30 de Noviembre de 2008
Marchando una de información económica
!Ah, la economía! Esa bestia extraña que solamente nos preocupa cuando nos suben el Euribor, o el IPC. Si hay una estrella en el campo de la informacion en estos días, esa es la información económica. Cómo se enfoque en los informativos depende, por un lado, de cuál sea la cadena, que si es afín al gobierno se desvelarán por ponerlo todo de color de rosa. Por otro lado, depende muy fuertemente de la cultura y conocimientos que tengan los de la redacción. Y, como por lo general, la mayoría de ellos no parece ser capaz de cuadrar el balance de casa, acabamos recibiendo noticias sesgadas, incompletas o sencillamente erróneas.
Qué sorpresa, ¿verdad?
Alguien ha decidido que a la gente no se le puede decir la verdad desnuda, no vaya a ser que les entre el pánico. Eso es especialmente relevante en noticias de bolsa y economía. A fin de cuentas, las televisiones son públicas o privadas. Las primeras tienden a minar al gobierno y dar la impresión de que todo va bien, y las segundas cotizan en bolsa, de manera que ¿quién va a tirar piedras contra su propio tejado"
Antiguamente, y con esto quiero decir aquellos tiempos en que una subida o bajada del 2% en el IBEX era un notición, tenían diversas plantillas para explicar los movimientos bursátiles. Hoy estamos de vuelta de todo, pero cuando las cosas eran más ordenadas y había un mecanismo causa-efecto, la gente quería saber por qué sucedían las cosas.
Las "explicaciones" estándar podían agruparse así:
- Si ayer subió la bolsa y hoy también, se hablará de euforia bursátil
- Si ayer subió la bolsa y hoy baja, se llamará recogida de beneficios
- Si ayer bajó la bolsa y hoy sube, a eso se llama corrección técnica (o "corrección del mercado")
Fíjense como en ninguno de esos casos se necesita dar explicación alguna. Si acaso, cabría preguntarse porqué en el úitimo caso se le llama "corrección técnica" en lugar de "retirada de pérdidas" Sólo es necesaria la explicación en el cuarto caso. Cuando ayer bajó la bolsa y hoy también, los telediarios nos dan algo que no sé bien si es una explicación o una disculpa, pero ha de sonar algo así como "no es culpa nuestra, España somos los mejores, tenemos una economía de Champions y somos los más guapos". La solución, en este caso, es un latiguillo del tipo las causas de esta caída hay que buscarlas en..., y a continuación inventarse un culpable: el Banco Central Europeo, las importaciones chinas de baja calidad, Wall Street, la fortaleza del dólar, el precio del crudo o un dolor de riñones de secretario del tesoro USA. Todo vale, vale todo.
Hoy día, el mundo económico es mucho más caótico que nunca. Hemos llegado a un punto en el que nadie sabe por qué la bolsa sube hoy y baja mañana. Estamos en una caída a lo loco, pero con muchos baches. A veces las bolsas suben porque Washington ha salvado un banco, y otras veces baja por lo mismos motivos. Sin embargo, hay que dar una justificación que suene como a que uno entiende del tema.
Digamos que ha sucedido algo. No importa bien qué, puede ser una bajada de tipos de interés, el nuevo plan de choque anticrisis, un rescate de un banco o la última victoria en la Copa Davis. Como resultado, la bolsa pueda haber subido o bajado. En esas circunstancias:
- Si la bolsa sube se dirá al espectador que dicho algo ha generado expectativas, y que como consecuencia los inversores recuperan la confianza
- Si la bolsa baja, es decir, justo lo contrario que antes, saldremos del paso diciendo que no ha generado expectativas, y que como consecuencia los inversores mantienen su desconfianza
Como ven, se dice algo sin decir nada. Ni siquiera queda claro cuál es la causa y cuál el efecto. Puede que sea al reves, es decir, no es que la bolsa baje porque la gente desconfía, sino que la gente desconfía de la bolsa porque baja. Pero estamos hablando de un informativo, y lo que no venga en la nota de prensa no vale la pela prestarle atención.
¿Y qué pasa si la bolsa ni sube ni baja? En ese caso, entra en juego otro estupendo latiguillo de los economistas. Sencillamente, salen con eso de que el mercado, o las bolsas, o los accionistas ya habían descontado la noticia. En economía, eso de "descontar algo" significa que la cotización de una acción baja o sube anticipándose a la noticia. Es una manera de decir "no me importa, porque ya lo veía venir". Para un lego, si una empresa dice que sus beneficios subieron un 30%, las acciones se dispararían. Cuando cobre esos beneficios, sin embargo, las acciones no se disparan, porque al hacer el anuncio la gente se lanzó a comprar acciones, con lo que subieron de precio, es decir, la cotización "descontó la noticia"
¿Significa eso que basta con dar una rueda de prensa y decir "esperamos ganar un pastón" para que nuestras acciones suban como la espuma? Básicamente, sí. Y seguro que han visto más de un ejemplo. El problema es que, si luego no cumples, luego el mercado te pasa factura. Si dices que vas a ganar un 30% y luego sólo ganas un 20%, las acciones de tu empresa se van al carajo. Pero también puede ser una tabla de salvación para empresas en crisis. Digamos que esperas perder un 50% este año, lo dices a los accionistas, y a la hora de la verdad sólo pierdes un 30%. Aunque tu empresa sigue fatal, has perdido menos de lo esperado, !así que las acciones suben!
Es decir, se supone que el valor de las acciones de una empresa reflejan no solamente lo que has hecho en el pasado, sino también lo que se espera que vayas a hacer en el futuro. A la economía le va igual. Si la OCDE dice que vamos a crecer un 0.2% y luego crecemos un 0.3%, significa que lo estamos haciendo de fábula y nuestra economía va de lujo.
Aunque suene a paradoja, lo cierto es que tiene su lógica. El problema es que, a menudo, en las redacciones de los telediarios no están muy puestos en economía, así que usan explicación mágica de "descontar la noticia" como si fuesen patatas fritas, que van bien con todo. Si algo sube, o baja, o nada de lo anterior, y no hay noticia que lo explique, se suelta lo de descontar la noticia. Fíjense cómo tienen cubierta todas las bases: si hay explicación a lo que hace la bolsa, la cuentan y listo; si no la hay, sueltan lo de "descontar la noticia" y listo. En cualquier caso, se ha salido del paso y el espectador no se ha enterado de nada. Misión cumplida.
Cuando hablamos de macroeconomía, ya no podemos culpar a lo que le suceda a tal o cual empresa. A veces lo hacen, como cuando Telefónica o el Santander se hunden en bolsa. Como tienen un peso fuerte en el Ibex-35, eso se traduce en números rojos para el parqué. En ese caso, hay que echarles la culpa a los que han bajado, y hacerlo con un regustillo que deje el sabor de boca de que, sin ellos, hoy hubiera ido la cosa de lujo. Y al contrario, si son ellos los únicos que se salvan de la quema, debemos convertirlos en los héroes del día, como si fuesen balsas salvavidas sin cuyo concurso la bolsa se hubiera hundido.
Pero a la larga, ese truco solamente sirve un número limitado de veces. Podemos culpar al banco de don Emilio Botín de haber bajado el Ibex-35 hoy, pero no de que el PIB baje un trimestre tras otro.. Todo ha de ser planteado de forma que sea fiel reflejo de nuestra buena situación económica, o en su defecto que sea culpa de otros, pero con otras excusas. Veamos algunos ejemplos:
- Si sube el euro, es bueno porque muestra la fortaleza de nuestras economías
- Si sube el dólar, es bueno porque beneficia nuestras exportaciones
- Si baja el IPC, es bueno porque refleja la moderación de los precios
- Si sube el IPC, es bueno porque aleja el problema del recalentamiento de la economía, y además de ello siempre sube menos que la media europea (Nota del Manual de Estilo: no olvidar nunca añadir el reglamentario los culpables de la subida han sido..., y elegir uno o más de entre los sospechosos habituales: el pollo, el calzado, la hostelería).
- Si baja el paro, hay que recordar que es resultado de la disciplina presupuestaria y el déficit cero
- Si sube el paro, debemos buscar algún argumento estadístico positivo como que ha sido la menor subida en un mes de Marzo lluvioso de los últimos quince años
- Si sube el número de cotizantes a la segurida social, eso demuestra que el sistema público de pensiones está garantizado.
- Si baja el número de cotizantes a la seguridad social, no pasa nada, ya que tenemos salvavidas; recordémoslo a los televidentes con el latiguillo de que el fondo de reserva garantiza las pensiones.
Cuando se trata de despidos masivos, la cosa se pone chunga. Nadie duda de que eso es malo. Pero siempre se puede maquillar un poco. En primer lugar, jamás deje a usted que el "anchorman" de su cadena pronuncie la palabra despido. En su lugar, utilice la expresión oficial Expediente de Regulación de Empleo. Eso permite meter en el saco todo lo que parecen despidos pero no lo son: prejubilaciones, turnos reducidos, eliminación de horas extra, no nuevas contrataciones, becarios a la calle, etcétera. Es lo mismo pero no suena lo mismo. Y, si lo dice con siglas, miel sobre hojuelas. La persepectiva de imaginarse una región entera con la economía hundida porque miles de trabajadores se van al paro queda diluida con frases edulcoradas tipo "un ERE que afectará a 5.000 trabajadores." Casi suena como si les fuesen a dar vacaciones pagadas mientras pintan el interior de la fábrica.
Lo mismo sucede cuando una empresa quiebra. En lugar de la antigua suspensión de pagos, ahora ha se ha popularizado la figura del concurso de acreedores. Y qué duda cabe que suena diferente. Antes, palabras como quiebra o suspensión daban la imresión de que la empresa se venía abajo literalmente, casi como si a hubisesen demolido con explosivos. Pero eso del concurso de acreedores da la impresión de que todo va a salir bien, que sólo hay que firmar algunos papeles, hacer los deberes y todo va a salir bien. Ya me imagino a los pasajeros del Titanic, desesperados por pillar plaza en una de las barcas salvavidas, mientras el primer oficial grita por el megáfono "que el barco no se hunde, todo volverá pronto a la normalidad, estamos haciendo un concurso de supervivientes"
Volvamos al baúl de los recuerdos. Cuando todo iba bien y atábamos a los perros con longaniza, se popularizaron las OPV (Ofertas Públicas de Venta). Sucedían cuando una empresa, o una filial de ella, salía a bolsa. En esos casos, el empresario quería asegurarse de que todo el mundo acudiese y comprase las nuevas acciones, y a ser posible, a un buen precio. Como se trata de verlo todo rosa, la prensa económica se desvivía por mostrar las ventajas de la nueva colocación; y al gobierno, lo mismo, porque eso era prueba de que nuestra economía era de primera, etcétera, etcétera. He aquí algunos de los estereotipos que nos lanzaban, y que los economistas nos juraban por sus muertos. Han sido sacadas de noticias reales, no me las he inventado yo:
- El precio de la OPV deja recorrido al alza. Significa "los vendedores se han pasado tres pueblos con el precio, pero tranquilos, que seguro que hay pringados que picarán"
- El interés de los inversores institucionales es muy elevado. O dicho de otro modo , los grandes inversores (bancos, fondos de pensiones, etc) quieren más acciones que las que realmente hay. Es una forma sencilla de transmitir la idea de un éxito sonado: "los grandes quieren tantas acciones, habrá que apuntarse." Es el equivalente de sacar a Antonio Banderas diciendo algo tipo "OPV, la nueva fragancia para hombre, porque tú lo vales"
- Fuentes del mercado aseguran que los inversores particulares han cubierto el tramo en más de cinco veces los pezqueñines quieren comprar más acciones que las que hay disponibles. Es equivalente a los anuncios de Citroen de "unidades limitadas, sólo hasta fin de mes" En cualquier caso, el truco es el mismo: ofrecer poco y parecer como que son ellos los que le hacen un favor a los compradores. Si le sale redondo al Corte Inglés, ¿por qué no a ellos?
- La avalancha de órdenes de los pequeños ahorradores garantiza el éxito de la operación. Está relacionado con la anterior. Básicamente, nos dicen que cuando se complete la OPV, las acciones se pondrán por las nubes. Entre líneas, es asimismo una forma de decir "hemos vendido todo el papel, felicíteme a los de relaciones públicas"
- Será una colocación muy mimada, según fuentes del mercado. Esta es una forma sutil y elegante de decir que va a haber por ahí un pez gordo que va a cuidar de que el precio de las acciones no baje una vez comiencen a cotizar en bolsa. Suele ser un gran banco o fondo de inversión, y recibe el nombre de "cuidador" (eso no es broma). Eso supuestamente animará a los compradores a mantener las acciones, en la suposición de que alguien por ahí fuera va a cuidar de que no bajen. Por supuesto, luego pueden bajar, pero para entonces ya está hecha la OPV.
- La compañía quiere inversores que confíen en la expansión y en el largo plazo. Libremente traducido, significa algo así como "deme su dinero, tome estos papelitos y váyase a casa; y no tenga prisa por cobrar dividendos, ¿eh?"
Y otro días hablaremos de hipotecas euríbores, tipos de interés y demás elementos del bestiario económico.
Creo que la siguiente frase extraida del tercer párrafo está mal:
"Las primeras tienden a minar al gobierno y dar la impresión de que todo va bien"
Creo que debiera ser MIMAR en vez de MINAR.
Saludos,
Libo
