9 de Mayo de 2008
Informativos de Antena-3: Alerta roja III
Volvemos de nuevo con nuestra bonita serie intitulada "1001 formas de alterar los nervios del televidente sin tener que rayar una pizarra con las uñas (sección informativos)" Muchos de los tópicos que hemos desgranado aquí podrían aplicarse a todo tipo de informativos televisivos, pero como Antena-3 parece ser el campeón en este campo, pues vamos a seguir con ellos. Los lectores interesados que no hayan recuerden las dos entregas anteriores pueden refrescar su memoria aquí: Primera parte y segunda parte
No ha sido fácil, pero los informativos de Antena 3 son una fuente prácticamente inagotable de latiguillos destinados a que saltemos del sillón, salgamos corriendo a la farmacia para comprar tranquilizantes ... y luego volver a por más.
Vamos a empezar por latiguillos militares. Uno de ellos, que acaban de usar hoy mismo en relación con la enésima contienda en el Líbano, es el de estado de sitio, que suelen usar cada vez que en alguna ciudad hay tiros a malsalva. El problema es que el estado de sitio es una expresión muy concreta. En el ámbito militar, un sitio es un asedio, esto es, una situación en la que una fortaleza o ciudad es rodeada por fuerzas armadas. El Álamo estuvo sitiado. El Alcázar de Toledo estuvo sitiado. Cádiz, Zaragoza, Gerona, Numancia e incontables ciudades españolas estuvieron sitiadas en un momento u otro de su historia. Pero señores, una ciudad en conflicto no es una ciudad sitiada necesariamente. Si Hezbollá toma las calles (ahora sí) y se hace dueña de medio Beirut, eso podrá ser estado de guerra, de emergencia, de alarma ... pero no de sitio. A lo mejor creen que la expresión va por otros derroteros, y la usan como quien quiere decir "miren ustedes en qué estado está el sitio ese" Sea así o no, han convertido la expresión "estado de sitio" en sinónimo de "acojonamiento masivo que impide a cualquiera salir a la calle sin que le vuelen la tapa de los sesos". Amigos de Antena 3: "sitio", en ese caso, es asedio, no lugar. Si no saben en qué estado se encuentra el lugar de marras, digan que están en guerra civil. Ah, no que ya lo dicen a troche y moche. Bueno, pues pongan el canal teletienda y búsquense el Sinonimator 3000. Que el lenguaje español es muy rico. Y si no, contraten a un asesor militar, como hacen las cadenas americanas.
Otra expresión que me encanta es la de que usan para poner a alguien bajo los focos, en el escenario y a la vista de todo el mundo: estar en el ojo del huracán. Suelen emplearla para indicar que alguien está "en el candelabro" por el motivo que sea, aunque si es por algo gordo que haya hecho tanto mejor. Ahora mismo están en dicho ojo los policías de Coslada, el encantador padre-abuelo de Austria, la niña Madeleine (que no abandona el ojo ni a tiros), y diversos personajes que vienen y van. Hasta cierto punto, es una expresión válida, ya que un huracán gira en torno a su ojo, y es el lugar más llamativo visto desde el satélite. Pero creo que ya han abusado demasiado de la frasecita de marras. Sobre todo cuando oculta un contrasentido. En un huracán, los vientos pueden llegar a velocidades de catástrofe, pero no en el ojo. De hecho, !el ojo es la zona más tranquila del huracán! Está en el centro, con lo que el viento allí no sopla. Si usted está en el ojo del huracán (de uno verdadero), puede salir al exterior del refugio y ver brillar el sol ... pero refúgiese de nuevo o llegará el resto de la ventolera.
En realidad, lo del ojo del huracán no lo dicen refiriéndose a que el sujeto en cuestión está tan tranquilo mientras todo bulle a su alrededor. Seguro que quieren decir algo así como en el punto de mira, otra expresión muy antenatresiana, que puede usarse cuando el tipejo no ha armado tanto follón. Es decir, si Raúl afirma que ojalá vuelva a ser capitán de la selección en la Eurocopa, está en el punto de mira de la afición; pero si además acusa a Luis Aragonés de tener caspa y juanetes en los pies, entonces se monta un huracán deportivo de un par, y con él en el centro. Ya no sé que dirían si fichase por el Barsa, pero lo mismo lo calificarían de agujero negro (galáctico, por supuesto), que es como un huracán cósmico pero a lo bestia.
Uno de los adjetivos más "impactantes" que sacan a colación cada dos por tres es el de dantesco (gracias a Waterworld por recordármelo). En principio, el adjetivo dantesco se refiere a "escenas o situaciones desmesuradas que causan espanto", lo que le viene que ni pintado a una cadena de televisión, que por supuesto ofrece escenas. En realidad, se supone que dichas escenas han de servir para informarnos y no para espantarnos, pero ¿por qué no matar dos pájaros de un tiro?. Las "escenas dantescas favoritas de Antena 3 incluyen muchas llamas, sean de un incendio, una colisión de vehículos o una explosión en un mercado de Bagdad. Parece que alguien se leyó una vez la Divina Comedia (de Dante, of course), y se quedó con eso de que el autor bajó a los infiernos. Y como en el infierno hay calderos hirvientes, llamas y toda esa parafernalia, pues nada, cada vez que aparezca una noticia con explosiones, llamas y/o cuerpos calcinados colocamos lo de "escenas dantescas" y quedamos como gente que no sólo informa sino que también lee libros. Espero que no se lean de verdad la Divina Comedia, porque si lo hacen nos vamos a reír mucho. A fin de cuentas, Dante acababa su paseíto en el Cielo, así que técnicamente una bendición del Papa también sería una escena dantesca. ¿A que no hay huevos? ¿Ni siquiera si es una homilía de Rouco Varela? Bueno, a lo mejor ahí sí pega. Y de un pontífice que perteneció a las Juventudes Hitlerianas, la verdad, no sabría decirles.
Pero no sólo de escenas dantescas vive Antena 3. Hay muchos otros tipos de escenas que pueden conjurarnos imágenes tétricas, desesperantes o sencillamente jodidas. Por ejemplo, las escenas de rabia que sufren los parientes de alguien que ha sido asesinado, muerto en accidente de circulación o de error médico. Normalmente suele ir combinada con otros tipos de escenas, como las escenas de impotencia o de desesperación. Eso, en primer lugar, es un topicazo; o si no, a ver quién no siente impotencia cuando muere un ser querido. Pero no importa, todo sea para recordarnos que hay mucha gente que sufre en el drama más allá de los que han acabado en el hospital o en el depósito. No sólo ha muerto una persona, sino que una familia ha quedado destrozada, un pueblo enlutado, una sociedad conmocionada. Recuerden, se trata de obtener el máximo rendimiento de una tragedia.
Como elementos de valor añadido, tienen preferencia una madre con ataques de histeria (que ahoran denominan "crisis de ansiedad"), un alcalde que nos recuerda los poquitos que son en el pueblo y el vacío tan grande que dejan los fallecidos, un portavoz policial o de bomberos para dar mayor verosimilitud (y de paso, ofrecernos información, que para eso es un informativo) y, opcionalmente, la autoridad política que ya ha abierto una investigación para esclarecer las causas de lo que quiera que sea que ha pasado allí.
Rasgo poco menos que imprescindible en estos casos es dar siempre cuenta de la actuación del equipo de psicólogos. Los accidentes, incendios y desgracias en general están plagados de helicópteros, ambulancias, coches patrulla, equipos de primeros auxilios, y ya estamos acostumbrados a todo ese despliegue de medios. Pero amigos, eso de decir que los supervivientes o los familiares precisaron asistencia psicológica eleva el desastre a un nivel de tragedia que sobrepasa lo dantesco. Es el equivalente de las angulas. No hay cena navideña de postín que no incluya angulas, y no hay tragedia digna de tal nombre si carece del equipo de psicólogos.
No quiero sonar banal ni irrespetuoso en este punto. Ciertamente, una persona que ha perdido a un hijo o ha visto su hogar desaparecer tras una explosión de butano va a necesitar un montón de tiempo y ayuda para reajustarse a la nueva situación, y algunos no lo consiguen jamás. Llos psicólogos están preparados y entrenados para confortar y ayudar a la gente en esos casos, y yo no pienso negarlo ni mucho menos reirme de su labor, faltaría más Pero cada vez que lo mencionan en una noticia, siento que nos transmiten esta idea: la catástrofe ha sido de tal calibre que los supervivientes o familiares se volverán locos para el resto de su vida, convertido en patéticos monigotes ambulantes, a menos que los pongamos en manos de psicólogos para un tratamiento de choque. Sutilmente, nos dicen que los que sobrevivieron han visto el horror absoluto, y están al borde de un abismo de locura y desesperación, tal fue la magnitud de la tragedia.
Cada referencia al equipo de psicólogos nos transmite subliminalmente la idea de "pobres diablos, lo que habrán sufrido". Y efectivamente, habrán sufrido, y mucho. Así que ¿por qué ahondar más? ¿No basta con que un padre haya perdido a su hijo? Pues no, parece que da más lástima si nos convencen de que está a dos palmos de que le pongan una camisa de fuerza y lo encierren en una habitación acolchada. Y tarde o temprano se atreverán a dar un paso más e incluirán curas, imanes o rabinos en la "información dantesca". Los bomberos intentan sacar al superviviente del vehículo, los médicos restañen sus heridas, los psicólogos luchan para evitar que se vuelva loco ... y el cura estará ojo avizor para evitar que, además, ponga en peligro la salvación de su alma. Un día le echarán cojones y lo harán. Y se quedarán muy satisfechos de sí mismos, pensando que son magníficos periodistas y que han cumplido con su deber.
Permítanme ahora que rompa una lanza en favor de un abnegado equipo de Antena 3 que resiste ahora y siempre al invasor morboso. Me refiero a los que hacen la sección "Ponle freno" con la que quieren concienciarnos de los peligros de la carretera. Visto lo visto, podríamos pensar que eso es sólo una excusa para meternos más imágenes impactantes, escenas dantescas y casquería diversa. !Pues no! Tocan temas muy diversos en el campo de la seguridad al volante, y lo hacen con profesionalidad y sin sensacionalismo. Seguro que ustedes podrán encontrar escenas "impactantes", pero la mayoría de las veces se lo curran de forma menos morbosa. No sé si es una forma de lavar la conciencia colectiva de Informativos Antena 3, si alguien se quedó dormido cuando propusieron el proyecto, o qué pasa. El hecho es que hay una célula durmiente de buenos periodistas que hacen esfuerzos heroicos por convencernos de que hay que ir por carretera con prudencia y respeto ... y lo hacen sin casquería. Quienesqueras que seáis, os felicitamos, chicos. Los accidentes no son cosa de broma, y vosotros lo estáis demostrando. Gracias de todo corazón.
Por desgracia, demasiados de sus compañeros de profesión están hechizados por el virus dantesco. Un síntoma es el uso de la expresión cóctel letal, que puede también ser explosivo, o como poco peligroso. Consiste en lanzar una y otra vez la idea de que elementos en apariencia inocuos se convierten en asesinos despiadados cuando se encuentran en combinación. El alcohol y la carretera, el alcohol y el éxtasis, la distracción y el suelo mojado, el escape de gas y la instalación eléctrica deficiente, la sartén hirviendo y el niño jugando en la cocina. En ocasiones, la combinación es clara e inmediata. Se tomó cuatro copias, y encima rugía tormenta cuando cogió el coche.
Pero, con algo de imaginación, podemos convertir cualquier situación en un cóctel binario. No basta con decir que el bebé se cayó por la ventana ¿qué importancia informativa tiene eso? Hay que incluir un "elemento clave" y dar a entender que, sin él, la tragedia no se hubiese producido. A lo mejor la madre estaba distraída porque había llegado una carta certificada de Hacienda, o tenía depresión posparto, o se había dejado la ventana abierta porque estaba limpiando para recibir a su suegra con la que había hecho las paces después de diez años sin hablarse. O el abuelo siempre cerraba la espita del gas, pero justamente esa noche se le olvidó porque el Madrid le había metido 4-1 al Barcelona. Si escarbamos lo suficiente, siempre encontramos un elemento binario, una especie de detonador que nos hace pensar "huy, si no llega a ser por esto ..." El objetivo es transmitirnos una idea de fatalidad, convertir el suceso fortuito en una tragedia que no debía haber ocurrido, porque no suele ocurrir.
En el fondo, se trata de ponernos el cuerpo malo, pero no con el accidente que sucedió ayer en León sino con el que puede suceder hoy en nuestra propia casa. A fin de cuentas, todo el mundo cuenta con que las desgracias le ocurren a otros, y a nuestros amigos de Antena 3 les toca la tarea de recordarnos que nada de eso, que nos puede pasar a todos, así que tenga usted muuuucho cuidado, no sea que un día reciba una carta de Hacienda y mientras usted la firma su hijo se está acercando peligrosamente a la botella de lejía, y tal vez, tal vez...
Y de momento lo dejamos aquí, que tengo las neuronas en un estado dantesco. Algún día reuniré fuerzas para hablar del tratamiento "impactante" que le dan a la información deportiva. Se aceptan colaboraciones.
Arturo Quirantes a las 07:55 PM | Referencias 0Son los psiquiatras los que miran
si estas loco o no, los psicólogos
no hacen eso
Cierto. Pero en los informativos hablan siempre de equipo de psicólogos, nunca de psiquiatras. Probablemente, les queda aún una pizca de sutileza. O, sencillamente, los antenatresianos no conocen la diferencia.
Arturo Quirantes | 23 de Junio de 2008 - 04:37 PM