17 de Septiembre de 2011
Contenido y Publicidad, objetivos diferentes
Estudié Latín y Griego en el colegio. Abandoné las Matemáticas pronto. No porque no me gustaran, sino porque no se me daban bien. Me volví a encontrar con ellas en mi Máster en Navarra y conviven conmigo en buena parte de mi carrera profesional. Pronostico otro año complicado, en el que seguramente asumiré nuevas funciones y mi escapada mental, que es este blog, volverá a estar abandonado como las casas de la playa en invierno. Mientras, me he hecho con rotuladores para pintar en los cristales y he puesto zonas en casa para pintar ideas y números que me inspiren post de analítica web. Lo malo es que en la cocina se han creído que el uso del mismo es también para la lista de la compra:
Leo a Juan Varela escribir sobre un concepto interesante: postpublicidad. Hablan sus autores de una publicidad de relaciones entre marcas, experiencias y branding emocional en donde el contenido publicitario y el ciudadano experimenten un vínculo. Los americanos, que tienen esa obsesión lúdica por verbalizar sustantivos constantemente lo llaman engagement.
Si bien Internet es el mejor medio para establecer este nuevo objetivo publicitario de incalculable valor y precio sin tasar, las grandes partidas, esas que sí tienen moneda única de intercambio publicitario, viven en un recinto privado basado en dos criterios que son premisa en cualquier planificación: máxima cobertura posible y alta frecuencia al menor coste posible. Esa esclavitud de un GRP de creencias compartidas y mitos a veces indemostrables, choca de lleno con la audiencia de Internet.
La métrica usuarios único mensual es contraproducente enmuchas ocasiones, porque muestra engordaderas de cookies. Una ineficiencia lógica de una época en la que interesaba decir que tenías mucha audiencia aunque fuera a costa de otros aspectos más interesantes como tu influencia, la recurrencia de tus visitas, la fidelidad, el reconocimiento de tus contenidos, la comunidad alrededor de tu marca o la susceptibilidad publicitaria. Volumen que Google y las redes sociales han venido a demostrar como irrelevantes. Incluso el comercio electrónico.
Los medios, sí, conviven en esta ilógica del mercado:
Lo que creemos que significa tener mucha audiencia en materia publicitaria: (esto es lo que el planificador cree que está pasando, mete dinero en una ecuación estable entre volumen y recurrencia)
Lo que significa realmente: (esto es lo que pasa realmente, se premia la audiencia infiel porque creemos que la cobertura tiene recurrencia... y no necesariamente)
Las televisiones consiguieron una adecuación de volumen y recurrencia interesante. Muy favorecida por contenidos sensacionalistas, pero sobre gustos mayoritarios es mejor no opinar. Lo que sucede en Internet es que el tabloid no genera recurrencia, pero sí volumen, y por eso nos encontramos en un ecosistema contrario al idílico:

Me sigue haciendo gracia esto:

Vanidad sin instrucción... pero casi me hace más gracia esto:

Pero, ¿sabéis qué? Estoy cansado de explicarlo. Si no se miden cosas iguales no se deben comparar. No te sonrojes porque Euroresidentes te pase, ni digas cosas que no son, porque entonces tendremos titulares diciendo que Euroresidentes es el segundo medio digital más visto de España, y demás majaderías por el estilo... Dí que algo queda, pero este mercado necesita que la gente empiece a profundizar mucho más sobre dónde mete sus baners y sus dineros... Que no todo es audiencia y, aveces, cuanto más, de peor calidad. Por lo menos en materia publicitaria.
Para entender este post la nube de Tags se constituirá de varias palabras: cobertura, objetivo, frecuencia, fidelidad, contenido, armonía, equilibrio e influencia. Son algunas de las causas que han generado que los diarios impresos y la publicidad hayan suspendido su centenario idilio.
Hay una frase, atribuida a Oscar Wilde, que a me encanta:
"El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla"
Conocer la verdad suele ser el desencadenante de miles de crisis, rupturas, separaciones, enfados, o conmociones en la fuerza de la autoestima. La publicidad, gracias a Internet, está en esta fase. Eso que se vendía como la panacea de las necesidades de los anunciantes, eso de "aquí se puede medir todo", ha terminado por ser un cancer para el resto de medios. Pero ojo, la enfermedad ya estaba, no la produce la red, sino que lo demuestra, como un teorema matemático que da luz a miles de años de sombras. Se puede profundizar mucho sobre estos aspectos, pero la Investigación de Audiencias convencional era una verdadera estafa. Me disculpen, pero era una farsa. Técnicamente, perfecta. Estadísticamente, intachable. La auditoría, inigualable. Pero el ecosistema que daban como resultado era una fe colectiva, un pacto de mercado sobre algo en lo que creer, sin sustancia real.
Hay cosas que no queremos saber. Realidades empíricas sobre bases estadísticas que obviamos por nuestro propio bien-estar. Y en eso estamos, osea, pensando que todo está ok cuando en realidad nadie lo ve:

Un baner. Un roba, un jumbo... qué más da! Si no hay creatividad, deje de analizar impresiones y CTRs porque da igual. Es lo mismo. Si solo hay lectores de una página, millones de cookies aterrizando en un contenido ciego en materia publicitaria qué más da. Nadie lo ve, a nadie le impacta. Impulse en el medio el mensaje, compre formatos efectivos, pero tenga algo que contar. Eso es la publicidad en Internet. Porque si quiere volumen, váyase a Google, si quiere frecuencia, a Facebook (aunque más les vale que metan formatos de impacto, porque su publicidad, les guste a o no, no se ve tampoco).
El divorcio no entre publicidad y diarios no empieza por la pérdida de lectores, sino por un cambio de percección del uno con el otro. La armonía se produce cuando cada contenido es visto de manera recurrente por el 100% de los lectores que conforman un mercado. Ese ecosistema puede verse alterado al alza... o a la baja. Los diarios necesitamos que los contenidos sean apreciados y premiados con recurrencia. Si ella, solo haces contenidos puntuales, historias que posicionan bien y traen tráfico, pero no invitan a volver ni potencian una marca. El contenedor dice mucho, las historias también, pero ahora tenemos sistemas censales capaces de procesar el comportamiento del lector n tiempo real:

Sirva ese extraordinario ejemplo del Proyecto Araña para ilustrarlo. Tiempo real sobre los usuarios entrando en un contenido. Sencillamente fascinante:

Y de cada usuario podríamos completar una ficha aún mejor:
+ recurrencia + tipo de entrada + origen geográfico + impacto potencial sobre campaña + acciónes + tiempo en el sitio (por landing page) + recomendación social (botones accionables) + compra (conversión) + engagement + potencial recurrencia sobre acontecimiento + histórico de visita por temas + ...
El que busca la verdad, con un sistema censal se acerca mucho a entenderla...
Ecosistema. La gestión del contenido y del medio. Potenciar visitas al site en virtud de la generación de historias. Luego se puede establecer un entorno idílico. Si creo 5 piezas de contenido. 1 al día y actualizo y vendeo desde una home distribuidora con brand. El mundo ideal de 5 habitantes es que entren todos, cada día y lean el artículo que vendo dsitribuido en home. 5 uu / mes; promedio diarios 5, hacen 25 visitas y 50 PV. No quiero alteracione spor arriba ni por abajo. Cualquier alteración, por arriba o por abajo desordenan el objetivo cualtificable del contenido. El no medible, la influencia, pero el resto de valores los cubro. Para el anunciante entramos en una sintonía con sus objetivos de cobertura, la máxima y frecuencia:
Si atendemos solo al objetivo publicitario, la métrica publicitaria es errónea. Debería siempre establecerse sobre un promedio diario y no sobre una métrica mensual... De lo contrario, la cifra mensual puede no reflejar la veradd sobre la franja promedio diaria. Sin embargo... la publicidad se basa en criterior mensuales, como así lo hace también las notas de prensa de los medios...
Este error se acrecienta con la información mensual de los páneles de audiencia, única fuente presente en las planificaciones. Al no ofrecer un dato diario, no se sabe la parte importante, que es la que debe unificar el objetivo del contenido con el publicitario. Los Adservers buscan rendiemiento de volúmenes, pero tampoco resuelven el problema.
De este modo, y dada la complejidad de las puertas de entrada que usa el usuario y, en ocasiones, su antagónico comportamiento sobre el contenido, publicidad y medios están en una encrucijada. Si quieres volumen nadie ofrece más que Google, si quieres recurrencia Facebook, por lo que los medios deben mostrar su atractivo en influencia y susceptibilidad publicitaria por encima de ambos aspectos. De ahí que haga falta que la conversación entre analistas web y planificadores se intensifique para entender cómo maximizar campañas, más allá de los adserver y métricas que no dicen nada... ni del lector... ni, lo que es peor del contenido que se ofrece.
AdriánSN a las 12:05 AM | Referencias 0
consigues que te lea un domingo por la mañana antes d comprar el pais :)
magnífica reflexión, mucho que pensar.
así como primera reacción, yo añadiría dos puntos:
1) es necesario ligar las métricas del medio con las del site del anunciante, para tener una correcta idea del rendimiento publicitario. y no me refiero a medir conversiones, sino a completar la imagen. la medición en site del anunciante puede ayudar mucho a definir el valor del medio publicitario
2) no hay que renunciar al medio publicitario como generador de valor más allá d "branding".
el medio que logre sacar partido de estos puntos, además por supuesto de todo lo que comentas, tendrá un buen futuro, creo.
pero me temo que esto implica, como he dicho muchas veces, renunciar a una moneda común de intercambio publicitario. debe existir, pero ser sólo un dato más de muchos.
de lo contrario, los medios morirán luchando por un mercado ficticio. y mal medido. quien quiera peces que se moje el culo, dicen ;)
pere rovira | 18 de Septiembre de 2011 - 11:01 AMQuerido amigo: si bien comparto la mayoría de puntos que expones, he de hacerte notar que, mientras estés a sueldo de un medio, está muy feo criticar exclusivamente a la competencia por hacer lo mismo que hacen tus jefes: tratar de vender su producto lo mejor posible.
Lector | 18 de Septiembre de 2011 - 11:27 AMLector,
gracia spor tu comentario. Ya sabes que donde manda patrón, puede llegar a ilustrar marinero. O no... pero te agradezco tu comentario
Adrián Segovia | 19 de Septiembre de 2011 - 10:20 AMMás allá de la cobertura y la frecuencia, creo que el gran problema de la efectividad de la publicidad en un medio es la cantidad de formatos que pueden condensar en páginas de scroll infinito. Por ejemplo, en la home de lainformacion.com puedes encontrar 2 superbanners, 1 robapáginas y 6 botones. Qué sentido tiene ser creativo si sirven tu publicidad en un espacio que nadie ve?
Bárbara Mackey | 19 de Septiembre de 2011 - 11:18 PMAdrián,
Me ha encantado el artículo.
Pere,
Medir conjuntamente toda la cadena de valor, desde medio a anunciante y, como dices, no sólo para ver conversiones, es muy interesante. Ahora, a ver quién le pone el cascabel al gato. Por un lado eso significa taggear sitios y piezas con un sistema común y, sobretodo, compartir la información.
¿Está un anunciante dispuesto a compartir con 50 medios los resultados de sus campañas de extremo a extremo? Me temo mucho que no.
En información también es un mercado muy desigual. Y muchas agencias juegan a recuperar datos a ambos lados para no compartirlos y usarlos ellos como palanca para "controlar" al anunciante.
Bárbara,
El problema es tanto el medio que añade posiciones sin parar, como el anunciante que quiere precios de derribo y que acaba aceptando posiciones que valen justamente lo poco que se paga por ellas.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que en no todos los medios se dan las mismas tasas de scroll de los usuarios. Y que, no es sólo importante la altura en la página, sino la posición (columna central o no) y también el tamaño. A veces una posición más baja, pero más grande y en columna principal es bastante más efectiva.
Julio Alonso | 20 de Septiembre de 2011 - 05:43 PMEn primer lugar, felicidades por el artículo, es fantástico y creo que necesario.
Estoy absolutamente de acuerdo con el tema de los precios que comenta Julio, parece que cobrar 4 euros por un robapáginas ahora es un robo cuando hace 2 años era absolutamente normal. La llamada rotación general y el bulk está haciendo muchísimo daño y eso provoca que haya cada vez más formatos en posiciones poco visibiles. Es la nueva fórmula de hacer branding con precios de performance.
En cuanto a los planificadores Bárbara, al final a muchas agencias les interesan las impresiones y el formato que tienen disponible, para que complicarse mucho más... Por cierto, un besazo! que hace 6 años que no nos vemos ;)
Javier
Javier Sanz | 21 de Septiembre de 2011 - 01:50 AMCon todos sus defectos y limitaciones, la medición de la tele sí proporciona la visión general que comparten todos -medios, agencias y anunciantes-. El coste (en un medio unidireccional y masivo) es la dictadura de un indicador obtuso, el GRP, aunque de esto tiene mucha culpa doña Publiespaña y su tradición comercial de encefalograma plano.
Sobre las distinciones por formatos, la saturación y la pérdida de visibilidad, mirad la iniciativa Make Measurement Makes Sense: se requiere medir también este tipo de cosas para dar a cada uno su justo valor. En ello hay que estar.
En general la medición determina la comercialización y en digital apenas hemos empezado a medir audiencias -no tráficos- con una cierta granularidad: la mayor granularidad traerá más sofisticación (y menos felicidad).
En todo caso, efectivamente deberemos entenderlo como una capa reglada y sindicada de datos, sólo una entre las diversas capas que digital aporta y que deberán ser trabajadas de un modo más ad hoc: en la cadena de causas y efectos que llevan a cerrar una venta, algunos eslabones son compartibles y alineables, otros, no (o al menos no todavía). Pero todos son medibles, para nestra suerte o desgracia.
