17 de Marzo de 2005
la concordia y la memoria- Sobre la retirada de la estatua de Franco
“un símbolo representativo de la concordia entre los españoles”
Eso es lo que quiere Magdalena Álvarez (ministra de fomento) que sustituya a la estatua de Franco que, hasta hace pocas horas se encontraba en Nuevos Ministerios. La estatua que ritualmente veneraban algunos fascistas (pocos) con motivo de alguna apergaminada fecha y que ocasionalmente denunciaban algunos nietos de los muertos, represaliados y exiliados de la dictadura.
La estatua que hace hoy que miles de personas a través de Internet manifiesten su acuerdo o desacuerdo con la decisión emprendida por “el gobierno” con una pasión increíble teniendo en cuenta que la famosa estatua no les había importado una mierda, hasta hace las mismas horas que las que lleva la estatua embalada y cerrada a cal y canto.
Mi abuelo, por ejemplo, que estuvo a punto de ser fusilado con 18 años y que vino huyendo durante días cuando acabó la guerra desde Valencia hasta Madrid, jamás me había comentado nada de la estatua. A decir verdad, no creo que pensara mucho en ella, por otro lado, nadie piensa mucho en mi abuelo, así que están empatados.
Mi abuela, que era enfermera y que intentó salvar sin suerte a miles de soldados republicanos tampoco me ha comentado nunca nada de la estatua. La estatua, como a la mayoría, le importa un carajo.
Eso si. Cuando le pregunto a mi abuelo por Franco me mira muy serio y con las forzadas pausas que hacen los viejos al hablar me dice. “Ese. Era un hijo de puta” y si va por la calle escupe. Y mi abuela dice algunas cosas de estilo similar, con lo que se ve que se acuerdan.
Las estatuas ni son, ni construyen la memoria. Dialogan mudas con la realidad y se funden en el paisaje. Su presencia o su ausencia no cambia nada, es un gesto, uno más de los miles que pueblan las ciudades. El PSOE ha retirado la estatua de Franco de manera un tanto extraña, contraria incluso a su habitual manera de hacer las cosas. La ha retirado rápido. Corriendo. Para que los medios le dediquen una portada, pero sólo una.
Como un truco de magia. Ahora lo ves, ahora no lo ves.
¿alguien hablará el próximo lunes de la estatua? Mis abuelos seguro que no. Mis padres tampoco. Yo tampoco. Igual ni siquiera hablan de ella las miles de opiniones que hoy pueblan la red.
Al PSOE la historia siempre le ha resultado molesta, no como herramienta de folclore, literatura superficial e incluso fílmica, sino como memoria colectiva. Les gustan esas historias hechas “no desde el rencor, sino desde el respeto” (Que diría Garci), esas historias sobre los desastres de “las guerras” la historia higiénica y superficial. Como las estatuas.
Y ahora quieren una estatua que sea un símbolo de la “concordia” entre los españoles. Un símbolo que sólo se puede conjugar en presente descafeinado.
No sobre la memoria de mis abuelos porque qué mierda de concordia van a querer mis abuelos, y mi padre, que durmió dos años con un palo bajo la almohada por si venían a detenerlo. O mi madre, que sigue teniendo miedo a ir a manifestaciones.
Qué coño de concordia. ¿Qué memoría para las decenas de miles de desaparecidos que están en las cunetas de las M algo de toda España? Una que diga, “no os preocupéis, al final nos pusimos deacuerdo” ¿cuándo coño nos pusimos deacuerdo? ¿y porque se supone que debemos hacerlo? ¿Qué acuerdo es ese que me niega a mis abuelos? ¿Qué acuerdo es ese que dice que “todas las víctimas son iguales”? ¿Qué todas la guerras son iguales? ¿Qué todas las violencias son iguales? ¿Qué todas las concordias son iguales?
Si quieren una estatua sobre la concordia que pongan un muro blanco, que a cada persona que pase le diga una cosa distinta. Y así contentarán a quien no le importan las estatuas ni la memoria, al centro inmóvil. Al Consenso. Porque consenso y concordia son la misma cosa.
La que hace que al final todos los muertos sean iguales. La que hace que sea el estado el administrador oficial de memoria.
Abajo, aquí abajo, mi abuelo no para de hablar, y mi abuela me cuenta historias. Y yo las cuento. Y otros las cuentan. Y nos resistimos a esta amnesia tan falsa. Que no nos deja ser quien somos. Nos resistimos hablando y contando. Y somos imparables.
viva franco!!!!!!La gente dice que los obreros son comunistas, mentiras.Mi abuelo era un humilde y pobre trabajador y toda la vida fue fascista.
Yo tambien lo soy y opino que franco mato mucha gente.Pero es lo unico malo que ha hecho porque todo lo demas iba perfecto,respeto,seriedad,mas deberes que derechos,no terrorismo,ni pederastia,ni nada de eso,las cosas eran mas sencillas y la gente se conformaba con poco.Se disfrutaba las cosas buenas de la vida,habian tradiciones tipicas y las gentes las conservavan reuniendose entre todos ayudandose.hay que reconocer que habia mucha hambre pero solo los primeros años



