5 de Agosto de 2005
Una bengala en una noche eterna de fuegos artificiales VI
Sexta parte del relato en Siete que podéis leer completo aquí, la historia se va cerrando y el periodista se encuentra por fín con su objetivo, una mujer llamada July que aguanta cómo puede los pocos minutos que le quedan de vida.
¿Que pasará? No se pierdan este alegre entretenimiento para chicos y grandes.
Y ya saben
Abran el telón.
VI
El periodista- nickname Emisor- entra en la habitación luciendo una larga gabardina gris de keblar y gafas de montura fina con lectores LED. Tiene barba de tres días y aspecto de no haber dormido demasiado desde hace mucho tiempo. Le acompaña una médico de volcado con el pelo azulado y los ojos verdes. Los dos parecen cansados. Ella es la doctora Wong. Es la primera en acercarse al sistema de gravitación.
-Ya ha llegado- le dice.
Ella sonríe con los labios morados por la perdida sanguínea.
El periodista pregunta algo sobre su aspecto y la doctora, con tono seco le explica que ha perdido mucha sangre y que la están reciclando, pero sin garantías. El periodista toma notas mientras escucha. Cuando la doctora se marcha le sonríe.
-Hola, July- Le dice.
Ella intenta hablar con cariño, pero sólo consigue una voz ronca (la semana pasada le practicaron una traqueotomía de urgencia y desde entonces no consigue otro tono de voz)
-Le he dicho que me llame Parker. Todos me llamaban Parker.
-Yo le dije que me tuteara. Estamos en paz.
July Parker se sonríe. Le gusta el periodista. Le gusta como escribe y lo que dice, por eso le eligió.
-¿Vino su hijo?
July tuerce la cabeza en señal negativa y mira al techo, como esperando algo. La médico sale de la sala y el periodista se acerca una silla a la cama. Los segundos pasan con extraña lentitud, marcados por las constantes sonoras de los aparatos de medición.
-No. No vino.
El periodista la mira a través de sus gafas, imperceptiblemente tuerce el gesto con algo de lástima.
-¿De qué quiere que hablemos?
-No me queda mucho- dice ella con la mirada puesta en los lectores de las constantes vitales, como si fueran el tempo de su existencia.- en realidad esperaba que fueras tú quien hiciera las preguntas hoy.
El periodista asiente con la cabeza.
-Bien: Parker, tiene usted ciento seis años, está a punto de morir ¿qué se siente?
Muy directo. Por eso le gusta.
-Me gustaría seguir escribiendo. Es lo único que se hacer.
- Cuando me propuso hacer este reportaje le pregunté el motivo. Usted quería que yo contara su vida. En las dos horas siguientes a su muerte una unidad de volcado copiará sus recuerdos en un disco duro y los almacenará en la red. Toda su vida será accesible para cualquiera, su recuerdo está a salvo así qué... ¿para qué contar esta historia?
July parker suspira mientras nota como una lengua de dolor se extiende por su cuerpo... quizás la última.
-Usted ya lo sabe, si no, no hubiera aceptado.



