también regenerado compañero de Munny. Y por otro la espera de las prostitutas y las acciones del Sheryff del pueblo, Little Bill (sencillamente impreisionante Gene Hackman, su interpretación le valió un oscar de los merecidos) que ve como el pueblo que defiende se llena de asesinos (entre otras razones, por no administrar justicia a los dos muchachos que cortaron a la prostituta al inicio de la película)
La narración en paralelo estalla ocasionalmente con brotes de violencia que van cargando el ambiente al igual que una tormenta (real y metafórica) que acompaña a los protagonistas y que irrumpe en escena en el último tramo de la película.
La película consigue presentar a sus personajes desprovistos de todo halo mítico que caraterizaba a ciertas leyendas del western, si lo fueron ya no lo son, ni siquiera para quien se empeña en emular esas días ya pasados sin comprender la profundidad de la muerte y el asesinato (Scaufild Kid) o la superficialidad que supone que Munny no recuerde prácticamente nada de los sucedido en aquellos días porque estaba borracho casi todo el tiempo. La violencia tiene consecuencias reales, sobre los cuerpos y las vidas de quienes la sufren y de quienes la ejercen, incluso aunque sea totalmente legítimo ejercerla en ocasiones determinadas
Sobre esta dimensión "mítica", Eastwood situa al personaje del escritor, capaz de ofrecer a los protaognistas (Little Bill, Bo el Ingles) un marco de trascendencia digno para sus historias de violencia pasada y el está ávido por limar cualuquier componente de realismo en la sucedido con tal de ofrecer relatos apasionantes, de esta manera Eastwood situa un espejo en el que se pueden reflejar muchos narradores de la historia, con un compromiso con la realidad basado en la ficción de una ficción.
Ninguna de las acciones de los protagonistas es fácil (ningún asesinato en la película se resuelve con "limpieza", sino torpemente, de forma mucho más directa y realista) y ninguna está carente de consecuencias, desde la propuesta de las putas, que introduce al pueblo en una espiral de violencia, que plantea de frente el problema de la justicia y la legitimidad, porque si ellas no hubieran llamado a los asesino, estos no habrían venido, pero jamás habría habido justicia para su compañera agredida, de igual forma, Little Bill es responsable por sus ejercicios de delación de responsabilidad (y su misoginia) de lo que sucede después
En ese clima de desarticulación moral y complejidad, Munny, antaño un asesino borracho y reducido con simplicidad al ámbito de "los malos", nos resulta mejor persona que "los justos" y los "representantes de la ley" y es el único personaje que parece tener un poco de respeto por las prostitutas más allá de querer cobrar una recompensa.
Una maravilla de película, rodada magnificamente por Eastwood, y con una banda sonora y una fotografía sencillamente espectacular.
Guillermo Zapata a las 05:03 PM | Referencias 0Totalmente de acuerdo contigo. Sólo una pequeña corrección sin importancia, el film es de 1992. En el 94 descansó entre dos de sus más grandes obras maestras UN MUNDO PERFECTO y LOS PUENTES DE MADISON
redstovall | 8 de Septiembre de 2005 - 03:26 PMEsta película me pareció perfecta, nadi es bueno, nadie es malo, todos son personas con virtudes y defectos, todo concuerda, es tan real, tan sorprendentemente real. Empieza tan simple y todo se complica tremendamente, es una maraña de malentendidos derivados de que NUNCA existe un solo punto de vista para algo: un asesinato (se lo merecía?), una golpiza , una recompensa (se la ganaron?)... primero quieres que lo golpeen hasta morir y momentos después suplicas al dios de la pantalla: "!ya que lo dejen, pobrecito!"
Véanla o ustedes se la pierden



