21 de Febrero de 2005
Ensayo para la música del corto
El pásado sabado día 19 de Febrero asistí al primer ensayo de la música del cortometraje. Dos temas (uno instrumental y otro con letra) compuestos por Felipe Vara del Rey y David Chica.
En un local cedido gracias a las gestiones de María "Señor Lobo" Alvárez, donde también grabaremos, se juntaron un grupo de musicos que a mis oídos se tornaron excepcionales, puedo decir que, por el momento y junto con alguno de los ensayos, escuchar por primera vez la música del corto interpretada por dos guitarras, dos voces, un contrabajo, dos percusionistas, un cajón y un violin, fué de las cosas más especiales que he vivido en todo este proceso. No menos mítico que el momento en que David Chica me tarareo la melodía del tema principal en una cafetería mientras hablabamos del corto y las necesidades musicales que tenía- O sea, mientra yo improvisaba algo con un mínimo de sentido sobre "cine y música".
Amigos y amigas, los músicos son gente especial. Se entienden con miradas. se dicen cosas como ¿no lo ves más tipo...? ¿eh? ¡Ah, claro! ¿por qué no lo tumbamos un poco? ¿Hemos estado un poco bajos? Hacen increíbles ruiditos mientras tocan. Los ojos les hacen sacar chispas. Se emocionan, se transmiten los unos a los otros la intensidad de lo que están haciendo, etc.
Acababan de tocar y allí estaba yo con gesto de gilipoyas, sólo podía balbucear cosas como "eh, guay. Ha estado genial" "Me ha gustado mucho".
Escuchar la música ayuda también a resolver muchas cosas del montaje. En concreto escuchar un cajón en acción me hizo resolver (o al menos eso creo) una secuencia que me estaba provocando algunos sudores desde el día de la grabación.
Veremos. Y seguiremos contando. :=)
Guillermo Zapata a las 06:10 PM | Referencias 0Los músicos somos gente rara, no puedo negarlo, pero no me tires de la lengua para que diga qué me parecen los directores noveles de cortos...;)
Fue una experiencia maravillosa. Gentes de procedencias musicales muy diversas, de trayectorias personales y sonoras extrañas y aparentemente muy diferentes: empollones de conservatorio, artistas de café nocturno, agitadores de calle, recién llegados, solistas consolidados,... y allí convergimos todos para ubicarnos en círculo, cerrar los ojos y dejarnos llevar por las preciosas armonías compuestas por Chica, un ser tan dotado para la composición como para las relaciones sociales. Imagínense quienes le conozcan...
Y así pasamos la tarde, tumbando estribillos, llevándonos el tema a Brasil para devolverlo de nuevo a Cádiz, forzando intensidades, apagando parches de surdo, montando puentes de contrabajos y ensamblando melodías de voz... una tarde que hoy me parece ya muy lejana. Menos mal que es jueves y sólo me quedan unas horas para reeditarla.
Sé que por mucho que nos resistamos no conseguiremos que Guille y la Señora Lobo, fieles a su rol de Médicis modernos, dejen de cuidarnos y de proveernos con bebedizos y comedizos varios... Es una suerte tenerlos como mecenas. Y un placer que Guille haya confiado en un atajo de músicos extraños para acompañar a sus imágenes, y que yo, por ventura, me encuentre entre ellos...
Gracias y hasta mañana...
Felipe | 24 de Febrero de 2005 - 12:02 PM


