23 de Febrero de 2004
CAMBIOS EN LA INDUSTRIA DISCOGRÁFICA
Hoy traigo un artículo aparecido en La Vanguardia por la gran lectura que se puede extraer del mismo,hay que fijarse en parrafos como.."140 millones de clientes por semana. El 87% de los norteamericanos compró en Wal Mart en el año 2003. Su decisión de incluir un libro o un disco en su reducida oferta lo convierte en best-séller. " sólo con que el 10% de los clientes semanales decidan comprar la oferta,el artista vende 14 millones de ejemplares de su disco o libro en ese periodo...
La diversidad musical, en peligro
La quiebra de la cadena de tiendas Tower en EE.UU, síntoma de la crisis
ANDY ROBINSON - 23/02/2004
Nueva York. Corresponsal
Una de las paradojas de la industria musical en EE.UU. es que cuanto más grandes son las empresas que la dominan, menos variedad ofrecen. La última víctima del proceso homogeneizador es Tower Records, cadena que acaba de suspender pagos. Creada en 1960 en San Francisco, tiene 93 tiendas que destacan por la amplia gama musical que ofrecen. Ahora negocia su futuro con los bancos.
Con la irrupción en la distribución discográfica de las cadenas de grandes superficies como Wal Mart y Target u otras de productos electrónicos como Best Buy o Circuit City, las tiendas especializadas han perdido su mercado más rentable. La oferta de música en internet remata la faena. Hace 15 años había hasta 70 cadenas especializadas en discos en Estados Unidos; ahora hay una decena. Muchas tiendas independientes se han ido a pique y las que sobreviven es gracias a las ventas por internet. Wal Mart –la empresa más grande del mundo, con sede en el sur profundo de Arkansas– sólo vende la música más comercial, de Justin Timberlake a Christina Aguilera. Pero Wal Mart ya es responsable del 50% de las ventas de discos en EE.UU. Al acaparar las ventas de los discos más rentables, cadenas como Wal Mart “han machacado los márgenes de beneficios de tiendas como Tower”, explica Ed Krisman, de “Billboard”. “Le quitas a Tower su porcentaje de las ventas de Britney Spears y OutKast y no puede rentabilizar productos más minoritarios”, dice Duncan Browne, de Newbury Comics, una cadena de discos en Boston. Si se tratase de la venta de palomitas de maíz o de pasta de dientes, nadie vería un problema. Pero, debido a la desaparición de las tiendas especializadas, se estrecha la oferta de algo tan esencial como la música. Conforme desaparecen tiendas como Tower, “la mayoría de los consumidores se van desplazando a una banda mucho más estrecha de música: las 25 canciones programadas en las radios y las 20 seleccionadas por la MTV”, dice el experto Burt Flickinger.
Para quienes viven en grandes ciudades siempre hay acceso a una tienda independiente. Para los demás, sólo queda internet y la piratería. Las cadenas especializadas mueren atrapadas en la pinza de Wal Mart y las ventas on-line. El “mainstream” lo devora todo, hasta el hip hop. Un ejemplo: los premios Pazz & Jop del “Village Voice” –teórica alternativa a los Grammy– eligieron a OutKast, Beyoncé, The White Stripes y 50 Cent. Casi igual que los Grammy.
Algo parecido pasa con los libros. A medida que Wal Mart y su filial Sam's Club se hacen con una mayor parte de las ventas de best-séllers, diezman las ventas de los libros más rentables a librerías independientes y hasta complican la vida a cadenas especializadas como Barnes&Noble y Borders. El proceso es circular ya que Wal Mart tiene poder suficiente como para crear éxitos de ventas. Tiene casi 5.000 almacenes y 140 millones de clientes por semana. El 87% de los norteamericanos compró en Wal Mart en el año 2003. Su decisión de incluir un libro o un disco en su reducida oferta lo convierte en best-séller.
Pero Wal Mart es sólo el último eslabón de la cadena que selecciona las canciones que el mundo escuchará y comprará. El holding radiofónico Clear Channel –otra empresa del sur evangélico con sede en Austin (Texas)– tiene 1.225 emisoras, más del 10% del total: un “alcance” nacional muy solicitado por los publicitarios. “Se homogeneíza todo en busca del denominador común mas bajo”, dice Browne. La música en directo no se escapa. Propietario de 135 locales, Clear Channel casi monopoliza la organización de giras. Según Jeff Sharlet, autor del libro “Killing the Buda”, “la música en directo pasa por la misma ruta que la radio: canciones que suenan igual se interpretan en locales iguales”.
Pues resulta que segun la $$$$ & co las tiendas especializadas cierran por la piratería y por que los músicos ponen sus obras en la red para distribución gratuita como le escribió uno de Zaragoza a los Hoka Hey de Valladolid...
Señor señor...¿para cuando unas dosis de inteligencia?
Hasta pronto amigos
Carlosues a las 10:15 AM | Referencias 0¿Inteligencia?. Los de la $GAE deben de pensar que la inteligencia está en los billetitos de 500 euros (los más inteligentes).
Deben de creer que se es más inteligente cuanto más dinero haces, y no, no es así. Se es más inteligente cuanto más se sabe aprovechar lo que la tecnología nos da, y eso es algo que ellos no saben hacer. Si se fijaran en el artículo publicado aquí, se darían cuenta de que el futuro de todos los artistas y de la música en general está en ofrecer productos novedosos, otras alternativas a la compra tradicional de discos.
¿Se darán cuenta?. Espero que sí.
Alberto | 23 de Febrero de 2004 - 10:25 AMA mi la frase que más me ha chocado es: "se estrecha la oferta de algo tan esencial como la música".
Siguen queriendo hacernos creer que la música es algo de lo que no podemos prescindir, que tiene una importancia extrema, quizás más que el comer, el dormir o el trabajar. Y por eso es tan importante salvarla de "piratas" y "pendejos electrónicos", y hacer pagar un impuesto revolucionario (¿o debería decir terrorista?) a todo el mundo. Sean inocentes o no. O sí, da igual, todo sea por salvar la cultura musical.
Es gracioso, quizás hace unos años me habría parecido que esa frase tenía algo de razón, pero ahora mismo puedo vivir perfectamente sin escuchar "Buleríaaaaaaas, Buleríaaaaaaas" de Bisbi, la voz cada vez más cascajosa de Alejandrito, o los refritos "grandes éxitos de cuando yo era alguien" de Ramoncín.
Los tiempos han cambiado, y ahora esta gente no pueden convencernos de que necesitamos consumir música. Y es que "no es lo mismo, no, no, no es lo mismo".
aerostata | 23 de Febrero de 2004 - 03:01 PMInteligencia?? por parte de quien??? desde luego la Sgae son los que mas inteligencia demuestran, en un mercado tradicional cada vez mas limitado han conseguido que la unica alternativa a los bisbal d 18€ en una tienda sea el bajarse musica d inet y gabarla a un cd con lo que ellos se aseguran su parte del pastel, yo kreo k la falta d intelignecia es por parte de los artistas, no por parte d sus "dirigentes" que encima les tienen engañados y se creen todavia que la unica posibilidad para que la musica subsista pasa por ellos
caraccioli | 24 de Febrero de 2004 - 11:22 PM