8 de Febrero de 2005
Entrevista a Miquel Vidal
La biblioweb de Sindominio ha publicado una interesante entrevista con uno de los miembros fundadores de Sindominio y administrador y editor de Barrapunto Miquel Vidal, que fue realizada para la revista Illacrua.
En la entrevista habla de Software libre y privacidad, algunas de sus respuestas, además de sencillas y didácticas resultan sumamente interesantes, van dos ejemplos:
¿Qué ventajas (técnicas y políticas) crees tu que aporta el software libre versus el software privativo (Windows, MacOS X...) a la gente?
Pese a la retórica de la «defensa del autor» o del «pobre inventor», las cuestiones relacionadas con la llamada propiedad intelectual se abordan desde la óptica de maximizar el beneficio empresarial (o la promesa del mismo) como criterio exclusivo. Es así como se sustenta el modelo propietario, es decir, con la idea incuestionable de que todo programa informático (como toda canción o todo libro) tiene un dueño, generalmente una compañía asociada a su desarrollo o producción. Visto así, parece claro que el modelo industrial vigente requiere cada vez más proteccionismo político, económico, legal y técnico, para garantizar la propiedad privada del software y el beneficio privado, incluso a costa de cercenar innumerables libertades básicas de los usuarios. Este es el discurso al que estamos acostumbrados a escuchar, la defensa de la propiedad intelectual a cualquier precio, por encima de cualquier otro derecho, y que solo atiende a los intereses privados de los propietarios de los derechos (que rara vez son los propios autores).
Sin embargo, si ensanchamos el punto de vista e incluimos la prosperidad, el bien común y la libertad del público en general, las cosas aparecen de otro modo. Si nos circunscribimos al ámbito del software, sucede que los efectos negativos del modelo propietario son extensos e importantes, tanto para la sociedad —pues se fomenta la picaresca en forma de «piratería», y se promueve la insidiosa idea de que compartir las cosas con tus vecinos está mal, modificando las leyes para criminalizar todo tipo de conductas (desde compartir un libro electrónico a visionar un DVD en un sistema no previsto por el fabricante)— como para los programadores y la innovación técnica en general —ya que se corta de raíz el proceso evolutivo del desarrollo del software (el código cerrado y el secreto industrial obliga a empezar siempre desde cero)—. El modelo propietario supone en la práctica la dependencia de una sola compañía, el fomento de los monopolios, el freno a la innovación, la proliferación de sistemas inseguros (virus, troyanos, puertas traseras...) y, en fin, la ausencia de libertad y de seguridad para usuarios, instituciones y empresas, que pagan mucho por licencias de software generalmente muy deficiente. El software libre, por el contrario, fomenta en primer lugar la libertad, facilita la detección y la corrección de problemas de seguridad, abarata los costos, permite el desarrollo de industria informática en regiones periféricas, permite unas reglas del juego iguales para todos y crea buenos hábitos sociales y económicos.
¿Y a los movimientos de base?
Por un lado (el lado más «práctico»), les permite disponer de herramientas libres para su comunicación y sus proyectos, con lo que eso supone de 1) privacidad (pensemos lo importante que puede llegar a ser disponer de herramientas no comprometidas en sitios donde no existe libertad de expresión), 2) flexibilidad (para adaptar las herramientas a sus necesidades) y sobre todo 3) coherencia de los contenidos críticos con el vehículo con el que se expresan dichos contenidos (por ejemplo, resulta incongruente predicar en contra del poder de las grandes corporaciones usando herramientas informáticas privativas con las que las megacorporaciones se enriquecen y cimentan su poder sobre los usuarios).
Por otro lado (el lado más «político» o «estratégico»), apoyar y promover el movimiento del software libre (no solo usándolo sino promocionando los valores éticos y políticos que tiene detrás) ofrece un magnífico ejemplo a los movimientos de base de cómo una lucha puede ser al mismo tiempo radical (en el sentido de cuestionar de raíz aspectos fundamentales del actual sistema basado en la propiedad privada) y de masas, de cómo un movimiento cooperativo, horizontal y descentralizado puede convertirse en masivo sin necesidad de auto-marginalizarse ni de estar a la contra (anti-*), sino construyendo desde ya mismo otro camino, sin perder un solo segundo en quejarse de lo «malos» que son los propietarios.
Guillermo Zapata a las 03:37 PM | Referencias 0Kaejane metiendo en su Blog una autoentrevista de su mentor Miquel que se hizo a sí mismo. Esto es el colmo de la endogamia Rancia.
nombre | 22 de Octubre de 2005 - 12:05 AMigual está buena la pseudoentrevista, no importa quién responde, puede que hoy ya no sea él mismo.
planeta x | 25 de Agosto de 2008 - 10:59 PM


