22 de Marzo de 2009
Sistema Televisivo de Unidades, sección meteorológica (invernal)
¿Harto de usar el Sistema Internacional para calibrar cuantitativamente los efectos del último desastre meteorológico? Sí, la verdad es que usar centímetros ya no se lleva. Pero no tema. He aquí nuestra ampliación del Sistema Televisivo de Unidades a la información meteorológica.
EL CENTÍMETRO DE NIEVE Esta unidad está en desuso, y debería ser eliminada. A fin de cuentas, ¿quién sale a la calle con una regla en la mano tras una nevada? Se recomienda su sustitución por la de la regla humana: NIEVE HASTA... (los tobillos, las rodillas, las caderas, etc). El problema es que el cuerpo humano no está lo bastante bien milimetrado, y entre los tobillos y las rodillas no hay forma de detallar mucho. Lo mejor es mostrar imágenes de gente andando por la calle, o de coches con la capa de nieve sobre el techo. Que esto es un informativo televisado ¿no? Pues a mirar y punto pelota.
En relación con las lluvias, el LITRO POR METRO CUADRADO sigue siendo unidad de rigor, pero usándola mal. Hay que limitarse a hablar de tantos litros de agua, sin indicar si son por metro cuadrado, por hectárea o por estadio de fútbol. Algún día nuestros teleinformadores se darán cuenta de lo ridículo que suena eso de "han caído veinte litros en el centro de Segovia", porque vamos, si son tan sólo veinte litros eso no da ni para un calabobos. Eso de relacionar litros con metros cuadrados, aunque técnicamente más correcto, da mucha pereza.
EL PUEBLO AISLADO Evndentemente, cuantos más pueblos hayan quedado aislados, más gorda es la nevada. El problema es que no todas las provincias tienen igual número de pueblos aislados, con lo que esta medida sería poco fiable. También tiene el problema de ser un parámetro cuyo valor está en relación con la proximidad a Madrid. Es decir, un pueblo aislado en Boadilla del Monte equivale como a una docena de pueblos gallegos. Esto es una manifestación del fenómeno conocido como madrileñitis centrípeta, del que hablaremos otro año. Puede usarse si no hay otra cosa, sobre todo si queremos transmitir una idea de idílico paisaje nevado, o si queremos elevar la tensión un poco.
LOS NIÑOS QUE NO HAN PODIDO IR A CLASE Suena a chorrada, pero mandan al espectador un poderoso mensaje: la nevada ha sido tan gorda que ni los niños han podido llegar al colegio. En una sociedad en la que los niños son lo más valioso y digno de ser protegido, decir que no pudieron llegar al colegio transmite una idea de catástrofe total, de desaparición de los servicios públicos, de que el tejido básico de nuestra civilización se encuentra al borde del abismo. Por supuesto, podríamos fijarnos en otros problemas de interrupción de servicios, pero el impacto sería inadecuado. Si hablamos de que se ha ido la electricidad, el agua o el suministro de lacasitos, no llama tanto la atención porque no representan un problema a corto plazo y, de todos modos, todos los hemos sufrido incluso sin situación de alerta. Tampoco podemos decir que las ambulancias o los bomberos no pueden llegar a su destino, porque eso acojonaría excesivamente a la población. Una cosa es no tener tele, y otra muy distinta que se me queme la casa y los bomberos no puedan llegar. Y, de momento, los informativos no se atreven a cruzar esa teune línea roja que separa la espectacularidad del pánico de masas (otra cosa se atreverán y la cruzarán, pero esa es otra). Los niños que no van al cole es una especie de caso intermedio. Es algo muy serio porque hay niños involucrados (¿y quién no va a pensar en los niños?), y al mismo tiempo su impacto social es escaso porque no tienen más que quedarse en casa viendo la tele, o mejor aún, cojer los trineos y disfrutar de la nieve. Que eso queda muy bien en el informativo.
LAS QUITANIEVES Hay carreteras por todos lados, ¿no? Pues cuantas más quitanieves haya en funcionamiento, tanto más nieve ha caído. A la porra los centímetros de nieve y los pueblos aislados. Vengan las quitanieves, que son el equivalente de los Panzers para luchar contra el enemigo blanco. Una nevada que no precise quitanieves no es nevada ni es nada. Debemos incluir en esta definición dos tipos adicionales de quitanieves. En primer lugar, hemos de recordar que los quitanieves se reservan para las carreteras y autovías (sobre todo las de Madrid), y no es raro que los pueblos pequeños no las vean ni en pintura. En ese caso, admitirmos libremente los tractores de campo, motocarros e incluso palas manuales como quitanieves de pueblo. Asimismo, admitimos los quitanieves invisibles, que son los que la gente reclama que debería haber y no hay. Ya saben, ese conductor o camionero que, al ser entrevistado, se indigna de que no aparecen y así está la carretera bloqueada. Aderécese con comentarios del tipo "es indignante" y "esto es país tercermundista" para obtener la quitanieves invisible imperiosamente necesitada, que es igual que la anterior pero de indudable mayor efecto mediático.
LOS VEHÍCULOS BLOQUEADOS Está relacionado con la quitanieves invisible, mencionada antes. Un aumento en el número de tales quitanieves implica carreteras cortadas, conductores tirados y gente cabreada en general. También es aplicable en caso de lluvia intensa (donde las quitanieves no sirven) o desprendimientos de tierra. Asociada a ella, se encuentra otra unidad llamada camión atrapado en área de servicio, que es igual a la anterior pero más llamativa. Curiosamente, en ninguno de los dos casos se hace referencia a los conductores ni ocupantes, lo que hace pensar que los humanos no son relevantes. Puede que sea una referencia a que, en nuestra sociedad de consumo, lo importante es tener coche y la gente es secundaria. O, sencillamente, que resulta más fácil contar vehículos.
LAS TONELADAS DE SAL La sal se usa, como todos sabemos, para evitar que la nieve se hiele. Es cuantificable, y por tanto resulta una unidad perfecta para medir el impacto de una nevada. No tiene submúltiplos, ya que una nevada que requiera unos meros kilos de sal no es nevada ni es nada. En ciudad, resulta unidad imprescindible. En carreteras, puede combinarse con la Quitanieves, o bien usarse de modo independiente.
Digamos, para resumir lo anterior, que si estuviésemos en una guerra, las quitanieves son el tanque, la sal hace de munición, los niños que no han podido ir a clase son los refugiados, y los vehículos atrapados son los daños colaterales. ¿Qué, a que suena de lo más militar? Pues sigamos en esa línea.
LA UNIDAD MILITAR DE EMERGENCIAS A pesar de su nombre, no es realmente una unidad de medidas, sino una especie de "cum laude" a la emergencia. La idea subyacente es que, si la UME ha participado, entonces el jaleo ha sido realmente grave. Indudablemente, el impacto televisivo de un fenómeno meteorológico aumenta grandemente si el ejército aparece tendiendo puentes sobre ríos desbordados, remolcando camiones con tanquetas o quitando escombros de un polideportivo. La presencia de la UME es garantía de espectacularidad, una especie de marchamo "emergencia, calidad certificada"
EL GABINETE DE CRISIS Si la UME es el cum laude, el Gabinete de Crisis es el Oscar a los Efectos Meteorológicos Espectaculares. Si la cosa es tan gorda que ha habido que montar un Gabinete de Crisis, es que la que cae es de órdago, hasta tal punto que los mismos ministros y el Presidente han tenido que interrumpir sus tareas habituales de gobierno para dedicarse en cuerpo y alma a la resolución de la crisis que amenaza nuestra seguridad. Por supuesto, esa es la teoría. En la práctica, puede que la cosa no sea para tanto y con reunir a media docena de subsecretarios en una habitación con ordenadores ya esté hecho.
El inconveniente, en cualquier caso, es que la propia palabra crisis está algo desfasada. Nos hemos acostumbrado tanto a ella (empezando por la crisis económica) que una crisis suena ahora como algo más que un simple susto, pero poco más. Sin embargo, tiene sus ventajas. La primera y principal, da la impresión de que nuestros gobernantes están echando el resto. En segundo lugar, su escalabilidad permite aplicar el concepto a cualquier grupo. Es decir, podemos hacer una escala de categorías similar a la de los huracanes. Permítaseme llamarla Escala Quirantes para Grupos de Emergencias. En orden decreciente de importancia, viene a ser como sigue:
- Categoría 1: Gabinete de Crisis. Dígase así cuando ya reunión involucre a ministros del gobierno. Se supone que la preside el Presidente (que por eso se llama así), pero si el señor Zapatero, o quien corresponda, no se encuentra disponible, valdrá cualquier vicepresidente que pase por ahí.
- Categoría 2: Comité de Crisis Será el caso cuando los reunidos no pasen de Secretarios de Estado.
- Categoría 3: Comisión de Seguimiento Será la denominación oficial cuando no aparece nadie más importante que un Director General.
- Categoría 4: Grupo de Coordinación A estas alturas, la crisis no es crisis ni es nada. Los asistentes a dicho grupo son los responsables de seguridad, policía, protección civil, etc. Cuando la crisis es gorda, son los que llaman por teléfono a los gabinetes y comités de las categorías 1 al 3. Es decir, son los que realmente hacen el trabajo.
Esta clasificación se complementará en su caso con diversos apelativos. Dependiendo del impacto mediático que se pretenda, se podrá añadir "de emergencias". En realidad no añade nada nuevo, porque ya suponemos que una crisis involucra algún tipo de emergencia, pero suena más molón y parece más meritorio. Una Comisión de Seguimiento de Emergencias se considerará un grupo de Categoría 3A. Asimismo es muy importante tener en cuenta que hay crisis y crisis. En algunos casos, uno se puede ir a casa por la noche, pero en otros casos debemos dejar a alguien a cargo del teléfono durante toda la noche, por si llama alguien interesante. En este último caso, puede añadirse el apelativo "permanente". De ese modo, una Comisión de Seguimiento Permanente alcanzaría una calificación de Categoría 3+. En teoría, podrán combinarse ambas (p. ej: Comité de Crisis Permanente de Emergencias = Categoría 2A+), pero el periodista medio podría liarse con tanta palabra junta, así que el uso conjunto se desaconseja.
Como tercera ventaja, el gabinete de crisis (en la variante que se desee) puede aplicarse en cualquier órgano de gobierno: central, autonómico o local. Con tantas competencias transferidad, ¿por qué no puede una comunidad autónoma montar su propio gabinete de crisis? Magnífica excusa para justificar dichas competencias, darse lustre en los medios de comunicación, y de paso justificar inversiones millonarias. Porque, ni que decir tiene, cualquier gabinete de crisis, de la categoría que sea, precisa de un Centro de Coordinación de Emergencias Pero incluso los ayuntamientos pueden hacer sus pinitos. Cualquier ciudad de tamaño mediano puede aspirar a su propio Centro de Coordinación, y en su defecto siempre habrá algún salón de plenos vacío en alguna parte del consistorio. Lo importante es dar la impresión de que las eminencias grises se reúnen para salvarnos a todos nosotros, pobres corderillos indefensos.
Y aún nos quedan los enemigos meteorológicos de primavera y verano. Pero paciencia, que todo llegará. Siempre hace sol después de la crisis.
Lo del pueblo aislado tiene gracia cuando es frecuente que se mande a un becario a dar la información desde allí. Yo he visto varias veces en televisión a alguien dando la información en la entrada de un pueblo que se supone que está aislado. ¿Y cómo demonios ha llegado el reportero hasta allí?
Ignacio | 25 de Marzo de 2009 - 03:14 PMLos periodistas andan enloquecidos con la consigna de enterrar los datos con seudodatos. En El Mundo, puedes encontrar la noticia "Presentan el mayor láser del mundo, capaz de lograr la fusión nuclear" http://www.elmundo.es/elmundo/2009/05/30/ciencia/1243713413.html donde hablan de tamaño y utilizan el ... tachán... "campo de fútbol americano" (la noticia es de EEUU), que debe equivaler a una hectárea "americana": "En la presentación del NIF, que tiene el tamaño de tres campos de fútbol americano" (sic). También hablan de energía, y para ello apuntan que "[el NIF] cuenta con capacidad para mantener encendidas 10.000 bombillas por segundo." Como todo el mundo sabe sólo existe un tipo de bombilla, así que es fácil hacerse a la idea de la energía que eso representa, je, je.
Reynaldo | 31 de Mayo de 2009 - 12:38 AM