22 de Marzo de 2009
Información meteorológica: código naranja
Una gran confusión envuelve desde hace algún tiempo la información sobre el tiempo. Durante los últimos años, los inviernos han sido relativamente benignos en España. Pero este invierno se parece más a un invierno: llueve, nieva, sopla el viento. No sé si será que nos hemos malacostumbrado, o que estamos previendo el comienzo de la nueva Edad Glacial, pero el caso es que la mitad de los telediarios están ahora dedicados al tiempo. Alarmas, avisos de precaución, placas de hielo, pueblos aislados, todo es un no parar. ¿Y cómo calibrar la gravedad del clima? ¿Hasta qué punto son fiables los avisos de alerta de colores? Y, lo peor de todo, si trabajas en un informativo, ¿cómo traducirlo en palabras comprensibles para el ciudadano de a pie?
No siempre lo consiguen. Pero tranquilos, que aquí estamos para aclarar las cosas.
Comencemos por las alertas de colores.
Ya se habrán dado cuenta de que ahora los avisos de peligro meteorológico se dan en forma de alertas de colores. Se pusieron de moda en las películas de la Guerra Fría, donde parece inminente un choque militar con la Unión Soviética y el jefe de turno suelta con voz grave y semblante serio algo como "pasamos a Defcon 2".
La escala DEFCON (Defense Condition) es usada por el ejército USA con un propósito muy concreto. A cada nivel de alerta sucede una serie de pasos: tales unidades pasan a estado de alerta, estos bombarderos se ponen en el aire, se avisa o no al Presidente, etcétera. Todo muy bien medido y programado al milímetro. Defcon 5 es situación de paz, Defcon 3 es el nivel que activaron el 11-S, y el día que se declare Defcon 1 usted estará leyendo esto desde un búnker subterráneo, o bien estará muerto.
Pues para avisarnos del riesgo meteorológico, han echado mano del mismo invento, sólo que en lugar de números usan colores. Parece que somos más receptivos a los colores que a los números (o a lo mejor nos están llamando tontos de modo encubierto), pero ahora la moda es decir que tal o cual comunidad está en alerta naranja. Así que si trabaja usted en un telediario, le aviso que hay alertas amarilla, naranja y roja.
¿Y qué significa eso exactamente? Puede que los de protección civil y la gente de las quitanieves tenga instrucciones detalladas, pero la verdad es que nunca nos dicen qué significa cada color. Busqué en la web de la AEMET sin éxito, y al final hallé http://www.meteoalarm.eu, que lo explica. Viene a ser esto (y no es un chiste):
BLANCO: Datos insuficientes
VERDE: No hay riesgo
AMARILLO: Tiempo potencialmente peligroso. Puede que no pase nada, pero cuidado por si acaso
NARANJA: Tiempo peligroso. Daños bastante probables. Siga los consejos de las autoridades.
ROJO: Tiempo muy peligroso. Fenómenos intensos, con riesgo para la población.
Como ven, resulta bastante poco aclarador. De hecho, en la web de la AEMET ni siquiera se lo curran tanto, y se limitan a poner equivalencias tipo "sin riesgo, riesgo, riesgo importante, riesgo extremo"
Tanto es así, que podemos hacer la siguiente tabla de equivalencias para nuestro conocimiento y efectos:
BLANCO = Ni puta idea
VERDE = No problemo
AMARILLO = Cuidadín
NARANJA = Chungo
ROJO = !Hostias, pedrín!
No es gran cosa, pero por algo se empieza.
Y ahora, mis instrucciones para mis queridos teleinformadores. Bienvenidos al cursillo exprés Información meteorológica Defcon, o cómo hacer que una nevada suene como el comienzo de la Tercera Guerra Mundial. ¿Creen que es difícil? !Ni por asomo! Adelante sin miedo
Lo primero, las alertas de colores. Cuando haya alerta blanca o verde, ni pastelero caso. Total, cuando no pasa nada no hay noticia, y tampoco vamos a reconocer que nos faltan datos. En cuanto a la alerta amarilla, no hay que mencionarla a menos que no haya otra alerta superior, ya que tampoco asusta mucho. En realidad, deberían suprimir la alerta amarilla. ¿Qué es eso de "asústese usted pero sólo un poquito"? !Las alertas están para acojonar! !Por eso se llaman alertas!
Hay que dar énfasis a las alertas naranjas, que imponen más respeto. La idea, como siempre, no es informar sino asustar. No es que seamos unos sádicos, sino que las noticias han de parecer espectaculares para que el espectador se quede embobado. En este sentido, se recomienda evitar los comienzos tipo "llueve en Extremadura, Andalucía y Valencia" o "nieva fuertemente en el Pirineo Aragoanés". Eso sonaba bien en tiempos del Toharia y los mapas isobáricos escritos con rotulador, pero hoy día enviaría el mensaje de que en invierno llueve y nieva, y eso no es noticia ni es nada. En su lugar, se recomienda una entrada tipo "siete comunidades están en alerta", que es el equivalente civil de la típica escena de alarmas aullando, militares corriendo de un lado a otro, cazas despegando frenéticamente y llamadas por el Teléfono Rojo. Luego puede ser o no para tanto, pero entretanto hemos captado la atención del espectador.
En cuanto a las alertas rjoas, no tengo ni idea de cómo se tratan. En realidad, no lo sé. La verdad es que no recuerdo que le hayan dado énfasis por la tele. Eso sí, por algún motivo que desconozco no se usa el término "alerta roja", sino que lo sustituyen por "nivel máximo de alerta" o algo así. Podríamos ser bienintencionados y pensar que no quieren alarmar demasiado a la población, aunque me huelo que el motivo es el opuesto: han usado tanto el término "alerta roja" para describir situaciones inocuas, que usarlo de nuevo daría la impresión de que no es para tanto. En todo caso, creo que aquí el libro de estilo está por escribir.
Todos hemos visto películas donde aparece el centro de control del NORAD con mapas, imágenes por satélite y despliegue de tropas, ¿no? Pues intentemos imitarlo en lo posible. Como aquí no tenemos NORAD (y, de haberlo, no nos dejarían entrar), nada mejor que enviar un reportero al centro de control de la DGT. Total, nos dirán lo mismo que llamando por teléfono, pero así se da la impresión de estar al pie de la noticia, transmitiendo la información fielmente y todo ese rollo.
Complemento indispensable es el/la corresponsal ubidado en "el ojo del huracán" (tradúzcase como "el meollo del asunto"). Eso lo usan mucho los informativos americanos, donde parecen complacerse en enviar a alguien con micrófono para que se lo lleve el viento. Aquí no somos tan ágiles, pero en su lugar podemos mandar a la becaria de turno a Pajares o a Guadarrama para que nos explica cómo se está helando delante de la cámara. No es lo mismo, pero así parece que la gente se lo curra. Y más importante aún, hacemos que los espectadores se sientan mejor cuando ven a la chiquilla pasando frío mientras ellos se encuentran en casita tan calentitos.
Sin embargo, es preciso desarrollar un conjunto de unidades que nos permitan medir la magnitud del desastre, sea un huracán devastador o una mera lluvia primaveral. Nos encargaremos de ello en breve, que a eso de vocación de servicio público no nos gana nadie. Estamos en alerta naranja informativa.
