9 de Septiembre de 2008
El Sistema Televisivo de Unidades
Como profesor de Física que soy, una de las primeras cosas que me toca enseñarles a mis alumnos es el Sistema Internacional de unidades. Ya saben, eso del metro, kilogramo, segundo, etc. No sería posible hacer ciencia sin tener un conjunto de unidades comunes, que nos permitan saber cualtivativamente de qué estamos hablando. Hay varios sistemas de unidades, pero el más extendido es el Sistema Internacional (SI), que entre otras cosas es el único legal en España.
Sin embargo, en un titánico esfuerzo por librarnos de él, diversos informativos han desarrollado un curioso sistema de medir, contar y pesar. Lo he bautizado como Sistema Televisivo de Unidades (STU). He aquí algunas de sus características.
En primer lugar, cómo contar. Hay gente para la que varias decenas significa exactamente eso, varias decenas. Pueden ser 10, 20 o 70. Pero en el STU, los términos decenas, centenares y miles adquieren un nuevo significado. Cuando contamos personas, las nuevas definiciones del argot televisivo son:
- DECENAS. Significa "un puñado de gente lo bastante grande como para armar jaleo en la calle y que quede majo en pantalla"
- CENTENARES. Significa "más que centenares, pero soy demasiado vago para hacer una valoración; eso sí, pueden ser centenaes o millones, así que tiro por lo bajo para que luego no me digan que me he pasado."
- MILES. Es algo así como "más que centenares" y "menos que centenares de miles"
- DECENAS DE MILES. Significa "cualquiera sabe cuánta peña hay aquí, pero a juzgar por la imagen debe de haber la leche de gente"
- CENTENARES DE MILES. Algo así como "igual que decenas de miles, pero alguien ha hecho una estimación precisa y yo la copio tal cual"
a la que hay que añadir la cantidad indeterminada DIVERSOS/VARIOS/ALGUNOS, que viene a decir "¿qué pasa, que encima había que contarlos? !Anda ya"
Hay algunos problemillas con cantidades mayores. En primer lugar, se nota la traducción de las notas de prensa. Cuando se habla de la edad del Universo, la potencia del último superordenador o los excedentes de trigo, normalmente se echa mano de la nota de Associated Press. Y como son americanos, usan cantidades diferentes. Mil millones son para ellos "billion", y un billón (millón de millones) es "trillion". Así que, cuando aparece digamos una estimación del tamaño del Universo de "15 billion years", eso se convertirá en "15 mil millones" o en "15 billones", dependiendo del grado de cultura del que desarrolla la noticia. Total, justo después vienen los deportes, así que ¿para qué matarse escribiendo bien los números? ¿Acaso le importa la edad del Universo a alguien más que a los cuatro frikis de siempre?
Y eso que, cada vez menos, usan el latiguillo "billones, con B" para que no nos confundamos con millones. El motivo es, imagino, el cambio de moneda. Antes las cuentas públicas se medían en billones "con B" de pesetas; pero ahora, son miles de millones de euros. La verdad, me resultaba molesto eso "billones con B", como si fuésemos alumnos de parvulario. Seremos unos analfabetos numéricos, pero hasta el españolito medio entendía que el presupuesto de Educación no se cubría con unos cuantos "millones con m"
El problema de la traducción del anglosajón perturba las cantidades en muchas ocasiones. ¿Nunca se han preguntado por qué en las películas americanas todo está a dieciséis kilómetros? Ni 10 ni 20, sino 16. La explicación es sencilla: 16 kilómetros son 10 millas, que es lo que usan ellos. Así que cuando dicen que un huracán se mueve a velocidades de hasta 192 km/h, no es que se lo hayan currado para obtener una cifra exacta hasta la unidad, sino que han cogido el "up to 120 mph" de la NOAA, lo han multiplicado, y listo. Así dan una impresión de exactitud que no se corresponde con la realidad. Y ni se molestan en ocultarlo. Si se ha estrellado un tren "a 320 kilómetros al sur de El Cairo", ya saben que en realidad son las 200 millas que les indica el teletipo de Reuters.
A veces, el STU impone sus unidades favoritas. Recordaréis los múltiplos de las unidades: decámetro, hectómetro, kilómetro, miriámetro... En principio, no hay problema en decir dos kilómetros o doscientos decámetros. En la práctica, hemos adoptado unidades cómodas como el kilo(gramo), el kilómetro, el km cuadrado. Pero el STU tiene sus unidades favoritas:
- Para medir distancias vale el kilómetro, como siempre. Pero de vez en cuando, y sobre todo en noticias internacionales, no pasa nada con usar la milla, y si no indicamos milla terrestre o milla naútica, tanto mejor. Otras unidades útiles para medir longitudes son la TorreEiffel, el Titanic, la TorrePicasso o el PuenteGoldenGateDeSanFrancisco. En el extremo opuesto, para las mediciones de longitudes muy pequeñas pueden usarse unidades tales como el CabelloHumano, la CabezaDeUnAlfiler y el VirusDelSida.
- Para superficies, el kilómetro cuadrado ha sido desterrado. La unidad estándar es la hectárea. Se usa sobre todo para medir extensión de terreno quemado, pero puede usarse libremente para todo. Que poca gente sepa cuántos km² tiene una hectárea carece de importancia.
- En volumen, saltaremos de lo pequeño a lo inmenso. Todo lo que no pueda ser fácilmente expresado en litros, lo pasamos a hectómetros cúbicos. El que menos gente aún sepa lo que es un hectómetro (por no hablar de hectómetro cúbico) no debe hacernos perder el sueño. Sencillamente, un hectómetro cúbico es una forma precisa de decir "un mogollón de agua embalsada". Para que conste, un hectómetro son cien metros, así que un hectómetro cúbico es igual a mil millones de litros. El metro cúbico no hay que usarlo más que para indicar las lecturas del contador del agua, y eso si no hay más remedio.
- En masa, hay que confundir lo más posible. Tenemos el kilogramo y la tonelada, y nada de escrúpulos para usarlos indiscriminadamente. En principio, podemos indicar la masa de un tren como quinientas tonelada, pero ¿por qué no decir quinientos mil kilos? O mejor aún, ¿por qué no lo ponemos de ambas formas, según nos lo pida el cuerpo?
- En potencia sísmica, nada como expresar mal la intensidad. En lugar de decir algo correcto, tipo "grado 5.4 (o escala) en la escala de Richter", sustituyámoslo por "5.4 grados en la escala de Richter". Vamos, como si fuesen grados centígrados. En realidad, la escala Richter mide los efectos destructivos de forma aproximada. Se habla del nivel 1, del 3, del 5, y a veces se usan decimales para mayor precisión. Pero siempre es "de grado 4" y no "de 4 grados". Es como los huracanes: siempre se dice "categoría 4". Claro que no me sorprendería algún día oir algo del tipo "Kenny ha pasado de 4 categorías a 5, es decir, ha subido una categoría en las últimas horas". Y el tipo que inventó la escala, revolviéndose en su tumba.
El STU, como gran novedad, incorpora diversas unidades alternativas. Según parece, somos demasiado tontos como para saber qué es un kilómetro cuadrado, o mil millones de euros. Así que, bondadosos ellos, nos hacen bonitas analogías, que acaban convirtiéndose en unidades de pleno derecho.
La primera -algo en desuso, pero una de mis favoritas- es la de familia con todos sus miembros en paro. Por lo visto, hace algún tiempo eso de decir por la tele que hay 3.2 millones de parados sonaba demasiado tremendo. Así que decidieron reducir la cifra. ¿Cómo? Pues suponiendo que una familia tiene cuatro personas en edad laboral. De esa forma, los 3.2 millones de parados se convertían en "800.000 familias con todos sus miembros en paro" No solamente la familia estándar actual es muy flexible y poco estandarizada (¿contamos cuñados, abuelos, bebés de tres meses?), sino que resulta muy extraño que el paro se cebe así. No es que te quedas tú en paro, sino que además, y de forma automática, echaban a tu mujer, a tu hijo mayor y a tu padre. Qué bonitas debían ser en aquellos tiempos las colas del INEM, llenas de familias al completo. La familia que permanece unida, va al paro unida.
Hay otra unidad que no se irá ni harta de vino: el campo de fútbol. Hartos de esperar a que entendamos de hectáreas, kilómetros cuadrados, arrobas y celemines, echaron mano de una unidad de medida de superficie conocida por todos. ¿Y qué mejor que un campo de fútbol? No hay superficie que se resista: extensión quemada en un incendio, superficie desarbolada en el Amazonas, tamaño del agujero de la capa de ozono. Todo, absolutamente todo, puede medirse en campos de fútbol.
Y ahora, una pregunta para el respetable: ¿cuánto mide un campo de fútbol? Yo no tengo ni idea. He tenido que echar mano de la wikipedia para obtener un valor. Y resulta que no hay una unidad estándar. Un campo de fútbol tiene unas dimensiones de entre 90 y 120 metros de largo, y entre 45 a 90 metros de anchura. Es decir, cualquier valor entre 4.050 y 10.800 metros cuadrados. Fantástico, una unidad multivalor. Para partidos internacionales, sigue la wikipedia, las dimensiones son 100-110 por 64-75 metros. Algo más preciso, aunque seguimos teniendo una horquilla de 6.400 a 8.250 metros cuadrados. Y eso sin saber si el "campo de fútbol" se refiere sólo a la superficie del rectángulo pintado de blanco, o si hay que añador el césped aledaño, la zona del banquillo, la de vestuarlos, el aparcamiento.
En cualquier caso, recuerden que una hectárea (la superficie de un cuadrado de 100 metros de longitud) es igual a 10.000 metros cuadrados. Así que "un campo de fútbol" es una medida de aproximadamente una hectárea. ¿Realmente hacía falta complicarle la vida así al televidente? Vale, puede servir para aproximar conceptos. Pero si el "campo de fútbol" ni siquiera tiene un valor estándar, pues apaga y vámonos. Eso sin contar con que muchos no han visto un estadio de fútbol en su vida. El único valor del campofútbol es el de su asimilación visual. Vamos, que nadie ha visto un cuadrado de cien metros de largo pero sín un campo de fútbol. Bonita justificación. Que me creeré cuando me expliquen cómo diablos se visualizan cinco mil campos de fútbol.
Yo propondría otras unidades más cercanas al españolito/a medio, como el aparcamiento estándar de Carrefour, el parque del barrio, la superficie alar de un 747 o la vivienda media. !Qué bonito sería oir algo del tipo "en el incendio de Cáceres se ha calcinado una superficie equivalente a cinco minicines Kinépolis", o "un parque del tamaño de catorce casas del Príncipe de Asturias"!
Hay que reconocer que, en ocasiones, se lo curran. Si no, recuerden cada vez que nos sacan el informe de Greenpeace, y nos dicen eso de que en seis meses se pierde tanta superficie de selva tropical como la extensión de la provincia de Madrid. Eso sí es para nota, porque ¿alguien sabe qué extensión tiene la provincia de Madrid? ¿Puede uno hacerse una idea yendo en coche? (si pasamos por el centro a hora punta, !seguro que no!). ¿Le importa a alguien la extensión de la provincia de Madrid? De la superficie de Cuenca o de Cáceres, mejor ni hablamos. Para que conste, y por si tiene usted curiosidad por saber la extensión de la provincia de Madrid, ya se la doy yo: entre 9.7 y 12.5 millones de campos de fútbol. Internacionales, por supuesto.
(Una subvariante de la medición de superficies consiste en tachar la palabra "cuadrados" y limitarse a dar una superficie como "cincuenta mil metros". Ya se imaginará el televidente lo de cuadrados. Y si no, que se imagine una parcela de cincuenta mil metros de largo y uno de ancho)
Para complicar más las cosas, el campodefutbol se usa ocasionalmente para comparar unidades de volumen. Sí, como lo oyen. En ese caso, el nombre que recibe pasa a ser estadio de fútbol. Para concretar más, ya que hay estadios como colores, se particulariza. Igual que el kilogramo es la masa de un objeto determinado, el estadio de fútbol se define como "el volumen equivalente al del estadio Santiago Bernabéu de Madrid", motivo por el cual la unidad pasa a denominarse Estadio Como El Bernabéu (ECEB). Si ya cuesta saber lo que vale la superficie de un campo de fútbol, !imagínense averiguar el volumen del Bernabéu! Se supone que sus dimensiones aproximadas son de 105 metros de largo, 70 de ancho y 45 de altura, lo que suponiendo un prisma recto nos daría un volumen de aproximadamente un tercio de hectómetro cúbico. Y para los que sean del Barsa, el Sporting o el Atletic, ajo y agua. A lo mejor algún día conseguimos unficar criterios para definir el Estadio de Fútbol Normalizado.
En el caso de unidades electromagnéticas, la regla es la siguiente: usar el Sistema Internacional, intercambiando las unidades a placer. ¿Que el kilovatio es unidad de potencia y no de energía? No importa, usaremos el kW para indicar energía, a pesar de que es energía por segundo. En cuanto a la corriente (expresada en amperios) y a la tensión (en voltios), no hay problema en poner uno por otro. Es lo mismo que dar la velocidad en kilómetros pero ¿qué mas da? Si queremos ser puristas, nada mejor que inventar una nueva unidad de potencia: la casa. Para indicar la potencia que produce una instalación eólica o solar, nada mejor que decir que es la misma que consumen tantas o cuantas casas. Así daremos la impresión de que es un fistro de instalación. Cuando la potencia es muy alta, la potencia se medirá en ciudades. La frase típica será del tipo "tanto como una ciudad de cincuenta mil habitantes". Lo de los campos magnéticos sería más peliagudo, pero total, no suele haber noticias sobre campos magnéticos.
También podemos definir diversos sufijos aumentativos. Uno de ellos es el puestosenfila. Se trata de tomar un objeto de dimensiones más o menos conocidas, y multiplicarlos por una constante numérica hasta obtener la cantidad deseada. Es decir, en lugar de hablar de una grieta submarina de dos kilómetros, puede indicarse como "treinta aviones Boeing 747 puestos en fila". Tiene la ventaja de que es un sufijo muy versátil. Por ejemplo, para indicar la capacidad de almacenamiento de datos de los servidores de Google, podríamos decir algo así como "tanta como la que cabría en una pila de dos kilómetros de DVDs puestos en fila". El peso de un portaaviones podría ser igual al de quinientos elefantes puestos en fila (aunque imagino que de estar en manada pesarían lo mismo), la longitud de un tramo de carretera es el de cinco AVEs puestos en fila, etc.
Otro sufijo que sirve para múltiples propósitos es el suficientecomo. La potencia de ese parque eólico es "suficiente como para dar electricidad a una ciudad taytantosmil habitantes". El ahorro energético al usar bombillas de bajo consumo es "suficiente como para reducir en un 5% nuestra dependencia del petróleo saudí". El papel reciclado es "suficiente como para evitar la tala de una superficie arbolada igual a veintidós campos de fútbol". Siempre el mismo esquema: comparar una cantidad con otra que apenas nos dice nada.
Y pronto, la segunda parte, que tenemos más en cartera. Como para alicatar dos cuartos de baño del Estadio Bernabéu, por lo menos.
Arturo Quirantes a las 12:28 PM | Referencias 0Juas juas xDD
Confieso que me he sentido reflejada en lo de los centenares y demas. Jaja :)
Maravilloso , inteligente y tronchante comentario . A ver cuando empezamos a ver la pila diaria de informacion generada por el CERN equivalente a la altura de un edificio de 20 plantas con DVDs
Jose Maria | 25 de Septiembre de 2008 - 10:14 AMbien
Antonio quirantes | 4 de Octubre de 2008 - 09:10 AM