Marzo 20, 2007
todoscontraelcanon
recuerdo un comic del tio gilito, en el que el destartalado ayuntamiento colindante al del pato ricachón, descubre, gracias a un viejo ratón de biblioteca, un archivo olvidado por el cual la mitad del depósito donde vive y guarda su fortuna el tio Gilito, entra dentro de su territorio. Inmediatamente procede a cobrar su parte del impuesto municipal dejando al otro ayuntamiento con la mitad de su suculento pastel.
¿como solucionan el problema? doblando los impuestos.
Aquí lo que ocurre con el canon es parecido. El ministerio de Industria entra en conflicto con el de Cultura. La revolución tecnológica permite la libre circulación de contenidos audiovisuales y le quita un gran trozo del pastel a los productores de música, cine, etc. Pero, como resulta que gran parte de la industria audiovisual es la misma que fabrica los medios que permiten la copia (Sony, por poner un ejemplo),nos encontramos ante un conflicto de intereses. la solución es, como en el comic, doblar los impuestos y todos contentos, menos el consumidor.
Si yo fuera un artista convencional pensaría (mas bién sentiría) justa la compensación por el hecho de que se viva un vendaval de negocios gracias a la libre circulación de algo que yo creo y pongo en circulación.
Pero no soy ese tipo de artista por circunstancias que recuerdan precisamente que los hechos no son tan sencillos como "la música se muere" o "si descargas música, estás robando". Por lo tanto trato de pensar desde varias ópticas diferentes a la mía y, por no extenderme más, diré que apuesto por la libre circulación porque supone una promoción general y colectiva de la música que acabará beneficiándonos a cada uno de forma particular e individual
