13 de Junio de 2008
Eduardo Medinaveitia , Aterrorizado
Eduardo trabaja en una Agencia de Medios y es, probablemente, la persona que más sabe de medios en nuestro País, pues son muchos años estudiando tendencias, haciendo informes y analizando la inversión publicitaria.
Hoy ha publicado en su blog un inquietante artículo: ¿Se muere la prensa de pago? Y dice estar aterrorizado ante los indicadores que maneja sobre intención en la inversión publicitaria. Lo dice Eduardo, y eso es como para pensárselo.
Somos muchos los que hemos detectado de hace tiempo un evidente cambio en el consumo de Información. En mi caso, finalicé mis estudios de Periodismo en la Universidad de Navarra en el año 2002. En mi clase, casi nunca había diarios impresos en los brazos del personal. Sólo la irrupción del gratuito Vivir Pamplona, Editado por Diario de Navarra como estrategia defensiva ante la llegada de los gratuitos nórdicos, originó que el aula tuviera algo de papel en las mesas. Y estábamos formándonos para ser periodistas… por lo que imaginaros en otras Facultades.
En los intermedios de las clases, todos asistíamos al aula de ordenadores a leer los diarios online. Era el año 99 // 00, y la cosa ya empezaba a ponerse fea para la prensa de pago, pues no conseguían, ni siquiera, enganchar con un público objetivo tan real, afín y cercano. Y eso que de camino a la facultad pasábamos por varios puntos de venta, aunque, en este caso, el hábito no hacía al monje.
En esos tiempos, emergieron los gratuitos y la reacción de la Prensa de pago no se hizo esperar: trabas legales a su distribución. No sirvió de nada. También, estábamos en plena Crisis de las .com. Eran tiempos del Pop-Up de ABC.es (quiere usted ver las últimas noticias) y se cuestionaban los modelos de negocio online acerca de la gratuidad del contenido.
Con este contexto, la Prensa de Pago sentía que había controlado sus amenazas. El problema es que nadie se preocupó del lector, que seguía cumpliendo con su rutina diaria, despertándose con la Radio, mirando el Informativo en TV y abandonando a la prensa paulatinamente (excepto su lectura en locales públicos, pero de pagar nada).
Hoy en día, los gratuitos son los más leídos, los medios online cumplen con una calidad e índices de usuarios importantísima y la prensa de pago sigue igual. ¿Igual? Bueno, parece que entra menos publicidad. Parece que el anunciante se cuestiona las relaciones notoriedad / afinidad y efectividad / precio de la inserción del anuncio en medios impresos de pago. Hay sustitutos mucho más baratos y parece que igualan la efectividad reduciendo costes.
Y sí, la calidad, credibilidad y creación de opinión es importantísima, pero ¿tanto como para encarecer la tarifa publicitaria en esos niveles? Los anunciantes empiezan a pensar que no. Las ventas se sostienen por la promoción, pero no crecen como para que la dependencia de la venta al número adquiera más protagonismo en la cuenta de resultados. La publicidad se cae. Las redacciones crecen o se mantienen, pero hay menos ingresos. Menos dinero para pagar más. Los fantasmas del ERE planean entre las redacciones con tazas manchadas de tinta de pago. Eduardo dice estar aterrorizado. Pasarán cosas. Mi propuesta la publiqué hace unos días.
