Noviembre 15, 2008
Persiguiendo piratas: la frontera HASH
Hemos visto últimamente diversas sentencias judiciales en contra de las SGAEs de turno. En realidad, su margen de maniobra se ha reducido considerablemente. Los jueces no consideran que enlazar a archivos sea delito. El año pasado, Promusicae se encontró con la desagradable decisión de que las telecos no tienen que comunicar los nombres de los usuarios de redes p2p, ya que no se trata de un delito grave y no ha lugar a emitir una orden judicial. En otros casos, los jueces consideraron que la posesión de videos descargados podía perseguirse, si acaso, mediante la vía civil, pero no la penal. En suma, la sociedad no considera que la mal llamada piratería informática sea una amenaza que exija el uso de la artillería pesada judicial, mal que le pese a Guisasola, Bautista, Farré y compañía.
Pero entonces, ¿cómo en países como Francia siguen en el intento? ¿Y cómo, si lo consiguen, podrán identificar al que se descarga tal o cual video? ¿No se supone que las comunicaciones están protegidas por la ley? En efecto, así parece. Pero hay un truco para conseguirlo.
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