1 de Agosto de 2010
De Hearst a Huffington y el periodismo cíclico
Hubo una frase en ciudadano Kane que modificó mi esquema de pensamiento sobre la idílica manera de hacer periodismo que tenía cuando entré en la Facultad. En un momento de la película, un hombre mayor que llevaba las cuentas del supuesto William Randolph Hearst, dijo: “no es tan difícil hacer dinero, cuando es sólo hacer dinero lo que se pretende”. Hearst contaba con 60 oportunidades para que su periódico tuviera éxito. Tenía una fortuna personal de 60 millones de dólares y cuando cada año le anunciaban que había perdido un millón, decía: “tengo 59 oportunidades más para que mi periódico tenga éxito”. Luego se inventó una guerra y lo consiguió.
Creo que no lo hizo por dinero. Ya lo tenía. Creo que lo hizo por poder, que es el estadio colindante para el que ya tiene dinero. El poder es ese asiento contable que no figura en la cuenta de resultados de los diarios más importantes del planeta. Pero está ahí. Es un intangible a veces superior al propio valor bursátil de la cabecera. Es aquello por lo que Carlos Slim invierte en The New York Times, aún sabiendo que ese dinero invertido rentabilizaría el doble en otros sectores. El poder se relaciona semánticamente con la influencia (sobre la opinión pública) y necesita una virtud: la credibilidad. Esto es obligatorio, pero tremendamente dificil de explicar en un MBA. Por eso yo hice uno especializado en Gestión de Empresas de Comunicación.
El cocktail parece sencillo. Internet, pensaban algunos, ayudaba a hacerlo más sencillo, pero la realidad es que por un Huffpo hay 30 medios digitales que echaron el cierre. Es así. Dicen que ya no quedan empresarios como Hearst, dispuestos a 60 intentos por millón perdido. Ahora la caja se gestiona con riguroso pudor económico. Ahora se buscan “controllers”. Y se abandona el periodismo. Hearts se mofaba de sus financieros. Claro, él podía. “Usted traiga una historia y yo haré la guerra”. Periodismo, mientras el financiero apuntaba los gastos del viaje del corresponsal que, sincero a lo que veía, le decía a su jefe: "yo no veo nada".
El último que intentó jugar a esto del periodismo fue un tal Factual. Nacio muerto. Algunos mirarán de reojo a los de los despachos buscando responsables. Y los encontrarán. Pero no como pretende el profesor Piqué. Error. ¿Todos en el mismo saco? Estaban muertos, pero no lo sabían. Esta viñeta lo explica:
Nacieron de pago y murieron abiertos viviendo ajenos a la fuente de ingresos. Aquí sí. Brillante, el profesor Piqué:
"ERROR: El periodismo no vive de la publicidad. Es al revés: la publicidad vive del periodismo. Si el periodismo espera que le vengan a poner anuncios para mantenerlo, estamos perdidos"
El periodismo no suele tener la palabra negocio asociada a ningún buen proyecto. Se empieza por el contenido. Y muchos proyectos acaban también en eso. Para que todo fluya, como antes explicaba, la combinación ha de ser algo así:

Muchos diarios, digitales o no, nacieron con la palabra periodismo por delante de la palabra negocio. Y así acabaron, haciendo periodismo pero sin ser un negocio. Por eso en la ecuación perfecta el negocio debe estar presente porque al final garantizará el resto. Lo mejor para para el periodismo es la inercia en el negocio, porque garantiza la libre ejecución del oficio. La prensa escrita lo consiguió durante más de 100 años. Les doy otros 100 años a los que cumplan con las tres variables: Contenido, Credibilidad y Opinión (conversación). Arianna Huffington dice que el negocio (la rentabilidad) está a punto de llegarles. Ahora queda sostenerlo 100 años. A dos millones de lectores diarios del NYT. Hay gente que dice que le pisa los talones. 2 millones diarios no son poca cosa. Más que de la audiencia, lo que sí le debería preocupar al NYT es que esa audiencia del Huffpo tiene pinta que puede dotarle a ese contenido de credibilidad y crea opinión. Es un medio con influencia. Y nativo. Ahí tiembla.

Al NYT el asunto le preocupa. Pero en la buena dirección. Veo a su director tranquilo. Un poco mal aconsejado respecto a Google, pero en definitiva tranquilo porque sabe que lo que le salvará es el periodismo, eso que saben hacer y han sabido hacer mientras los otros van haciendo aprovechando las nuevas ventajas del medio. Ventajas que se pueden aprender. "Yo nodejaría el destino de las noticias en manos de Google", le dijo Bill Keller, Director de 'The New York Times', al periodista de EL PAÍS Joseba Elola.
Ni quieren, y si no son rentables mucho menos.
No sé si faltan empresarios como Hearst o periodismo. El caso es que el contexto tecnológico implica adaptación en todos los sentidos. Un blog podría haber modificado muchos productos informativos de hace años. Por lo tanto, lo que no cambia es que en el centro están las historias, los contenidos. El negocio llegará para el que los tenga.
AdriánSN a las 11:00 PM | Referencias 0Querido: quizá no es el poder la palabrta, sino la infliuencia. Las pérdidas de las múltiples cabeceras económicas españolas y los nuevos inversores que aparecen siempre tienen que ver con la relación coste beneficio entre el tamaño las fortunas que compran y lo que ganan creando titulares. En su formato más chusco, constructores pagando teles locales. En su formato más chusco, el periodismo desaparece totalmente para ser amarillismo.
La segunda observación, que viene al pelo con el caso soitu, es que consolidar cabeceras es un trabajo de años. Muchos años. De siempre. En el pasado al menos, una vez hecho, duraba, como dices, cien años. Alguien debería repasar lo que le costó a Diario16 alcanzar la rentabilidad en pleno cambio sociológico español y, posteriormente, a El Mundo en otro cambio sociológico.
Que todo empieza en el contenido y que el contenido, por definición, no es predecible es de esas obviedades que molestan: en el fondo, es como si fuera un azar. De hecho, el contenido que triunfa lo es. La prensa tiene que renovar todos los días el invento y construir confianza exactamente como un banco. Y ahí tenemos La Información, un montón de pasta e irrelevancia total en la creación de la agenda social.
Gonzalo Martín | 23 de Agosto de 2010 - 10:16 AM
